24 abr. 2014

La hipocresía del mundo adulto hacia los menores de edad

el mundo de los adultos y los menores de edad

Cuando a la gente se le menciona el tema de los niños, o menores en general, es común que lo asocien con el concepto de inocencia, pureza, aprendizaje, y el no saber aún qué quieren y qué les espera por recorrer en el camino de la vida.

Lo anterior es una verdad a medias. Es cierto que representan un sector en desarrollo de la humanidad, que en diversos aspectos no ha alcanzado la plenitud. No obstante, resulta absurdo el que se les etiquete en términos de blanco y negro a conveniencia de los adultos.

En su desarrollo y educación

Desde que es un bebé, el ser humano atraviesa diversas etapas en que afinará su percepción sensorial a la par de su función motriz. Lo cognitivo se abre paso junto a las funciones físicas, para finalmente estar adecuado y funcional en su entorno. Pudiera hacer numerosas referencias a ello: Piaget, Klein, y muchos otros autores. Pero ésto no es para inundar de nombres y referencias que el lector tal vez no tenga tiempo o deseos de consultar.

Que baste la forma simple de decir las cosas: es así, como ya se dijo, que el menor aprende. Desde que es un bebé al que se le carga de brazos. Dejemos por ahora de lado la razón por la que haya venido al mundo; puede ser por los deseos de continuidad de los padres, u otros motivos comunes entre quienes en realidad no querían tener hijos pero de todos modos lo hicieron. El punto es que el bebé ahí está, aprendiendo de lo que está a su alrededor a cada momento; de sus padres y otros y de los elementos en el ambiente hasta que finalmente se le inscribe (si tiene suerte) a una escuela.

Los padres dan muchas veces las mismas respuestas cuando se les pregunta sobre las expectativas para su hijo. Rara vez encuentras a uno que diga que espera que se convierta en un adulto pleno sexual y socialmente que sepa respetar a otros y a su vez la libertad propia. Para nada; lo que comunmente se les ocurre es: "que tenga un muuuuuy buen trabajo, bieeeeen pagado, que estudie una carrera, que se case y tenga hijos también".

¿Les suena familiar? ¿Lo han oído de sus parientes, amigos que ya son padres, y otros? Seguro que sí.

No es que sea malo el que vaya a hacer eso en su vida, pero es sumamente triste ver que los padres estén ya trazándole límites a quien apenas está empezando a vivir. La grandeza tiene su inicio en una existencia pura como lienzo blanco. Y, oh sorpresa, ahí vienen los padres a dejar en dicho lienzo sus manchones de porquería de sus propias vidas. A decir que "mijito tiene que ser doctor", y otras necedades ya conocidas.

Por fortuna, aún en el régimen paternal más opresor ha nacido en los individuos a lo largo de la historia el ansia de ser ellos mismos. Si todos fueran obedientes y sumisos a los padres (lo cual te pintan como si fuera la más grande virtud) quién sabe qué tan atrasados estaríamos ahora. De por si el oscurantismo y la religión persecutora se encargaron de atrasaron varios siglos, esa sumisión habria acabado por sumirnos en la nada.

¿Cuál sería la obligación a cumplir de los padres maduros y responsables, y no hipócritas y convenencieros en lo que al aprendizaje de sus hijos se refiere? Seguro ahí entraría el intenso y conocido debate sobre impartir creencias religiosas versus científicas, o qué material es propio para exponer frente al niño y cuál no. Pero hay una forma sencilla de resumirlo: no tratarlos como estúpidos dándoles a creer cosas que en tu papel de adulto sabes que no tienen validez.

Tranquilos, no hablo de Dios. Me refiero a Santa Claus, el Hada de los Dientes, el Coco u Hombre del Costal. Hablo de ese imaginario automóvil o viaje que le prometen al adolescente si obtiene tal resultado, y al final fingen demencia o presentan mil justificaciones para no cumplir (cuando de antemano sabian que no se iba a poder). Hablo de esos padres que estando endeudados entre facturas de la casa, préstamos, gastos de los hijos, y cuentas médicas, siguen empeñados en decirle al hijo o hija que lo correcto es que de grande "se encuentre a una persona de bien, se case y tenga hijos también".

Me he topado a un sinfín de parejas que se manejan de esa manera con sus hijos. Y si lo piensan un poco, se darán cuenta que es absurdo que esperen buenas calificaciones y conducta honesta y apegada a la verdad de parte de sus hijos. ¿De veras? ¿Los mentirosos padres que gustosos malabareaban un engaño tras otro, esperando que el hijo responda con la madurez y honestidad que ellos casi nunca han mostrado?

Y por desgracia, cae todo en ese hoyo negro del "Haz lo que digo, no lo que hago". Ésto, querido lector, es igual o más grave que la violencia física contra ellos. Les hace presa de ambiguedades y cambios caprichosos en el criterio de sus progenitores. Y bueno, no es difícil imaginar qué tipo de adulto surge del infante que vivió a través de esos manejos. Dichos manejos provenientes de padres que eventualmente caen en el más ridículo y convenenciero proceder: decirle al niño que debe actuar como grandecito y como adulto, como hombre de la casa y responsable, pero a su vez (a la hora de que el niño quiera trato como igual y respeto) dejarle en claro que la respuesta es No, pues es sólo un escuincle y nada más. ¿Por fin?

Menores de edad, y el desconcertante limbo legal

Dejemos algo claro, primero que nada: toda aquella actividad dentro del espectro de corrupción de menores (abuso sexual, esclavismo y explotación, violencia y coerción, etcétera) es un delito. Injustificable, y aquel que les somete o convence para dichas cosas valiéndose de su ingenio o recursos a la mano, es un delincuente y debe ser capturado y procesado, y sus víctimas debidamente atendidas.

Habiendo aclarado eso, he de comentar: Qué polarizadas y críticas son las opiniones al respecto de la sexualidad del menor, ¿no lo creen? Sobre todo, porque en tales casos, famosos por ser captados y manejados con extremo sensacionalismo por los medios, se olvidan siempre de dar el beneficio de la duda que debe estar presente en toda investigación-peritaje.

Además, recordar nuevamente que el niño o adolescente no es un objeto o propiedad por el hecho de tener menos años que la considerada "edad adulta" o mayoría de edad. Se trata de un individuo que en mayor o menor medida tiene ya desarrollado un concepto del bien y el mal, del deseo y rechazo, y del vínculo y contacto con otros.

Se preguntarán a qué viene todo esto. Lo menciono por un caso que tuve oportunidad de analizar, manejado por uno de mis maestros. Y es fecha que guardo presentes ese y otro más (por encima de otros que años después pude ver) como ejemplo de lo que es la errónea percepción de las masas, y lo peligroso que es dejar las investigaciones en manos de prejuiciosos. Mi maestro de la facultad fue perito investigador de la Procuraduría General de Justicia, y previamente del ejército, donde incluso llevaba a cabo interrogatorios a soldados apresados por la acusación de colaborar con el crimen organizado.

En ésta labor de perito, más relajada que aquella que tiene que ver con la milicia, manejaba asuntos penales de indole doméstico en su mayoría. El caso cayó en sus manos cuando estaban ya por darle el famoso cierre y carpetazo que tanto le gusta a jueces y abogados. Un hombre estaba detenido, acusado de abusar sexualmente del hijo de 14 años de su novia-pareja. El tipo era empleado de una cadena de supermercados, y argumentaban que en una de tantas veces que el niño le acompañó a la tienda, lo llevó al baño a bajarle los pantalones y abusar de él.

Una imagen horrible y desagradable, ¿verdad? Todos los que querían darle término al asunto lo pensaron también. Y como casi siempre pasa, la predisposición a ver al pobre e inocente niño mancillado en su pureza por ese espantoso y terrible adulto que no tuvo empacho en llevar a cabo su horrendo crimen.

Dramático en extremo. El asunto es que la acusación era falsa, no hubo tal abuso y tampoco la intención de.

Mi maestro procedió a llevar a cabo la aceptación de cargo como perito en el juicio, y llevó a cabo los interrogatorios como deben ser: directa y profesionalmente, de forma analítica. Por su parte, policías y otros creian ser poseedores de la verdad y afirmaban que ni era necesario volver a cada detalle otra vez. Muchos sabemos sobre policias en Mexico y su costumbre de tomar al inocente por culpable y viceversa; y pueden creerlo, resultan en su juicio menos confiables que los propios delincuentes en ocasiones.

Sin hacerles más largo el relato, el niño acabó por decir la verdad. Y finalmente con esa declaración, todo coincidía. Las lagunas de información producto de las declaraciones falseadas quedaron disipadas para finalmente dejar en claro que la mujer habia aleccionado al menor para que mintiera en perjuicio del hombre. ¿La razón? El enojo de la mujer al enterarse que el sujeto se habia hecho amigo de una bailarina de table dance y que sostenía relaciones sexuales con ella.

Al final del interrogatorio, el menor hasta se carcajeaba hablando de cuando refirió el "dolor en su culito", y dejándose palmear y tocar en los hombros a modo de juego por los presentes, una conducta ciertamente no afin con la de una verdadera víctima de abuso sexual. El acusado la vio muy cerca. Demasiado. Un tipo taimado, un bobo cachondo infiel a su pareja, pero a fin de cuentas inocente de lo que se le acusaba. Todo por un sistema legal viciado, pero sobre todo por una conceptualización errónea de lo que un menor es capaz de saber, hacer, y decir.

Ahora imagina, lector, que te hicieran eso a ti. O a uno de tus seres queridos. Peor aún: que no llegase alguien creyendo en que el acusado tiene derecho de réplica, solo porque ese sagrado halo colocado por la sociedad sobre la cabeza del menor brilla más que la lógica para ellos. Piensa ahora en otros casos, donde menores de edad secuestran, disparan, y violan (y ahí si violan de verdad), y lo que reciben es una palmada en la mano y una estancia en un club social llamado Tutelar de Menores, con un tiempo de encierro que es risible en comparación con el daño que hizo. Por esto es que no es tan descabellado como muchos creen el debate sobre el reajuste de la edad penal.

No acaba ahí la incongruencia legal en cuestión a los menores de edad. ¿Han visto, ahora que mencionábamos a los delincuentes, que cuando se les arresta y se les presenta es común que al niño o adolescente le difuminen la cara con cuadros o un borrón en la imagen? Según las autoridades, es por la protección a su privacidad y derechos. Lo primero que he de decir al respecto es: qué frágiles y volátiles son los mencionados derechos y privacidad, si basta el cumplir 18 años (o la que sea la mayoria de edad, segun el pais de residencia) para que no se les tome en cuenta y se exhiba a la persona ahora si a discreción de los medios.

Y qué curioso eso, lo de no mostrar los rostros de los menores y el secretismo casi a nivel tabú cuando están en noticieros por algun incidente de indole policiaco o legal. Uno esperaría entonces que se aplicara de forma uniforme en lo que es el contenido visual publicitario, ¿no? A fin de cuentas, la cara de un menor es la cara de un menor, sea cual sea el contexto en que aparezca.

¿Qué hay, entonces, de los que usan bebés y niños, para comerciales en la televisión? Peor aún, poniendo palabras en su boca, y a veces incluso poniéndoles voz de adulto?

¿Y los niños que aparecen en anuncios panorámicos, folletos, y otro material impreso? Incluyendo esos "eventos de belleza" para pequeños y anuncios de "EXPO-NIÑOS" que más bien parece que están invitando a una convención de trata de menores.

¿Y los menores de edad usados en spots y promociones de partidos politicos y sus candidatos?

Si la misma ley deja en claro que para ellos, el menor no sabe ni qué quiere y no tiene capacidad de decidir, no puede argumentar entonces que los que aparecen en todo ese material están conscientes de lo que aceptaron. Son sus padres quienes saben, en todo caso. Y quienes se embolsan el poco o mucho dinero que haya salido de eso, obvio.

Y luego se preguntan por qué algunos hijos se les fugan, se rebelan y cometen desatinos, o (en algunas naciones) terminan tomando la decisión de demandar y emanciparse. En un mundo tan ilógico que les exige portarse como adultos, y de pronto otra vez someterse a su papel de menores (equiparable a una pertenencia), no es justificable pero sí comprensible.

Conclusión

La actividad y libertades de los niños entre éstos, y con los adultos, es siempre un tema sensible. Una larga tradición busca mantener como regla que los niños no entienden ni sienten nada relacionado al pensamiento propio, el placer, y lo correcto e incorrecto. Pero se trata de tiempos actuales, donde ese velo cubriendo al menor debe finalmente retirarse y otorgarles el respeto real que se merecen: no mentirles, no manipularles, y en verdad poner esmero en educarles y abrir sus ojos al amplio espectro de la realidad.

El menor, sea niño pequeño o adolescente, no es un objeto sujeto a título de propiedad como una casa o un auto. No está desprovisto de entendimiento y percepción, y el tratarle como si así fuera constituye un grave error. Si en verdad se espera que dichas generaciones sean "de un brillante futuro", se les debe dejar de poner etiquetas y atribuciones inexactas y tratarles como lo que son: seres humanos creciendo, en camino constante a experiencias y responsabilidades nuevas.
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16 abr. 2014

Números: su papel en nuestra vida

matematicas y su importancia

La mayoría de mis entradas son para ojos de cualquiera que quiera tomarse el tiempo de leer, decidir qué de provechoso le encontró a lo escrito, y finalmente ejercer su derecho de estar de acuerdo o en desacuerdo.

Pero en otras ocasiones, está más allá de esa perspectiva exageradamente relativista del "bueno, a fin de cuentas es tu opinión". Hay cosas que no pueden reducirse a eso y decir que es lo que solo a mi o a algunos le parecen. Es una verdad probada, y si eres del sector que hace negación a ella, temo decirte que tu cerrazón te tiene marinándote cual filete en tu propia ignorancia.

Y no es que vaya a abordar el tema de creencias religiosas versus ciencia aplicada y pensamiento lógico; aquí se trata de algo más definido, y cuyo rechazo en ciertas personas es evidente. Creen que es un juego, que no es algo importante, que no merece ya no digamos su aprecio y respeto, sino que no le dan ni la mínima atención.

¿De qué hablo? De lo importante de los números, las matemáticas. Y de la gente que se cree graciosa o en lo correcto al decir que no son tan útiles, que no las necesitan tanto, y encima andan compartiendo por Facebook esos estúpidos memes diciendo "Sigo esperando a tener que usar esto en la vida real". Por cierto, ¿vida real? Tal vez creyeron que cuando estaban de estudiantes se encontraban en Nunca Jamás, o en Narnia.

Así que esta entrada es un mensaje simplificado para ese tipo de gente. Sí, para ustedes, señores de la nula apreciación a aquello que les cueste tiempo y esfuerzo entender. Y no se preocupen, no habrá palabras complicadas o argumentos excesivamente extensos, sé que tampoco les gusta mucho leer.

Primero, para responder a lo que se preguntan de por qué son necesarias y en qué se aplicarán, la respuesta tal vez la han oído ya: en todo. Y la mente las necesita. De igual forma que las extremidades y músculos requieren ejercitarse para tener fuerza y resistencia, las matemáticas son la rutina de gimnasio de la mente. Permiten que el sujeto establezca apreciación de espacio, tiempo, y recursos. Y gracias a eso, podrá desempeñar otras acciones y adquirir habilidades.

Dicho sea más simple: la mente que desde joven se enseño a prontamente resolver problemas matemáticos, de grande se vuelve aquella que rápidamente decide si meter a quirófano al paciente o ponerlo bajo coctel de medicamentos (si es un doctor), si reforzar y actualizar una estructura o tener que rehacerla desde cero (si es un ingeniero), y así los químicos en los laboratorios, profesionistas en informática y en seguridad, etcétera. ¿Me explico?

Así que piénsenlo dos veces antes de dejar que sus hijos se hagan pendejos obteniendo el mínimo de calificación para pasar matemáticas, para terminar olvidando lo que estudiaron unos días después. ¿O dónde está todo ese "gran amor" y los discursos de "yo quiero que mi hijito sea bien chingón, yo doy mi vida por mis hijos"? Hagan que estudien y no por pasar clases, sino por realmente aprender. Así debieron hacer con ustedes, señores y señoras del club "Odio las matemáticas".

Segundo, esa maña por decir "pues es que en mi trabajo no ando ocupándolas más que para cosas del banco". Sí, pero olvidas una cosa: aquellos en los puestos siguientes al tuyo seguramente dan un mayor uso a la aritmética y cálculo, y de ellos depende tu propio puesto. Y si eres alguien de negocio propio, más fácil aún señalarte algo: de llegar a expandirte, o de aparecer una crisis que ponga en peligro tu trabajo, ¿crees que no te convendrá tener el mayor conocimiento posible sobre lo que hacen en contabilidad y costos, sin mencionar lo de Hacienda y cómo se calculan y declaran impuestos? Porque si eres de los que finge demencia ante eso como un niño tapándose los oídos y gritando lalalalalalala, menuda joda que el mundo te va a poner.

En la historia

Al principio, la necesidad del hombre de poder medir le llevó a emplear su propio cuerpo como base comparativa. Durante siglos fue desarrollando medidas numéricas de conteo basadas en dedos pulgaros, brazos, o pies, a fin de conseguir unidades estandarizadas.

El "codo" como medida mencionada en la Biblia y otros textos de hace miles de años fue establecido como la longitud o distancia desde el codo hasta la punta del dedo medio en el antebrazo del rey Og de Basán, quien perdió su reino frente a los israelitas. Equivalía a poco más de 22 pulgadas, siendo dividido por los egipcios después en "dedos" y "palmos". La anchura de cuatro dedos equivalía a un palmo; y siete palmos constituían un codo.

Luego vino la pulgada, representando al principio la anchura del dedo pulgar del hombre. En el siglo XIV, Eduardo I de Inglaterra decretó que en lo sucesivo equivaldría a tres granos de cebada seca medidos longitudinalmente. Era tremendo, ese Eduardo I. Para que sepan quién es, Señores y Señoras Anti-Matemáticas, a él lo vieron seguramente en la película Corazón Valiente. Era él, el rey cabrón apodado Longshanks o "Zanquilargo".

Poco después, el monarca también inglés Enrique VIII estableció la yarda para que dejara de ser como hasta entonces una medida vaga. En vez de que fuera una zancada humana, sacó la unidad partiendo de su nariz hacia la punta de su pulgar extendiendo el brazo lo más posible. Lo pasaron a una barra de bronce, y así surgió la primera yarda para medir. Me pregunto cuántos jugadores y fanáticos de la NFL y los famosos partidos del Superbowl saben eso. Pero bueno, continuemos.

Sistema métrico decimal

numeros y matematicas en la vida

El sistema métrico de peso y medida fue elaborado por doce científicos, reconocidos en la Asamblea Nacional Francesa de 1791. Su idea fue hallar una longitud fundamental que existiese ya en la naturaleza, a la cual llamar "metro" por la palabra griega metron, que significa medida. Y posteriormente basarse en esa unidad para crear un sistema de múltiplos de diez.

La longitud elegida fue una fracción de la circunferencia de la Tierra, medida según una línea que pasara por los polos. Midieron 1/4 de ella sobre un meridiano pasando por Francia, y para reducirlo a una unidad manejable, la dividieron por diez millones. Así surgió el metro, más manejable que la yarda, a pesar de la resistencia principalmente de los norteamericanos a adoptarle.

Otros sistemas de medición de gran importancia y que hay que reconocer son el del tiempo (por supuesto), y el de la temperatura, con Gabriel Daniel Fahrenheit formulando su sistema de medición de calor, y el físico francés René de Reamur usando termómetros de alcohol para asignar el cero en éstos y dividiendo el volumen de alcohol en el tubo a tal temperatura en 1,000 partes iguales, con sus correspondientes señalizaciones hasta llegar a la ebullición en 80 grados de su escala. Diez años después de eso, Andres Celsius mejoró e implementó su escala ahora conocida por todos.

Números... y bebidas alcohólicas

alcohol y numeros de calculo al prepararlo

Para aquel que no le importe lo ya mencionado: que el médico que lo llegue a atender sea preparado y hábil gracias a los números y cálculo, saber de distancias y pesos, la importancia del trabajo y las ganancias basándose también en ello, el tiempo, y la temperatura... creo que con ésto captaré su atención: las bebidas con alcohol son lo que son gracias a las matemáticas, y si no se aplicara nada de éstas a la elaboración de los placeres de Baco, no serían lo que son.

Los licores (whisky, vodka, etcétera) se componen de alcohol, agua, y esencias aromáticas. Antes del siglo XVIII, se valían de un método simple para determinar la calidad de la bebida: se mezclaba igual cantidad de alcohol y de pólvora y se aplicaba una llama a las dos. Si la mezcla no se encendía, el alcohol era muy débil. Y si el resplandor resultaba ser excesivo, era demasiado fuerte. Se volvía aceptable si la mezcla ardía pausadamente con una llama azul.

En 1803, Bartolome Siked inventó un hidrómetro para densidad o peso en las mezclas de agua y alcohol. La prueba era una medida sencilla y directa de realizar, variando el nivel aceptable en cada país. En Reino Unido, se tomó el 57.1% de alcohol y 42.9% de agua. Ésta es la denominada prueba de 100. Al establecer los "grados" en las bebidas es donde está la diferencia, siendo los 70 grados ingleses equivalentes a 80 grados en Estados Unidos, y así variando en otros países. A la hora de aplicar ésto, y mantener los niveles optimos durante la elaboración del producto, los borrachines deben estar agradecidos que los que lo hacen si saben calcularle y hacer que su sabor sea así de bueno en vez de cualquier porquería.

Así que valoren las matemáticas, chicos y chicas. Sin ellas, aquello que les da placer y vida se reduciría a cero. Y con ello, su existencia.
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5 abr. 2014

Lo importante que es la cultura de denuncia (Por qué sí hay que denunciar un delito)

delito de extorsion telefonica

En mis días en la carrera, ocurrió que una chica conocida acudió a mi para contarme de sus problemas en casa. Su padre, alguien usualmente tranquilo en presencia de los demás (y médico de profesión), no era tan tranquilo cuando estaba lejos de ojos ajenos. ¿Suena familiar? Por supuesto que sí. Ya en estos días, es raro el que no conoce a alguien, aunque sea indirectamente, que experimenta algún tipo de agresión en su propia casa.

Luego de escucharla contarme sobre su papá y esa reciente ocasión en que le dio unos cuantos golpes en el vientre y la zarandeó, me decidí a aconsejarle al respecto. El señor me conocía y era amable conmigo, la demás gente en su casa también. Pero no iba a dejar que eso me detuviera de decir y hacer lo correcto. Así que le sugerí que fuéramos a poner la denuncia.

Al llegar a Policía y Tránsito del municipio, nos recibió un oficial en un escritorio con cara de genio y fastidio. Y al mencionarle lo sucedido, su respuesta me sorprendió: "Pero señorita, es su padre. ¿Cómo lo va a denunciar? Si acaso logra que su mamá venga junto con usted también, entonces tal vez si se pueda". Aquí en México eso es común. Como el machismo y pensamiento retrógrada es imperante, y la mayoría de los policias son ejemplo mismo de esas dos cosas, no me cabe la duda de que el animal con pistola y placa que nos atendió se sintió hasta identificado con el padre abusivo.

Me indigné y empecé a discutir con él, le dije que estaba encubriendo un delito y que nos dejara hablar con alguien más, con su superior o alguna otra persona. Aunque estábamos ahí, marqué al 060 (el número para emergencias policiacas, el equivalente al 911 de E.U., para quienes no sean de aquí) y le comenté a la operadora lo sucedido. Me dijo que estaba bien lo que estaba haciendo, que me saltara a ese oficial y se lo hiciera saber a la demás gente del lugar.

Cuando colgué, la chica estaba hablando con su mamá por teléfono diciendo lo que pensaba hacer. La señora hizo lo que muchas: decir que no, por miedo o apatía. Después de eso, mi conocida se desanimó e insistió en que nos fuéramos, aunque ya habia logrado que fueran a "hablarle al licenciado" y que estuvieran por pasarnos a la oficina de alguien ahí para exponer lo sucedido. Éste incidente, el cual uno habria esperado que fuera en décadas pasadas llenas de ambiguedades e injusticias, no fue hace mucho. Ocurrió en el 2004. Y una persona que queria denunciar el delito de violencia intrafamiliar quedó desanimada por un patán que se supone estaba ahí para ayudar, y en vez de eso le obstaculizó las cosas.

Denuncia: Algo que la gente no siempre hace

No mas violencia en Mexico

La denuncia es, sin entrar en términos excesivamente técnicos, poner la queja sobre un incidente o persona con las instancias indicadas para resolverlo. Ésta debe incluir lo más posible sobre el incidente, motivos, y detalles descriptivos tanto del perpetrador como del suceso. En la mayoría de los paises llamados civilizados, el gobierno y el poder judicial animan a la gente mediante anuncios, slogans, y discursos a que acudan y reporten las cosas malas que vean que suceden.

Por supuesto, al trasladar eso a la realidad cotidiana se ve algo distinto. El relato con el que inicia ésta entrada, vivencia personal que sigue enojándome al recordarla, es un ejemplo de ésto. Además de la dificultad inicial para que te hagan caso y te tomen en serio para varias cosas, está la duda sobre la integridad propia y las represalias que pueda tomar el denunciado (sin mencionar lo poco que le interesa a las autoridades el defenderte de eso), y finalmente: ese oceano de palabras rebuscadas, tecnicismos, verborrea innecesaria que tanto le gusta a los legisladores y abogados navegar y usar a su favor muchas veces para dejar fuera a peligrosos culpables y encerrar a inocentes.

El INEGI reportó en 2012 frente a la ONU una cifra alarmante: mientras que el porcentaje de delitos que la gente elige no denunciar resultó del 85% en Bolivia y 80% en Ecuador, en México resultó ser del 92% y reflejando la poca confianza de la gente hacia las instituciones. La ONU, hablando a través de su Oficina contra la Droga y el Delito, dijo: "En general no se reportan. No hay una cultura de denuncia ciudadana". Transcurridos dos años, en el 2014, las cifras y cosas mencionadas siguen igual.

Aquí es donde la obvia pero importante pregunta surge: ¿Por qué no la hay?

Es común que si uno señala la responsabilidad que tiene el sector ciudadano, saltará más de uno con indignación. Quizá acaben llamándote lamebotas del gobierno, alguien ciego ante la realidad, etcétera. Por eso aclaro antes que nada: es comprensible que no confien en las instituciones, estoy con ellos en eso. Un breve vistazo a eventos de los últimos años deja en claro que policías y jueces son en muchas ocasiones corruptos o carentes de voluntad para hacer lo que se debe, que las lagunas en el sistema de impartición de justicia hacen que sea toda una odisea un trámite que en otros lugares es simple, y además, los delincuentes se dan sus habilidades para escapar, mentir, sobornar, o intimidar.

Así que en efecto, el sistema está mal. Con muchas fallas. Pero dicho todo lo anterior, les recuerdo algo: no es enteramente inefectivo. Y no todos los servidores públicos son corruptos, por fortuna. Por ello es que sí se debe denunciar todo aquel delito del que uno sea víctima o testigo, y el no hacerlo es calladamente contribuir a que incidentes similares ocurran en el futuro. No lancen piedras, ya aclaré que no es culparles ni negar la responsabilidad de las propias autoridades, pero deben admitir también su parte en todo esto.

El pensamiento: "Es que, ¿ya de qué sirve, si ya pasó?"

asalto con pistola Strauffon blog

Otra conocida me comentó hace algún tiempo que le robaron la batería de su coche cuando estaba estacionado, y ella atendía sus pendientes. Ocurrió en una zona de la ciudad que no es tan insegura, he de decirlo. Ocurre una que otra cosa ahi cada cierto tiempo.

Obviamente estaba molesta ante el hecho, y echó madres y maldijo sobre el ladrón que lo hizo. Entonces le pregunté si lo reportó a la policia, para que fueran y dieran fe de lo ocurrido, etcétera. Y ahi es cuando dio esa respuesta tan tonta que le gusta a la mayoría de la gente: "Pues, ¿ya para qué? Ya lo hicieron, y con denunciarlo no me van a reponer lo que se llevaron".

Cuando fui asaltado, y aquella otra ocasión en que entraron a robar a mi casa, les aseguro que nadie maldijo más que yo. Es inevitable la sensación de inconformidad y el "y si hubiera..." rondando por la mente de uno. Recuerdo haber deseado que el asaltante hubiera estado armado con otra cosa que no fuera una pistola, o habérmelo topado sin su arma tiempo después. Y también, recuerdo lo perfectamente claro que era el que ya no iba a recuperar aquello que se llevaron.

Por supuesto, lo mejor es la cultura de prevención del delito, medidas a tomar para que sea menos probable que seas una víctima. Pero si ya te ocurrió, callarlo solo porque no va a resultar como quieres es inaceptable. Porque una denuncia no debe ser buscando la compensación propia, sino lograr justicia, el bien común, y prevención de futuros sucesos similares. Y es que a fin de cuentas, eso importa tanto o más que aquello que se perdió. ¿Suena difícil de aceptar? Que sea dicho con ejemplos, mejor, entonces:

Piensen en la mujer de la batería del coche, que mencioné. Por supuesto que no va a recuperarla, y no se la van a restituir. Pero si en unos años, ese sitio calmado se vuelve un lugar de mayor cantidad de robos y otras cosas, las autoridades tendrán el pretexto: "No nos hacían saber las cosas que pasaban ahí". En su apatía, la mujer se volvió cómplice.

Ahora, imaginen que todos, el 100% de quienes son víctimas en el lugar, se deciden a ser ciudadanos activos y participativos, poniendo sus denuncias, haciendolo saber a noticieros locales, dando seguimiento a ésto y dejando en claro que están al pendiente... ¿en qué creen que ayude? Y la respuesta es: en mucho. Muchos dirán "es una hueva, qué flojera hacer algo que quita el tiempo así". Efectivamente, da flojera, pero es el precio por lograr un continuo beneficio. Y si tienes tiempo para el chisme con las amistades, la telenovela o el partido de tal o cual deporte, vale más que lo tengas para algo que en realidad ayudará a que los demás ciudadanos (tu prójimo, si quieres sentirte muy espiritual) transiten por esas calles un poco más tranquilos.

Los números deben ser exactos a la hora de tener una estadística. Y aunque parezca que no, influyen a favor de lo correcto en muchas ocasiones, siempre y cuando sean datos reales y de ciudadanos conscientes en dar ese seguimiento y atención mencionados anteriormente. Pongámoslo así: si a ti y a unos cuantos les roban, golpean, o violan el día de mañana y no lo reportan, él seguirá feliz por la vida haciendo las cosas como siempre. Los números incompletos e inexactos en la administracipón pública y la aplicación de justicia son de los mejores amigos que tienen los funcionarios corruptos y/o huevones. Les da la facilidad de manipular, especular, mentir aquí y allá, y prácticamente "pasar la bolita" durante todo su periodo.

Ahora bien, si todo se reporta a los canales adecuados (no solo en pláticas entre amigos y en status de redes sociales) verían una diferencia. Una avalancha de denuncias y números reales que harían actuar a tu gobernante, al cuerpo policiaco de tu municipio, etcétera. No porque les importes, necesariamente, sino porque esto les pondría en la mira de sus propios enemigos, del riesgo de perder sus puestos, y de otros inconvenientes que querrían evitar. ¿Y como lo evitarían? Haciendo su trabajo como debe ser. Ojo: en ningún momento he dicho que se volvería una utopía con gobernantes y policías modelo, pero sí constituiría una mejora.

Se denuncia para que se sepa en todas partes lo que ocurrió, en qué lugar y circunstancias. Y para hacer saber a quienes están supuestos a cuidarnos, que ahí, ese lugar donde fuiste víctima, es un "punto rojo" que más les vale atender.

Miedo, verguenza, y denuncia anónima

crimen de trata de personas Strauffon blog

Los crímenes de violación y secuestro son, aunque parezca que está de más el decirlo, de los más graves y de efecto irreversible por el uso de intimidación y vejaciones físicas y mentales con el que suelen acompañarles. Y ni qué decir de cuando éstos forman parte de redes complejas, como la trata de personas y secuestros a gran escala llevados a cabo por el crimen organizado. Pero aún con ésto, es increible el gran número de casos que las víctimas eligen callar y no reportar.

Un secuestro implica el daño no solo para la víctima, sino para sus seres cercanos. El proceso es largo, doloroso, y sobre todo: incierto. El debate sobre si hacer caso a las instrucciones del secuestrador o no es extenso y conocidísimo, dando razones como la posibilidad de que éste vaya a estar coludido con las mismas autoridades anti-secuestro y nada bueno resulte de dar aviso. Lo cierto es que el seguir las instrucciones de éste implica el creer su palabra. ¿Qué tan confiable es la palabra de un criminal desconocido? ¿Será benévolo o tomará la fría y lógica decisión de "deshacerse de la evidencia"?

En cuanto al abuso sexual, la verguenza y el daño hecho requieren mucho tiempo para tratarles y que se superen, pero el primer paso es poner la justa queja y se emita la alerta contra el responsable. Aún ante la negativa de la propia víctima, tenemos la responsabilidad en cada delito de avisar de lo ocurrido. Y si el primer lugar donde damos ese aviso no es receptivo, ir al siguiente, y aún a otro. Hay teléfonos para denuncia anónima en muchos paises, a los cuales se puede llamar desde un teléfono público, y denunciar sin delatarte.

alto a la violencia en Mexico

Y tengan presente: los delincuentes aprenden rápido a actuar como uno solo con sus colegas, sus abogados, y con el sistema mismo. Y si queremos ganar la partida, vale más que los ciudadanos comunes tengamos también ese sentido de cooperación y solidaridad para hacerles frente. No callen, no les justifiquen, y no solo vociferen por redes sociales y con amigos. Habrá alguien, conocido o no, que en un futuro se beneficiará de su pronta y correcta acción.
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