1 jul. 2020

La historia de cómo me volví gordo


- "Mira nadamás. Así es como le has dado en la madre a tu cuerpo hasta ahorita,¿cómo ves?"

El tiempo: últimos meses del año 2019. Lugar: uno de los hospitales en mi ciudad. Como otras veces he comentado, vengo de una familia donde abundan los trabajadores de la salud. El doctor me habla con esa familiaridad sin ningún problema. Sobre todo porque al haberme hecho las últimas pruebas de imagen, ahí tenía él todo en la pantalla de la computadora del consultorio, dejando que lo viera mientras palabra por palabra iba detallando los daños que mi flojera, negligencia, apatía, y estupidez permitieron.

Aquí aclaro algo: sin tener que dar mis medidas e historial específicos, puedo decirles que soy alto. De no ser por mi estatura, el problema del peso se notaría más. Y no estoy en el punto mórbido tampoco ni invalidante. Tengo la famosa "barriga chelera", el abdomen enorme que suele asociarse con los que han engordado en base a meterse cerveza tras cerveza como si no hubiera un mañana, y terminan viéndose como una mujer con ya 9 meses de embarazo. Ese es mi bulto, mi "bebé adiposo" que en el presente cargo a todos lados. Las excusas siempre existen. Por supuesto que hay ciertos padecimientos médicos que hacen engordar a la gente y esos son la excepción, y dichos pacientes son aparte. Pero en su mayoría, y es algo que incluso los negacionistas saben bien, engordamos porque en cierto momento de la vida nos topamos con un pretexto para no hacer el ejercicio físico requerido, y encima nos acostumbramos a comer lo delicioso y más a la mano que nos encontramos: o sea, lo que engorda. Y por ello es que bajar de peso está en la lista de cosas difíciles de cumplir para cualquiera.

Más de una vez me ha sucedido que escucho a alguien sin algun padecimiento médico subyacente que está gordo como un planeta, y se da gusto poniendo pretextos sobre ello. Ya saben, como algunos de los que aparecen en el programa My 600-lb Life (Kilos mortales). Quienes tienen antecedentes de sufrir abandono o maltrato, se respeta la seriedad del asunto. Pero el que se vuelvan además negligentes y se acostumbren a usar esa parte de su vida como excusa y no pedir ayuda profesional, les hace sus propios verdugos. Siguen haciéndose a si mismos el daño que iniciaron otros en aquel otro tiempo, y lo triste es que lo tienen a nivel consciente solo a medias.

En mi caso, por fortuna no hay antecedentes ni de algún problema físico favoreciendo el no poder bajar de peso, y tampoco historial de maltrato u otra cosa horrible en mi vida. Soy tan solo un tipo que se volvió flojo y se creyó que ese super metabolismo duraría siempre, y ya en el recorrido de los 30's se me ha dejado claro que no es así. Logré perder algo de peso el año en que tuve que ir a la consulta que comencé describiendo, para después sufrir el famoso rebote apenas dejé de ir a ejercitar y volví a los antiguos hábitos. Así que mientras otros cuentan sus historias con drama para después llegar a un final feliz, esta que les cuento y es la mía no tiene nada de eso: es bastante común, sin tanto drama; no porque no tenga drama mi vida, de eso tiene un montón, pero en cuanto a drama involucrado a la gordura y eso, pues no.

Cuando aún era delgado, vaya que lo era, debo decir. Era como un espárrago, e igual de flexible. Así lo fui toda mi niñez, adolescencia, y primeros años de adulto joven. Además de tener un muy buen metabolismo (no tan bueno como el de los que son benditos en su genética y lo conservan hasta ya mucho más grandes, pero aún así bueno), contaba con el ejercicio que hacía en el karate, al cual iba desde pequeño. Siempre solía decir que si había algun pequeño aumento de peso asomándose por ahí, me lo bajaban a punta de madrazos en la siguiente vez que me tocara ir. Y bueno, entre esa actividad y un metabolismo aún excelente, no había ni asomo de ese problema. Me acuerdo incluso que veía yo el sobrepeso como un problema "de otros". Algo que nunca me iba a pasar a mí. Y pues, si pudiera hablarle a mi yo de aquel distante pasado, diría: "Oh, ternurita. Déjate de mamadas. Jamás dejes de hacer ejercicio, y deja de tragar tanto pensando que eres indestructible, cabrón".

Llegó el punto en que por trabajar para poder traer algo de dinero, querer tiempo para estar con quien era mi novia y aparte con amigos, y por supuesto ir a clases, decidí recortar de mi vida algunas cosas, y entre ellas se fue el karate, mi único ejercicio. Y aunque al principio solo se notó una muy pequeña barriga aguada, no era algo que viera como algo alarmante. Pero entonces cometí el segundo y definitivo error: meterme a trabajar en un restaurante de comida rápida. Esto se lo aconsejo siempre a cualquiera que quiera hacerme caso: nunca trabajen en un lugar así. Aparte de la mala paga y jefes insoportables, el riesgo de engordar por estar ahí es muy grande. En ese sitio en particular donde estuve puedo decir que lo único que me gustó fueron las fiestas que se hacían con los otros empleados de ahí. Un deprave de fiestas que ya en otras veces escribí mencionándolas, pero no es el tema en esta ocasión. Dejando de lado esa única cosa buena del puesto, estaba el problema de ir engordando a medida que seguía trabajando ahí.

A lo largo de mi turno empecé a hacer lo que muchos: estar tragando a cada rato. Cada que salía algo de las freidoras, era siempre agarrar un poquito. De lo que fuera. Ni siquiera era por hambre que lo hacíamos, la mayoría, sino por la mala costumbre. Y ahí estaba entonces, comiendo poco a poco a lo largo del turno algo que era puros carbohidratos, sumando a cuando llegaba mi hora de comida, en la cual comía de lo mismo que ahí se vendía. A esto se agregó algo que fue estupidez única mía (siempre resaltando y haciendo la diferencia, yo), porque esto sí fue algo que otros no hacían: por el calor que hacía de las freidores, tuve la brillante idea de estar tomando refresco siempre. Me la pasaba sudando, debido a que de por sí soy poco tolerante al calor, y aquí estaba en un lugar cerrado con freidoras. Al paso del tiempo seguí cometiendo esa imprudencia en la que ni siquiera atiné a elegir tomar del refresco light. Ah no, por supuesto que tenía que estar tomando del normal. Así, una ingesta de calorías que se iba por los cielos durante el turno de trabajo, y a eso agregarle lo que comía por fuera.

Pasado el tiempo y al salir de ese tipo de trabajo, ya tenía ahora sí el sobrepeso notorio. Lo que vino ya en años futuros de aumento fueron algunos kilos, entre semestres de la carrera y cosas así, pero el gran salto, por decirlo de alguna manera, fue al estar laborando ahí. Y bueno, de ahí vienen después los intentos fallidos de volver a aquel tiempo de gloria en el que tenía una agilidad y flexibilidad que ahora que recuerdo esos tiempos, me cuesta creer que era to mismo. Así que ahí tienen, se trata de la historia de una persona más que por la comida rápida se volvió gordo. No tanto con cerveza y otras cosas como le ha pasado a muchos, sino por esos antojos que estaban tan a la mano, y los refrescos.

Pero aquí es donde aclaro que no soy como los conocidos llorones de una generación podrida que culpan a todo mundo por no admitir su propia responsabilidad. Y tampoco romantizo lo que obviamente es un problema de salud que vincula elementos físicos y mentales. Por eso es que es absurdo y reprobable ver a quienes, al ver un problema que tienen en su vida, les sobra tiempo para andar culpando con su dedo acusador. Si fuera como ellos, ya andaría victimizándome y diciendo que la culpa es de la comida rápida, y manipulando mi historia en redes sociales para atacarles y dar lástima, como si los de las cadenas de comida rápida u otras compañias te pusieran una pistola en la sien para obligarte a consumir.

Podría también decirme víctima de tanta promoción y anuncios y que por eso engordé, y culpar a esas compañias por saturarme de comerciales en todos lados, y culpar al capitalismo entero de una vez, y cuanta cosa. Pero no, porque repito: yo no soy un llorón mentiroso que no se responsabiliza de sus propios errores. Tampoco me verán justificando el daño que le he hecho a mi propio cuerpo creando un movimiento de supuesto "orgullo" por tener depósitos de grasa en el cuerpo que impiden su adecuado funcionamiento y me ponen en peligro. Solo un mundo que se ha vuelto loco e incoherente admite que se popularice algo así en vez de etiquetarlo como debería, y contenerlo.

En resumen: estoy mal, y aunque elementos externos y otras personas hicieron cosas que favorecieron mi abandono, tengo la madurez, inteligencia, y seriedad suficiente; algo que esos llorones a los que hago alusión, que ya muchos hemos visto no tienen. Ni mis padres, ni los amigos que se fueron, ni las mujeres que quise y me dejaron por distintas razones tienen la culpa, aun y con el hecho de que, como dije antes, tuvieran cierta influencia en la cadena de eventos de mi vida. Tampoco la tienen el mundo y sus eventos estresantes, ni la vida en sí con sus cosas tan injustas y sin respuesta, justicia, o lógica. Porque con todo y lo anterior, la responsabilidad estaba y aún está en mi, al igual que lo está en cada uno. En el presente, sigo igual. El tiempo y yo mismo dejaremos en claro en el futuro si las cosas siguen así o si se corrigen. Pero incluso si no, a pesar de tratarse de la historia de un sujeto más con sobrepeso que siguió mal hasta el final, será la de alguien que al menos tuvo la decencia admitir que fue por si mismo y su acción (o inacción), y no escudarse en experiencias malas de la vida, en el hábito de culpar siempre al otro, o ampararse en pseudo-movimientos sociales que mediante falacias quieren afirmar que es correcto y aceptable algo que la ciencia y la razón misma nos dicen que no lo es.

...

50 comentarios:

  1. Es que la culpa es fea, y nadie la quiere, pero en eso de engordar y no hacer nada para rectificar, sólo nosotros tenemos la culpa o la responsabilidad. Muy bien narrado.

    Un abrazo, y por el ejercicio, lo mejor para el cuerpo y la mente.

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  2. Me gusta que lo pongas en la responsabilidad más que en la culpa. La culpa lleva al castigo, la responsabilidad tiene que ver con hacerse cargo o, al menos, asumir nuestra participación en lo que nos ocurre.
    Dicho esto, yo culpo de mi sobrepeso al buen metabolismo que tuve hasta muy pasados los 30, jajajaja. Es broma que lo culpe, pero sí creía, como tú, que sería así para toda la vida, y llega un momento en que empezamos a pagar las consecuencias no sólo de lo que hacemos en el presente, sino de lo que hicimos o no en el pasado. El cuerpo siempre pasa factura...

    Un abrazo

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  3. Soy flaca.. pero no en todas partes...
    A medida que uno envejece tiende a poner panza aunque no tomes cerveza.
    La receta te la doy en un segundo...
    Volvé a enamorarte
    Y pensá que tenés que lucir desnudo frente a ella.
    saludos desde el calor de Miami

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  4. Ciertos estilos de vida inciden en la salud machacándola, y deteriorándola, hay un punto en el cual si uno toma conciencia, puede cambiar, aunque cuesta.

    Besos.

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  5. Me he sentido identificada. No he trabajado en un restaurante de comida rápida, pero sí en un sitio donde se celebraban comidas y cócteles y donde a los empleados nos dejaban lo que no se comía. Y yo voluntad cero. La "culpa" está en nosotros mismos, pero es que resistirse a veces es difícil. Pero sigo pensando que aún estoy a tiempo, espero que tú también. :)
    Saludos.

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  6. Hola.
    Pues eres muy valiente entendiendo que la responsabilidad no es de lo demás. Que todo ayuda, si, todo empuja y a veces, si hubiésemos estado en otra situación, quizás habría sido diferente. Pero lo importante es qu eeres consciente y puedes ponerle remedio.
    Muy feliz jueves.

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  7. Me parece que más de uno estamos en la misma situación...

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  8. Si eres tú el de la fotografía, te puedes considerar delgado. Yo no salgo a la calle por verguenza.

    Un saludo

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    1. Jejeje. No, la imagen es obtenida de la red. En mi caso si está algo más prominente e inflada que el tipo de la foto.

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  9. Me encanta la sensatez con que hablas. Ya está bien querer ser libres, pero no querer hacernos responsables de nuestra actuación en libertad.

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  10. En resumen, no estés mal. Lo acabas de exorcizar.

    Abrazo.

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  11. Así como somos los responsables en engordar, somos los responsables de que es lo que vamos a hacer para atacar aquellos kilitos de más. Estoy más o menos en las mismas, pero ya llevo mi segundo mes haciendo ejercicio. Digo, no he enflacado tal cosa pero me siento bien. Y tomo mucha agua. Saludos, Alexander. Un gusto volver a las andadas y pasar por varios de mis blogs favoritos.

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    1. Qué bueno que andes por aquí. Sí, algunos andamos acá escribiendo todavía. Un saludo.

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  12. Cada uno es responsable del cuerpo que tiene, todo lo demñas son excusas circunstanciales que no cambian la solución. Ejercicio y dieta equilibrada.
    Un saludo.

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  13. Está bien hacerse responsable de lo que uno hace, y de lo que no también.


    Besos.

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  14. No importa lo negativo que hable la gente sobre lo físico que tenemos. Yo también. No me importa si la gente habla de mis defectos físicos. Mantente seguro y disfruta de la vida que amas sin dañar a los demás.

    Saludos.

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  15. Lo principal es tomar conciencia de la responsabilidad de nuestros hábitos alimenticios y después tratar de "sacrificarnos" comiendo lo necesario, sin caer en la glotonería ni en la "comida basura", que personalmente nunca consumí.
    ¡Feliz verano, Alexander y a cuidar la dieta!

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  16. Está bien asumirlo y actuar en consecuencia... pero sin obsesiones.

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  17. ¡Hola, Alexander!
    El tema del sobrepeso es muy delicado. Muchas veces no le damos importancia, pero vaya, por experiencia te digo que debemos cuidarnos de no llegar a la obesidad mórvida. El ejercicio y el comer saludablemente es lo mejor para mantenernos con buena salud.
    Una abrazo.

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  18. Hacer un análisis objetivo de las causas es el primer paso (y quizás más importante) ya lo siguiente es mucho más fácil solo es cuestión de voluntad,... ánimo!!
    ;)

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  19. Pues sí, el primer paso es asumir la responsabilidad, que ya estamos grandecitos.
    Supongo que a casi todos nos pasa igual, llega una edad en que dices eeeeepa que esto se descontrola. Yo entre semana disciplina total y ya el finde me descarrío un poco, que también hay que vivir.
    Besitos Alexander

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  20. Olá ! belo post. Quando você puder me visite.
    https://epossivelsonhar46.blogspot.com/

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  21. Mucha , como siempre, tiene razón. Enamorarse suele ser un remedio efectivo, pero hay otro que es eso que por aquí se llama "estar en el mercado", es decir, estar soltero reciente, divorciado reciente o viudo reciente. Si tienes más de cincuenta te obsesionas con llevar ropa negra, pelo largo y un body de pura madre.
    Lo mejor de tu extenso, pero certero, post de hoy, es que te has desnudado, te has condenado, antes de ser culpable o al revés, quizás da igual, pero rebosa sinceridad y eso, sí, eso cuesta de encontrar por donde "naveguea".
    Gracias Alexander por tu sinceridad y por la lección para todos los gordos que como yo, vivimos con panza de nueve meses.

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    1. Gracias Enrique
      Enamorarnos de la vida de algo ,de un momento de una caricia
      de una persona del color del dia...Abrazos siempre

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  22. La culpa siempre es de otro, aunque ese otro sea el que nos mira desde el espejo.

    Saludos,

    J.

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  23. Nadie tiene la culpa de engordar más que uno mismo. Ni modo hay que ponerse en acción... el lunes 😬😬😬

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  24. Hola, yo también veo ese programa, pero no seas tan duro con ellos lo emocional si bien es una justificación a veces si impacta mucho. En mi caso fue así. Dicen que la grasa en el cuerpo significa que quieres protegerte para que no te lastimen. Bueno mi historia es parecida a la tuya, engorde 25 kilos por irresponsable en mi primer embarazo, esa fue mi justificación para comer y dormir. Después solo pude perder 10 kilos ( los del bebé) que recupere en mi siguiente embarazo y que ya no perdí. Después pase los siguientes años haciendo dietas mágicas, pagando gimnasio en los que era inconstante y poniendo pretextos de llorones.estaba inmersa en un matrimonio en el que me engañaban y no era feliz.en el 2018 me caí y por el peso me esguince un pie. Deje de caminar un tiempo y el problema se agravó. A principios del 2019 me volví a caer y esta vez fue la rodilla, llegué con una doctora que fue clara conmigo. O perdía esos 25 kilos o mis piernas ya lastimadas sufrirían las consecuencias. Decidí cambiar , se que piensas que no es emocional pero en mayo le pedí a mi esposo que se fuera y sentí que me liberaba. Me inscribí a natación porque es el único deporte que no impacta en articulaciones y leí mucho sobre alimentos. Deje de comer pan, frituras, lácteos y comencé a comer frutas, verduras y mucha agua. Llevo perdidos 20 kilos, con la pandemia me ha costado perder los últimos 5 pero sigo adelante y lo conseguiré. Tu también lo harás porque tienes la fortaleza. Ánimo. Un abrazo

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    1. No soy en sí duro con todos al hablar de ellos, sino de esos pocos que aparecen ahí saboteándose a si mismos y de paso al plan que les habían trazado. Y no se si sepas, pero algunos de esos que nunca cooperaron o hicieron nada y terminan yéndose, hasta demandan al programa y al doctor después. Todo esto lo sé no tanto por ser fan y seguidor yo, sino que en mi familia hay más de una persona que lo sigue, y así es como me entero. De los casos que he visto, algunos me impresionaron por su compromiso y dedicación, y bravo por ellos. Pero los que no y con excusas se llevan de encuentro a otros además, no puedo decir nada bueno.

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    2. Tienes toda la razón, es más sencillo hacerse la víctima

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  25. Hola Alexander, aquí lo que a pasado yo lo denominará la tormenta perfecta, yo te pongo un ejemplo y para no difamar a nadie te diré que me pondré yo misma de ejemplo hace un año y 5 meses que estoy operada del pulmón, antes de operarme pesaba 56 kilos y el cirujano me dijo que no podía sobre pasarme de los 62 kilos, ya que soy de una estatura pequeña y mi caja torácica no es muy grande, resultado final solo me trasplantarón uno por quera inviable para mi salud, ya que nada tenía que ver con mi peso que era cuando me operará ron de 58 kilos, una vez que subí a planta después de 35 días en la uci subí con apenas 40 kilos, estuve recuperándome y me dieron el alta 5 meses después cuando me fui de allí salí con 47 kilos.... Y justo ahora como te decía al principio los 3 primeros meses de estar en me puse en 63 kilos, y estamos en el mes de julio y peso 67 kilos, y si a esto le sumamos el confinamiento por el covid19 no te quiero contar como voy a terminar.
    Así que si te sirve de consuelo, cuidate pero no te comas la cabeza.
    Me a gustado mucho tu entrada te deseo un feliz Domingo, besos de flor.
    Pd, Tengo un caso nuevo del Detective Blanxart... Es pero verte por allí.
    Ya me contarás si te gustó.

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    1. Te ha tocado algo muy difícil. Aplaudo tu fortaleza y temple. Deseo que te mejores y todo esté bien.

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  26. Desde luego encontrar la excusa en otros o en las circunstancias es lo más fácil, todo ayuda a engordar y a intentar recuperarse, lo importante es tener claro los objetivos y sobre todo ni engañarse ni desmoralizarse ni obsesionarse y eso parece que el protagonista sí lo tiene claro.
    Un abrazo y muchos ánimos

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  27. Hola pasaba saludar!!!!
    Te cuento que abrí un blog de haikùs y voy a dejar los otros puesto que no me da el tiempo para todos.
    Espero verlos allì, un beso enorme y un abrazo.
    PD: ESTE ES MI ÚLTIMO Y ÚNICO BLOG DE AQUÌ EN MÁS. TE SIGO CON ESTE NUEVO PERFIL.

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  28. Hola, pues cada uno debe cuidarse a uno mismo en la medida que se sienta bien consigo mismo, y digo si no te molesta la panza y no hay problemas de salud, pues bienvenido sea.
    abrazos

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  29. Genial post, dicho como se debe, me gusto lo de los pseudo movimientos "sociales", la generacion podrida como exactamente comentas Strauffon, esos mamertos ridiculos, dignos de las peliculas del caballo rojas y la pulqueria 1 y 2, personajes tan fingidos que ni para hacer reir sirven, saludos

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  30. Me gusta la gente valiente que llama a las cosas por su nombre, lo más importante una vez reconocida la culpa, es la acción... así que... ánimo y a vencer tentaciones que te aparten de la curvatura que crees ideal, la tuya, no la de la mayoría. Mientras no existan problemas de salud... el canon de belleza debe de ser algo personal y no transferible a modas.
    Saludos.

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  31. En el fondo este relato, busca dejar una lección de vida, sobre el acto moral de la responsabilidad, a través del palo encebado de la obesidad: esta en cierta forma tiene como agente a quien la padece, por exceso de comidas, y no combatirla desde el ejercicio, y la dieta. Un abrazo. carlos

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  32. Hola, soy un gato y llegué a este espacio a partir de otro blog. Viajo de blog a blog y me gustó tu articulo.

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  33. Hola Alexander!
    Paso a conocer tu espacio y la visita al mío.
    Nadie tiene la culpa de ser relleno o flaco, cada cuál tiene su propia constitución y nadie debería avergonzarse de su cuerpo... Otra cosa es querer sentirse bien consigo mismo.

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  34. Vine a visitarte de nuevo ¿Te has enamorado muchacho?
    Saludos desde el mar....

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  35. No leí tu entrada. Hahahahaha, pero quería pasar a saludarte. No es que no tenga ganas de escribir. Es complicado. Te mando un abrazo, ojalá un día podamos charlar, me gustaría.

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  36. Hola Alexander! Hablas abiertamente tu problema por tener unos kilos de más que a buen seguro con un poco de voluntad te los quitarás de encima. Gracias por tu visita a mi espacio. Con tu permiso me quedo en el tuyo.

    Saluditos.

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  37. Hola! Uff!! Es que justo hoy (bueno, ayer, apenas es la 1am jaja) estaba viendo ese programa, una chica que se la pasaba diciendo que no sabía cómo es que no lograba bajar de peso cuando la mitad del programa la pasó tragando chatarra y media. Aunque, mira que algo de sobrepeso no es para sentirse la peor persona del mundo, siempre y cuando no afecte tu salud, todo va perfecto! Nada que algo de ejercicio y una dieta más sana no solucionen, no se trata de dejar de comer chatarra para siempre, pero reducirla ayuda mucho. Saludos y muchas gracias por pasarte por mi blog!!

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  38. Bueno, hace ya bastantes años yo llegué a pesar 100 kg en báscula. Hoy estoy en peso óptimo, en torno a los 73. No pasé hambre, no pesé los platos, no dejé de comer ningún grupo de alimentos: le encontré el gusto a hábitos de vida saludables

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  39. Es que los alimentos junto con la pandemia están terminando por moldear todas las figuras que estaban bien.

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  40. Ah! Ojalá se pudiera abortar a ese hijo adiposo... Pero bueno, la genética ayuda, y los hábitos más.

    La vida es un estira y afloja.

    Saludos Alex!! Tanto tiempo sin pasar por aquí... Sigues igualito, no, mejor, en otras cosas.

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    1. Hey, qué tal. Es bueno que andes por aquí también. Un saludo.

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  41. Hola!

    Lo principal es saber que hay que actuar, sin dramas.....llega uno a cierta edad, donde ya se sabe que el aire no engorda, tiene que ser la comida que elige uno, no hay más!!!!

    Saludos y grx x pasar a mi blog. 😁

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  42. Yo siempre digo que lo que debería engordar es la lechuga!! jaja Es que comer es lo mejor del mundo y claro, cuando uno se da cuenta... Adelgazar cuesta, pero no es imposible, así que mucho ánimo! Seguro que si te lo propones lo consigues. Un saludo.

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  43. si lees mi última entrada me vas a odiar entonces! jaja, no había leído esta tuya...

    lo valorable acá es que lo reconozcas y mas que nada que lo hiciste público, sería una lastima nomás que no te lo tomes en serio si ya es un problema como veo que lo es por lo que decís...

    abrazo y espero en el tiempo entonces que postees una entrada con la mejoría...

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