24 oct. 2014

Sobre el Caso Ayotzinapa y los 43 estudiantes desaparecidos

Se conoce ya a nivel internacional el Caso Ayotzinapa y la respuesta de parte de las autoridades mexicanas. No es el único incidente que ha causado franca indignación; a ello se suman Atenco, las Muertas de Juárez, y muchos otros terribles incidentes.

Como en todo caso ante el ojo público, la polarización es inevitable. No falta quien se ponga a defender lo indefendible, en éste caso a un gobierno que ha dejado en claro que la población no es su prioridad y sus esfuerzos verdaderos son para aquellos que son sus amigos y/o socios, compinches, o prestamistas.

Y nunca falta el que se siente muy chingón diciendo que uno es un chairo, que uno solo es bueno para hablar por Facebook, y preguntando qué ha hecho uno para apoyar y marcar la diferencia.

Tampoco falta el que si ve, por ejemplo, a un maestro en una marcha, dice que es un lastre y que debería volver a su trabajo (como si el trabajo fuera todo el día y el sujeto no tuviera tiempo libre para ir a la marcha o mitin que desee). Lo mismo cuando hay protestas de médicos, o quien sea.

El problema en el país no solo es la clase pobre a la que fácilmente se le compra el voto y se le hipnotiza con telenovelas; es además la que aún se cree clase media que está atiborrada de descerebrados que lo que quieren es compartir idioteces en redes como los retos y memes, y que no les obstruyan el tráfico cuando van manejando de aquí a allá en sus vidas.

Ahora déjenme compartir, brevemente, lo que he llegado a pensar sobre el actual estado de México:

• Los que dicen que no se trata de responsabilidad del Estado, necesitan poner muchas cosas en orden, incluyendo su cabeza. Cuando existe un crimen o incidente al cual las autoridades no dan pronta atención, se verifica que hubo omisión de alguna fuerza del orden, y aparte otros organismos de esa índole (en este caso, los policías) son brazo armado de un funcionario público (el alcalde) que resultó el autor intelectual, ahí es donde está la responsabilidad de la que hablamos.

• Los que se ponen a defender a Peña Nieto diciendo que no fue él y que incluso le causó mala publicidad, deben recordar que el que crea el clima nocivo y sin seguridad que tiempo después favorece a que ocurran hechos monstruosos como el de Ayotzinapa, tiene también su parte de responsabilidad. Por ahí he visto a varios que hasta se precian de inteligentes y de pensamiento científico echándole a los inconformes y diciendo que EPN no lleva parte en esto. Él y su partido (que se apoderó ya del poder en lugares clave) son quienes tienen el control de reestructuración, orden, establecimiento de contingencias, y a fin de cuentas son el escalón al que corresponden asuntos de crimen organizado y abusos de poder estatal. Si éste no hizo lo debido, claro que merece sufrir las consecuencias a su vez.

• Abarca y su esposa son seres reprobables, es cierto. Al igual que quienes cometieron el crimen. Pero los que cometieron esto son la punta del iceberg. Se trata de destruir las causas raíz si se quiere salvar todo en verdad antes que termine de hundirnos.

• La omisión del Ejército Mexicano en el incidente de los 43 normalistas no es de aplaudirse; mas bien es una verguenza. Quedó claro que muchas veces (no siempre, aclaro) las instituciones en vez de tener como norma primaria el proteger al pueblo están más apegados a procedimientos y políticas cuadradas donde usan la fuerza cuando no deberían, y cuando si se requiere, no siempre están.

• Los que dicen que la violencia no debería continuar y ser el método empleado por los descontentos, tienen razón. No deberia ser así. Pero a eso han sido orillados por la indiferencia de las autoridades, que solo dan discursos y extravían todo entre papeles, trámites, y burocracia. La justicia debe ser pronta y expedita. Y atestiguable. En vez de eso, tenemos un choro mareador de parte del Procurador (cuyas palabras generaron el #YaMeCanse) y otros.

• Lo que ya muchos dijeron: quisiera verles en la situación de que les desaparecieran a su ser querido, y encima tener que aguantar desconocidos en redes llamándote porro, huevón, que "debería superarlo y ya ponerse a trabajar".

Mis mejores deseos de resignación y superación a aquellos que han sufrido pérdidas, y recomiendo extrema prudencia y cuidados a aquellos que están manifestándose. Que conozcan las salidas, sepan dejar en claro donde están, y no caigan en provocaciones y eviten actos violentos.

En carne propia he vivido la violencia en México: asaltos, amenazas, y armas de fuego en manos de gente apuntando a donde estaba. Y ahora, puedo asegurarles, todo lo ocurrido que está cimbrando a la nación me duele al mismo nivel que esas experiencias personales.

Imágenes de protestas por el Caso Ayotzinapa y descontento en México

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4 comentarios:

  1. Que cosa tan tremenda, me imagino como estarán las familias de esos muchachos, a solidarizarnos con ellos.

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  2. Hay detalles que no conocía. Gracias por el artículo.

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  3. Pregunta inocentona pero vale la pena hacersela ¿Acaso no estaban los estudiantes violentando la ley secuestrando autobuses?

    Ciertamente las represalias fueron desmedidas, pero si se ve que un grupo de jovenes andan secuestrando autobuses con violencia (pues un chofer salio herido) quiere decir que no eran ningunas blancas palomitas y dada la reaccion exagerada de las policias y de los carteles solo queda pensar que se vivia en un estado de anarquia donde la ley del mas fuerte imperaba, pues ante una banda de estudiantes violentando a la sociedad civil con el secuestro de los autobuses se toparon con una banda de criminales que entre la paranoia y la estupidez de sentir sus actividades en riesgo hicieron lo que hicieron

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