28 nov. 2013

Frases del Diablo en películas y series

Aunque ciertas creencias dicen que existe una diferencia entre Lucifer y Satan, mientras que otras defienden que se trata del mismo, para proóositos populares y de folclor común suele ser el mismo individuo o entidad a quien se refieren. El que simboliza no solo al mal y oscuridad, sino a la ideología contradictoria e incluso revolucionaria, y al rechazado incomprendido por excelencia.

El Diablo, por lo anterior, no es solo parte de los grupos que le adoran o los que le toman por ícono, sino que ha sido recurrente en literatura, teatro, y por supuesto en la televisión y cine. Incluso Disney lo incorporó a sus trabajos, en el musical Fantasia, al son de Una Noche en la Árida Montaña de Mussorgsky.

Para el propósito de esta entrada, los antiguos (y geniales) trabajos en pantalla retratando al demonio quedan aparte en su justo y elevado lugar, y aquí se presentan versiones de décadas más recientes y con las que la mayoría está familarizada. Lucifer, con su hábil lengua y mentalidad liberal pero a su vez llena de resentimiento, habla a través de los actores que le han representado a él y al Anticristo (su propio ser manifestado como su hijo, similar al concepto filial divino, el Verbo que es el Hijo y viene del Padre) en series y peliculas que se mencionan a continuación.

Bedazzled (Al Diablo con el Diablo)


"Voy a decirte un pequeño secreto. Todo eso respecto al bien y el mal, tú sabes, Él y yo, realmente depende de ti. No tienes que buscar mucho para hallar el Cielo o el Infierno. Están aquí, en la Tierra. Tú eres quien toma la decisión."

The Prophecy (Soldados de Dios)


"Otros han hecho la guerra precisamente porque les odian, a todos los humanos. Dios les dio su gracia y a ellos los hizo a un lado. Están desesperados. Y mientras este conflicto de intereses siga, ningún alma puede conocer a ese su Dios. Sus padres, y los padres de éstos, y así desde el principio de ésta agusanada Tierra. Por supuesto que eventualmente vienen a mi, porque aunque el Cielo cierra sus puertas, yo tengo siempre abierto. Incluso en Navidad."

Passion of the Christ (La Pasión de Cristo)


"¿Crees en verdad que un hombre puede con la carga completa del pecado? Ningún hombre puede con esta carga, te lo digo. Es muy pesada. Salvar sus almas es costoso. Nadie. Nunca."

Brimstone (El Pacto)


"Se han derramado más lágrimas por las oraciones respondidas que por aquellas que son ignoradas. El indomable espíritu e indignación de la especie humana. Les he escuchado un millón de veces defender un billón de atrocidades, y sigue siendo música para mis oídos. Y el amor; ah, el amor, la más deliciosa emoción de todas. Sin el amor, estaríamos fuera del negocio."

End of Days (El Dia Final)


"Déjame decirte algo sobre Dios: es el más grande farsante de todos los tiempos. Es solo que tiene un buen publicista. ¿Algo bueno pasa? Es su voluntad. ¿Algo malo pasa? Se manifiesta en formas misteriosas. Tomas ese sobrevaluado panfleto publicitario llamado la Biblia, buscas una respuesta, ¿y qué te dice? Que las cosas jodidas pasan. Por favor."

The Devil's Advocate (El Abogado del Diablo)


"He estado aqui con mi nariz metida desde que todo comenzó. He nutrido cada sensación que el hombre se ha sentido inspirado en tener. Me importó lo que éste deseaba, nunca le juzgué. ¿Por qué? Porque nunca le he rechazado. A pesar de sus imperfecciones, soy un admirador del hombre. Soy un humanista. Tal vez el último humanista. Déjame darte un dato sobre Dios: a Dios le gusta mirar. Es un bromista. Piénsalo, le da instinto al hombre, le da ese extraordinario regalo. ¿Y qué hace después? Lo juro que por su propio entretenimiento, establece las reglas een oposición. Es la burla de todos los tiempos. Mira, pero no toques. Toca, pero no pruebes. Prueba, pero no tragues. Y mientras vas saltando de un lado a otro, ¿Qué hace? Se desgañita de risa, el enfermo. Es un rígido, es un sádico. ¿Adorar eso? ¡Nunca!"
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12 nov. 2013

El Caso de "C", una chica que adoré


Corrían los años 90, aquellos años por los que más de una vez he mostrado añoranza. En la colonia y mi calle aún había constante actividad de los niños más chicos. Teniamos videojuegos y otras cosas, sí, pero no se habia apoderado la tecnología a tal grado de la gente como para impedirles salir a tomar aire e interactuar frente a frente.

Habíamos muchos adolescentes en los alrededores. Era clásico el salir al parque a viborear gente, o algunos preferian estar jugando en la calle o simplemente en una esquina riéndose de cualquier tontería. A poco menos de dos cuadras, la tiendita de abarrotes a donde todos ibamos era también punto de reunión, justo en la banqueta afuera de ella.

Como otras veces he relatado, tenía mi particular grupo de amigos con quienes iba aquí y allá. Si bien tuvimos conflictos algunas veces con otros grupos, nos manteniamos a raya y tranquilos en la medida de lo posible. Y es que habiendo tanto que beber, comer, probar, ligar, y experimentar; qué perdida de tiempo el dedicarlo a pelear con otros que a fin de cuentas eran escuincles comunes como nosotros.

Fue en el "territorio" de uno de esos otros grupos de chavillos, precisamente unas casas más allá de la tienda de abarrotes, donde apareció quien llamaría la atención de muchos de nosotros. Bueno, saben a lo que me refiero, no es que apareciera de un día para otro; pero en ocasiones al llegar a los 15-16 años se vuelve notorio alguien que antes de eso parecía sumido en el anonimato.

Llamémosla "C". Hermana menor de una chica igual de guapa, quien era novia y ya prometida de un vecino en sus veintes en ese entonces (era más grande que yo) hijo de otra de las vecinas.

Por su parte, C no tenía novio en ese momento. Era dedicada a sus estudios y otras actividades. Una bella chica por fuera y por dentro, simpática y risueña. De hecho alguien cuyos rasgos y sonrisa me la recuerdan mucho siempre es la actriz Cobie Smulders, quien interpreta al personaje de Robin en la serie How I met your mother.

Quienes actualmente son adolescentes saben cómo es ese escenario. Y los que lo fuimos alguna vez, podemos recordar. El Santo Grial en la forma de alguien del sexo opuesto que se vuelve la pareja ideal, con quien todos quisieran estar. No fui la excepción, también un tiempo quise ser novio con C.

Le intentaba sacar plática de una u otra forma, fracasando no tanto por mi culpa, sino por rumores y malos comentarios sobre mi que me precedían: "el que es bien grosero y peleonero", "el que escucha esa música fea de puros gritos y guitarrazos", "el que se viste de negro solamente y se hizo tatuajes como si fuera un pandillero"...

Pero, y aquí está lo que me sorprendió, su rechazo no era grosero ni con una mirada de juicio severo o con actitud de "cotizarse alto". Por el contrario, C tenía ese algo en que podia estarte diciendo que no y que te fueras muy lejos, pero lo hacía hablandote de forma cortés, educada, y con esa sonrisa que siempre le caracterizaba. Y así era con todos, en sus grupos y actividades era querida por todos.

No dejó de saludarme, ni de platicar conmigo de forma breve como siempre habiamos hecho, contrario a los métodos de muchas mujeres de hacerse pendejas o ser más que maleducadas con alguien que lo único que hizo fue manifestarles un genuino interés. C estaba lejos de hacer eso. Es por ello que le caía bien a muchos, incluyendo a ciertos matrimonios que habrian querido una novia asi para su hijo. Sí, entre esos sin duda estaban mis papás.

"Eres un corazón de hotel", me decía la señora de la tienda de abarrotes. Siempre nos hemos llevado bien, así que hay confianza. Ella pensaba que mi deseo de andar con C era algo momentáneo. Bueno, ya me sabía otras cosas, por eso es que tenia esa opinión. Más aún, ella es parte del Círculo del Chisme, constituido por varias vecinas que hasta hoy dia se reúnen ahi para criticar y casi tragar verbalmente a gente de aqui y allá.

- "No me doy por vencido así de fácil" - le respondía yo, al ver que cada tipo bateado por la chica, incluyéndome, aparecia en la lista de temas a desmenuzar por el Círculo del Chisme cada noche.

Y no lo hice. Pero mi interés era tácito, no el insistente y exteriorizado de muchos. C sabía cuando me saludaba que lo antes dicho estaba en pie, y vigente. Y era mucho mejor una relación cordial de conocidos que una viciada de pretendiente y "pretendida". Así seguimos, pasando los meses como instantes, hasta que llegó cierta semana en particular.

Esa semana era ya de tiempo de frío. Los días se habian vuelto algo grises, como grises serian también las noticias. Primero, noté que no había tanta actividad con las del Círculo del Chisme al ir a la tienda. Bueno, ahi estaban, y cuchicheaban como siempre entre ellas. Pero no estaban esas clásicas risas gritonas y escandalosas. Más bien, y era lo desconcertante, se veian serias. Melancólicas. Y no me comentaron nada, aunque los siguientes días de la semana fui a la tienda a hacer mis compras como siempre.

- "¿Y C dónde está?" - pregunté al fin. Solo estaba la señora de la tienda. Cuando empezó a responder, lo dijo con voz baja, susurrando, asi como hace la gente creyendo que es una forma más respetuosa de tratar las cosas. Tuve que pedirle que lo repitiera, y presté más atención a sus palabras.

Con un tono monótono y lento, me dijo que C había sufrido un accidente. Tuve que cuestionarla una y otra vez ante su resistencia de dar detalles. Luego de un choque, la pobre chica había quedado notoriamente lesionada, sus extremidades ya no funcionaban casi nada y no podría caminar.

A Perfect Circle JUDITH
Imagen del video "Judith" de A Perfect Circle. Maynard, vocalista, cuestiona el que su madre Judith siga profesando fe y amor por Dios como siempre a pesar de haber quedado paralizada y confinada a una silla de ruedas. -"Alabas a aquel que te dejó rota y paralizada"-

Tenía, además, "la expresión de su cara muy torcida", dijo. Escuché hablar a la señora de la tienda sobre eso mientras en mi mente recorría los términos médicos que en mi modesto conocimiento podia ubicar: ¿Paraplejía? ¿Tetraplejía? Decidí dejar de lado eso, no estaba yo a cargo de un diagnóstico, a fin de cuentas. No estaban dejando que la vieran salvo pocos familiares. Ella misma no quería ser vista.

Y, debo confesar, cuando por fin pasó algún tiempo y los vecinos pudieron ir de visita... no lo hice. Como yo, otros tampoco fueron.

Una de las formas más fuertes de negación es aquella que nos previene de ver destruido lo que alguna vez vimos como puro e incorruptible. Supongo éste incidente y mi negativa de ir fue ejemplo de esto.

Dijeron esto y aquello al respecto en el Círculo del Chisme, alguna gente diciendo que tal vez era doloroso o traumante para mi y otros el ver algo así, otras decian que a fin de cuentas C y yo eramos conocidos que platicabamos esporádicamente y no amigos en sí, y otros más -los más objetivos- decían que lo que importaba era que se recuperara en lo que se pudiera, y andar esparciendo la noticia, o saber quien visitaba o no, no era lo más importante.

¿Que si volví a verla? Supongo es la pregunta obligada. Sí, varios años después, y hasta hace poco, la vi dando una corta vuelta del brazo de su papá. Casi colgada a él. Uno de los esfuerzos de éste por hacerla salir.

Vi sus pasos dados extremadamente cortos y notorios esfuerzos, siempre pareciendo que va a desplomarse a pesar de estar aferrada a quien le cuida, y la expresión de su rostro ausente y alterada a tal grado que no es posible traducirle en tal o cual emoción. Esa sonrisa desapareció al igual que nuestra adolescencia y aquellos días más felices.
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3 nov. 2013

El peor lugar de trabajo de mi vida


Todos tienen alguna mala experiencia laboral que contar, y en su mayoría la queja es sobre la labor que desempeñaban y la falta de recursos adecuados para cumplirla como debe ser. En éste caso no; lo que voy a contar es respecto a un puesto que me gustaba mucho y tenía todo lo que quería. Lo malo era el lugar y su gente.

Cuando llegué a la empresa, tenía varios meses de estar buscando trabajo luego de que el anterior cerró sus puertas y nos dejó ir a todos por igual. Me plantearon mis responsabilidades y quedé encantado. Se me permitiría hacer lo que tanto me gusta: investigar, prevenir, detener desvíos y malos manejos.

Cuando tomé ese obligado tour que te dan para conocer el sitio y a la gente, me presenté con amabilidad y puse todo mi empeño en crear una atmosfera cordial. A quien pusieron a cargo de capacitarme es quien iba a ser mi compañero del mismo puesto, quien tenía ya tiempo ahi: H. Igual que su homónimo de los Simpsons, era bromista y tragón a morir. Nos llevamos bien en un principio.

Las cosas marchaban bien en los primeros meses, hasta que anunciaron un cambio de jefe. El que venia era M, un tipo déspota y creído nacido en Tamaulipas que desde sus tiempos de estudiante universitario se mudó a Monterrey. En realidad, su forma desagradable de ser saltaba a la vista. No en balde en el pasado otra gente le habia vandalizado el coche y le habian dado algunos sustos.

M tomó posesión de su cargo con mucha gente quejándose de ello: H y otros incluidos. Para ese entonces, me llevaba de forma respetuosa con todos, aun con quienes no compartia nada en común. Pensé que a pesar de eso podiamos llevar un ambiente de cordialidad suficiente para que desembocara en una eficiente dinámica de trabajo.

Pero no fue así.

Un par de personitas empezaron a darme numerosas dificultades. Una de ellas, P, era la clásica 'caemebien' regañona de la oficina. La que por tener mil años ahi (y con todo y eso no subir del puesto en que está) podía ningunear a los demás. No tenía amistades reales ahí. En realidad, bastaba con que no escuchara para que los demás despotricaran sobre su forma de ser y sus sermones.

A P se añadía su contraparte masculina: un tipo a quien llamaban "El Burlas". Imaginen a un tipo de esos que se deja siempre la barba, que su cara y labios eran como uno de esos muñecos de ventrilocuo poco comunes, y una voz aguardentosa que parecía un viejo alcohólico de 70 años hablando en voz alta intentando hacerse oír.

Al tal "Burlas" le decían así porque de todo mundo se burlaba, era el payaso que siempre tenia alguna estupidez que decir para hacerse el gracioso: albures, comentarios sacados de la manga, etcétera. Con todo y eso, no dejaba de ostentarse como el segundo con más tiempo ahi en el equipo y hasta tomaba actitudes de jefe pretendiendo dar órdenes a otros.

El problema que llegaron a tener P y "El Burlas" conmigo fue que en resumidas cuentas, su trabajo era la cantidad y el mio era la calidad. Y si yo detenia el flujo por estar algo mal, sospechoso, o algo así, ellos pujaban cual vaca inseminada. El problema es que cada uno tenia bien hecha su labor de quedar bien con M el jefe, y era yo quien terminaba regañado por "mi error". Claro que esos "errores" míos son los que le ahorraron a la compañía mucho dinero en pérdidas que de otro modo habrían ocurrido.

Aun con la actitud grosera de éstos dos, que decian que mi parte en el proceso no era importante y que retenía cosas cuando no tenía porqué, me mantuve diplomático en mi trato a ellos y los demás. Pero hubo un marcado cambio de actitud cuando descubrieron cuán distintos éramos en ideología y gustos. Tan solo imaginen, eran todos fans de la televisión local y sus personalidades pocofinas, del futbol, y de creencias dentro del dogma cristiano (católicos o protestantes). Por supuesto que alguien antagónico a esas cosas iba a ser visto como "el diferente", y eventualmente como "el raro".

Las idas a la cafeteria eran lo peor. Yo me sentaba con gente de otra área, con la recepcionista (con quien me llevé muy bien el tiempo que estuve ahí), o ultimadamente solo. Pero por no causar mayor pedo ni dar de qué hablar, me sentaba en la mesa donde estaban estos tipos. Incluso soportando sus conversaciones donde dejaban ver lo poco o nulo de su conocimiento en cuanto a esto y aquello.

Y aquí es donde "El Burlas" y su colega P cruzaron la línea: en una discusión que tenían respecto al tema de la delincuencia en la ciudad (tema muy frecuente, por el crimen organizado en México) se aventaron una opinion tan torpe y poco informada, que para mi fue como oir que el Diablo estaba enviando al Chupacabras a incitar a los jóvenes a delinquir, y para ellos esa era la razón.

Cortésmente (se los juro, fui cortés) les señalé su error y di las bases, di los elementos que ellos mismos podian buscar para darse cuenta. Esto me valió el odio de no solo ellos, sino otros. Nunca me pondré como el que sabe todo, sé lo que sé y lo que me falta es mucho más; pero aquí quedó claro que en mundo de ciegos el tuerto no es el rey, sino al que ven como el desubicado que está mal y es una amenaza por no ser igual de ciego que los otros. Respondieron sarcásticamente, de forma grosera, a lo que reaccioné devolviendo la misma actitud...

Y M, el jefe, me mandó llamar.

La mayoria conoce ya ese tipo de evaluaciones por año o por cierto periodo de tiempo en las empresas. Ya saben, donde fingen que les importan tus comentarios y sugerencias, y te dicen tus "áreas de oportunidad" y preguntan "cuál será tu compromiso para la siguiente". El ataque de M no se hizo esperar: mi actitud con otros, mi excesiva severidad en el trabajo, el no socializar o ir a absolutamente ningun evento o reunión ni como muestra de buena voluntad (como si tuviera ganas de tratar a dicha gente fuera de las horas obligadas), y hasta el hecho de vestir siempre de negro.

Mi respuesta pudo haber sido más sutil e inteligente, lo sé ahora. Pero en ese momento lo que surgió como reflejo fue la actitud defensiva donde dejé en claro que mi actitud, forma de vestir, mirada, y forma de socializar eran cosa mía; y la calidad de mi trabajo hablaba por si misma, ya que excusando la poca modestia, sé hacer las cosas bien y soy bueno.

Luego de lo anterior, tenía ya a la mayoria de la gente en contra. Con solo unas cuantas personas de otras áreas de la oficina hablándome en buen plan, y un ambiente tan pesado que para antes de la hora de comida estaba harto y frustrado. Todo esto, aún y cuando era el que si se dedicaba a su trabajo como debia ser, sin andar haciéndose loco platicando de partidos de futbol o de chistes de programas vulgares de los canales locales. Cumpliendo, pero sin ser lo "flexible" suficiente, o sin la deseada "actitud".

La respuesta a sus deseos de que no estuviera ya trabajando en ese lugar llegó con un tipo que llamaremos L, y otro compañero de más tiempo que se volvió su roomie. El compañero es un tipo rastrero de los que se ríe por todo y habla a espaldas de la gente; pero la verdadera joyita era el tal L: separado, con un hijo, conducta agresiva, y alcohólico. Para cuando este último llegó, incluso el que fue mi compañero H hablaba mal de mi junto con los otros. ¿Cómo lo sé? Hagan la prueba de dejar su celular en su estación de trabajo grabando en la hora en que se van a comer. Lo que dicen de uno quienes se quedan (ahi algunos comiamos a la 1 pm y otros hasta las 2 pm) les puede sorprender. A mi no me sorprendió, me lo esperaba.

Algo habré despertado en el tal L, lo cual no es nuevo. A todos nos ha pasado que al conocer a alguien nos cae mal sin saber el motivo. El problema es que este peculiar tipo al parecer se sentia en la secundaria aún; hacía cosas como imitar mi voz cuando me escuchaba hablando, por ejemplo. Es cuando cometí mi siguiente error impulsivo: empezar a contestarle, o lanzar indirectas igualmente para que él y su compañero-roomie.

Y M, el jefe, me volvió a llamar. Y ésta vez, no solo a mi. Al tal L también.

Nos sermoneó sobre la convivencia y el respeto y bla bla. Para entonces, el jefecito no estaba nada contento conmigo, dado que algunos desacuerdos por como queria que hiciera mi trabajo hacian las cosas un poco tensas. Principalmente, porque lo que M sabía de mi puesto y métodos era poco. Asi pues, el descontento jefe concluyó un regaño para dos que en realidad era para uno, y al salir el rumor se corrió de que había ido yo a chismear y quejarme con el jefe de las cosas que estaban diciéndome.

Sobra decir que lo anterior no era verdad. No soy chismoso, y menos iba a tener la confianza de contar algo a quien era un jefe nefasto y nada justo. Quien haya ido a reportar tal cosa, o si fue el jefe por su propia iniciativa quien decidió indagar, estaba ya de más saberlo. La hostilidad se intensificó hasta un punto en que el L me retaba a golpes y decía que "de seguro le tenía miedo". Más de una vez le respondí sarcásticamente diciendo que sí, que me daba muchisimo miedo.

Lo curioso es que, si él o cualquier otra persona en verdad queria tener un pleito conmigo, la fórmula era simple: tirarme un golpe. Solo eso debian hacer, y en un segundo estaríamos peleando. Pero ni él ni su roomie lo hicieron; se contentaban con las burlas, y las calumnias.

El "preséntate a Recursos Humanos mañana" llegó un día entre semana. Pedi hablar con M en privado y le hice ciertas preguntas, a las cuales contestó con evasivas. Su lenguaje corporal me lo dijo todo. No iba a quedar así; por lo que me llevé de datos lo conveniente ese día, seguro de lo que esperaba al siguiente.

Sí, me corrieron, diciendo lo mismo en cuanto a mi "actitud" y que "no querian riesgos y perturbación del ambiente de trabajo". Demandé y obtuve mi dinero, pero eso deja cubierta la parte de la empresa y el ingreso, no de los individuos que la tomaron conmigo, cuando lo que queria era que me dejaran en paz sin meterme con nadie.

Quería que recordaran "Esto pasó cuando corrieron a Alejandro". Así que quise que mi despedida fuera a lo grande, primero con un correo a la gente de ahí diciendo adiós y detallándoles el porqué me habian corrido y que lo único que habia querido en todo ese tiempo era estar en paz y sin problemas.

Acto seguido, envié correo de la situación no solo a directivos aqui en México, sino a aquellos que son "Mister Gringo en Estados Unidos Somos Dueños de Ustedes Mexicanos" de la empresa. O sea, a su sede central o "headquarters". Ahí sí fui yo quien habló, para que vean.

Lo que consideré una pena fue perder el puesto ideal para mi, por haber sido en el lugar incorrecto, con los compañeros en su mayoría incorrectos. Borré a los que tenía que borrar de redes sociales, mensajeros etc. Fuera de la experiencia a validar en el currículum, jamás quise saber sobre ese lugar.
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