15 mar. 2007

Número 44: El Forastero Misterioso


Tú no eres tú. No tienes cuerpo, sangre, huesos, no eres más que un pensamiento. Yo mismo no tengo existencia; soy solo un sueño, tu sueño, una criatura de tu imaginación. En un momento te habrás dado cuenta de esto, y entonces me desterrarás de tus visiones y me disolveré en la nada de la cual me has creado.

Dentro de poco estarás solo en el espacio ilimitado, para vagar por sus soledades infinitas sin amigo ni compañero para siempre, porque siempre serás un pensamiento, el único pensamiento existente, y, por naturaleza, inextinguible, indestructible. Pero yo, tu pobre sirviente, te he revelado a ti mismo y te he liberado. ¡Sueña otros sueños, y mejores!

Extraño que no lo hubieras sospechado hace años... ¡hace siglos, edades, eones! Porque has existido sin compañero a lo largo de todas las eternidades. ¡Extraño de veras que no hayas sospechado que tu universo y sus contenidos son solo sueños, visiones, ficción! Extraño, porque son tan franca e histéricamente locos como todos los sueños: un Dios que podía crear buenos hijos tan fácilmente como malos, y, sin embargo, prefirió crearlos malos; que podría haberlos hecho felices a todos, y, sin embargo, nunca hizo feliz a ninguno; que los hizo capaces de estimar su amarga vida, y aun así la hizo mezquinamente breve; que dio a sus ángeles la felicidad eterna sin ganársela, y, sin embargo, exigió que sus otros hijos la ganaran; que dio a sus ángeles vidas sin dolor, y afligió a sus otros hijos con miserias ásperas y enfermedades de la mente y del cuerpo; que habla de la justicia e inventó el infierno, habla de la Regla de oro y de perdonar setenta veces e inventó el infierno; que pregona la moral a otras personas y no tiene ninguna él mismo; que desaprueba los crímenes y, sin embargo, los comete todos; que, sin ser invitado, creó al hombre, y luego trata de librarse de las responsabilidades de los actos del hombre, dejándosela solo a éste, en vez de colocarla honradamente donde debe estar, sobre él mismo; y finalmente, con una divina torpeza, ¡invita a este pobre esclavo maltratado a adorarlo!

Ahora comprendes que estas cosas son todas imposibles, salvo en un sueño. Comprendes que son puras locuras pueriles, las creaciones ridículas de una imaginación que no está consciente de sus monstruosidades; en una palabra, que son un sueño y tú eres su creador. Todas las señales del sueño son visibles; debías haberlas reconocido antes.

Es verdad lo que te he revelado; no hay Dios, ni universo, ni raza humana, ni vida terrestre, ni cielo, ni infierno. Todo es un sueño, un sueño grotesco y disparatado. Nada existe salvo tú. Y tú no eres más que un pensamiento..., ¡un pensamiento errante, un pensamiento inútil, un pensamiento desamparado, vagando solitario entre las eternidades!

- S. (Mark Twain)

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1 comentario:

  1. usted publique todo lo q quiera, mientras mas controversial y daño a terceros mejor, jeje me salio la parte malvada, me refiero q aveces por ser sinceros o hablar de cosas q dañan la moral o la misma verdad daña por si sola porq no nos gusta esucharla, a mi me gusta pasarme, he aprendido a entenderlo y a q cada vez me fascine mas sus pensamientos,ojala nos cuentes mas cosas de ti y tus experiencies..

    yo te sigo..

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