15 abr. 2007

La recepcionista sexy del consultorio del dentista


En estos días tuve que ir a ver al dentista. Sí, el mundo sería un lugar mejor si no hubieran problemas dentales de ninguna clase, si todos tuviéramos un metabolismo que impidiera engordaramos sin importar las calorías, y lo expelido por el cuerpo no tuviera olor. Sin embargo, no es así. Y debemos ir a dar nuestro dinero a otro para que nos arregle nuestras descomposturas.

La doctora que me atiende, y la chica que es su asistente son siempre muy amables y por demás profesionales. De eso jamás he tenido queja; Lamentablemente, no pude decir lo mismo del peculiar personaje con quien me fui a topar: la recepcionista del lugar.

Aquí debo describirles en sí el lugar: es caro, y se ha sabido manejar bien en cuanto a su publicidad, sin llegar a ser de los que siendo los más conocidos son a su vez los más agobiantes. Tuve oportunidad de conocer a la odontóloga que lo maneja, y además de sus décadas de experiencia en su profesión, sabe manejar un negocio. Noté en particular un detalle: las mujeres que tiene ahí trabajando, además de obviamente saber realizar las funciones de su puesto, son jóvenes y guapas. La recepcionista sin duda lo era; físicamente era un 100 y con medalla de oro, pero es de ésa especie dentro de las mujeres que desprecio con todo mi ser: las que creen que por tener un buen cuerpo y estar chichonas, eso las convierte en Reinas del mundo.

Éstas mujeres son fáciles de reconocer hasta para el ser medianamente experimentado. Tienen una expresión facial que es inconfundible: entrecierran los ojos como si fueran de Garfield, y la boca entreabierta mientras te hablan, con un tonecito de voz como si estuvieran negándole la limosna a un pordiosero. Si llegas a ver a una mujer que frecuentemente tiene una cara así, no hay duda: o es una mamona, o una víctima de una lobotomía.

Pues bien, luego de recibirme con tal amable cara, la recepcionista me pregunta si tengo cita y le respondo que sí. Se queda en el teléfono un tiempo, y es entonces cuando comienza todo:

- Si gustas esperar un momentito, ok...
- Claro - dije yo, y me quedé recargado, mirando la televisión que tenían ahí.

Otro momento en blanco donde la nada profesional monigota perdía el tiempo, y me dice fastidiada:

- Esperar, me refería a que te sientes, ok...
- ¿QUÉ? - pregunté yo, aún incrédulo de lo que estaba escuchando - Perdona, pero: ¿Hay algún problema si no me quiero sentar y prefiero esperar aquí?
- Ah bueno, como tú gustes.

Antes de hallar una mejor forma de responderle, salió la asistente de mi dentista a saludarme y decirme que podía pasar al piso superior. Subí, y ya transcurrió la cita como es normal. Terminando, fuimos abajo nuevamente para pagar. Vuelvo, y está la mujer con la misma cara de apatía y arrogancia a la vez. Me informa la cantidad a pagar, y entonces saqué de la cartera una tarjeta de crédito, y se la tendí.

Y es aquí donde me hace la que quizá es la pregunta más estúpida en todo el Universo que pudo ocurrírsele hacer (Deben visualizar la escena, junto con el tono de voz como si estuviera hablándole a un vendedor de crucero peatonal) :

- ¿Vas a pagar con tarjeta de crédito?

Me sentí un momento congelado. Como pude, contuve las ganas de decirle "Fíjate que no, suelo sacar la estúpida tarjeta por mamón, a que la miren tipas huecas con el I.Q. de un calcetín, o a veces para echarme aire con ella". Hizo el cobro, mientras yo esperaba que hiciera alguna torpeza como el cobrarlo dos veces, para ahora sí convertirme en un energúmeno frente a la demás gente. Firmé, y me fui de ahí. Valoro enormemente a las mujeres y sé que no todas son así, por fortuna, ya que son especímenes como ése quienes dan mala fama al género.

Concluyo con mi más sincero deseo de que no se topen (por lo menos no tan seguido) con gente así. No le tengo paciencia ni fe a la humanidad en general, y éste tipo de encuentros refuerzan tales pensamientos.

...

6 comentarios:

  1. Jajajaja Alex de esas hay muchas de hecho creo que podríamos desarrollar una teorema que sería mas o menos así. El chícharo viviente en la cabeza ecosonora de la susodicha en cuestión es inversamente proporcional al tamaño de sus bubis ( o su trasero en su defecto) =P. Saludos!!

    Nancy

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  2. Jajajajaja..
    si.. son peores que plagas esas mujeres..
    (que tambien hay hombres con las mismas caracteristicas, dicho sea de paso)
    Generalmente ignorar a estos especimenes es la mejor opcion.. ellos viven de la atencion de la gente..

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  3. jajaja, a que mi Alex...
    Esta situación la vivi en la empresa que trabajaba, habia 3 chicas de buen ver, estas según eran las secretarias de los gerentes de la planta y lo unico que sabian hacer bien, consistia en estar sentaditas y calladitas así se ven mas bonitas, cabe aclarar que no sabian realizar alguna hoja de calculo o deperdido utilizar el word..
    como que da pena ajena...

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  4. LAMENTABLEMENTE A MI ME PASA CON LA Q TRABAJA EN EL BANCO, CON SUS KILOS DE PINTURA EN LA CARA, SUS ANTEOJOS DE SECRETARIA,SUS TRAJECITOS BIEN PLANCHADOS Y SU CARA DE "NO SE ME MUEVE UN PELO SI ME TOCAS"Y Q TE MIRA COMO SI FUERAS UN BICHO RARO O TE HACE PREG TECNICAS CON VOCABULARIO CONTABLE Q TE HACE QUEDAR COMO UNA TONTA DE UNA REGION DE INDIGENAS INCULTOS SIN OFENDER A ESTAS CULTURAS OJO..
    PERO BUENO..SOLO LA VEO UNA VEZ AL MES..ES COMO UNA MALA DOSIS DE MEDICAMENTO PARA LA TOS!

    ACHISS..ME DIO ALERGIA HABLAR DE ELLA..

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  5. muy graxioso y que bueno que estes de regreso!

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