18 abr. 2020

El anhelo de ganar la lotería


Si a uno le preguntan cuál es uno de los más comunes deseos mundanos de la gente, una respuesta prevalece: el dinero en gran cantidad. Y no puede culpárseles; es un mundo en donde el concepto del mundo capitalista existe en todas partes (hasta entre quienes dicen no ser parte de éste). El pensamiento básico de que entre más tengas y más veas fluyendo hacia ti, mayor tranquilidad tienes, y no solo eso, sino que resaltas más y te aceptan más.

En mi vida he estado de acuerdo con eso solo de manera parcial. Sentir que vales más como persona por tener más es un error de atribución que le ocurre a muchos. De hecho no me agradan quienes basan en eso la percepción de cuánto valen, y ha hecho que deseche de mi vida a los que andan presumiendo la marca de ropa que usan y del auto que manejan, y queriéndole hacer menos a uno valiéndose de eso. Pero en lo que sí coincido por completo es en que en definitiva brinda tranquilidad. Una tranquilidad que muchos anhelamos, y perseguimos de distintas maneras en nuestra existencia.

"La lotería es la única esperanza en mi insoportable vida", dice Homero Simpson en uno de los episodios de su serie. Y por mucho tiempo me ha dado risa y a la vez me he identificado con su sentir. Y es que en un mundo como ya mencioné, dominado por el concepto capitalista, es natural que uno se desespere con lo lento e incierto que es el obtener el éxito económico mediante arduo trabajo, ahorro e inversión, y arriesgar en proyectos aquí y allá hasta lograr encontrar el que sí funcione. No es un pecado de pronto pensar "¿Saben qué? Quisiera la salida fácil, carajo". Y ese es el encanto de la lotería. Pueden mostrarte modelos matemáticos (que yo mismo he leído y sé de su completa validez) mostrándote cómo es más probable que te caiga un rayo, y aún así en gran parte de la población sigue existiendo esa pequeña parte de su ser que dice "Siempre resulta ser alguien al azar, alguna vez podría ser yo".

Comencé a comprar tanto Melate como también cachitos de la Lotería Nacional cuando me faltaba 1 año para ser mayor de edad. Uno de los amigos con quienes me juntaba también participaba en la misma afición; puedo reconocer de hecho que teníamos en ese punto la más alta ansia por lo que de forma memorable dijo Bender, de Futurama: Juegos de azar y mujerzuelas. Lo sé, se notan las continuas referencias a series de Matt Groening, pero nadie puede negar lo mucho que sirven para ilustrar lo que uno dice.

Siempre estaban ahí esos sueños, desde ese tiempo, esos que tantos tienen: lo fácil que resultaría la vida al ya no tener la preocupación del dinero, decidir qué estudiar y cómo equilibrarlo con los muchos viajes que querría hacer. También qué tipo de casa y auto comprar, saber ser cuidadoso y no cometer el error de muchos de ser ostentoso. Qué cosas comprar, pero sobre todo qué cosas hacer.

Luego de ese tiempo, varios años después, una novia que tuve compartió el mismo gusto conmigo. Aquí aclaro que nunca fue un despilfarro excesivo, pero sí comprábamos regularmente nuestros "cachitos" y combinaciones, por si acaso alguna vez nos sonreía la suerte. Al paso del tiempo y de obtener solo reintegros, coincidió también que un par de veces, conocidos de mi familia llegaron a ganarse premios grandes, ni por mucho el premio mayor, pero sí suficiente. Me dio gusto que se les cumpliera, pero a la vez, mentiría si dijera que nunca pensé "Carajo, ¿por qué solo a ellos?".

En la actualidad, es con muy poca frecuencia que compro lotería o boletos para sorteos en general. Cuando lo hago, claro que estoy atento de revisar los resultados, pero no estoy ya con aquella ansia de muchos años antes y fantaseando con alguien a mi lado sobre qué haríamos con algo que todavía ni ganábamos. Era divertido, eso sí. Ahora, de cuando en cuando juego, y a veces me acuerdo de otra pareja que tuve (no la misma novia con quien compraba lotería que ya mencioné) y que se reía a veces cuando veía que iba a comprarme algún boleto. Me decía que de anciano sería yo de seguro como los señores de la tercera edad que van y hasta conocen ya y se quedan ya platicando con el que les vende sus números y sorteos varios cada vez. Quien sabe si así será, pero al menos sé que no soy de quienes pone todas sus esperanzas en algo tan improbable. Solo compro cada cierto tiempo porque, hey, así como otras cosas buenas que caen de forma inesperada en la vida, uno nunca sabe.


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