30 nov. 2020

Sobre el seguir hablandole y teniendo amistad con tu ex

 

Hace poco platicaba con una amiga sobre lo que es el quedar como amigo de tu ex después de haber terminado la relación. Ella tiene una visión más open-mind sobre el tema, y fue interesante discutirlo. En mi caso, no soy rígido ni conservador al respecto (quienes me conocen lo saben), pero sí he tenido durante toda mi vida algo más de restricciones o limitantes en cuanto a qué se le puede perdonar o no a alguien lo suficiente como para cambiarle por completo en tu vida de una categoría a otra, y tenerle la confianza para poder hablarle y tenerle cerca.

Aclaro que aquí estoy hablando solo de aquellas relaciones donde no hubo algo más que les dejara por siempre comprometidos: o sea; tener hijos, ser dueños en común de un negocio vigente, etcétera. Porque siendo así, ya ni aplica el considerar una amistad o no; ahí estás atado a seguirle viendo debido a las otras obligaciones. Pero en las ocasiones en que fueron solo los dos y ya, y tienes la opción de seguir tratando a la persona o no, ¿qué hacer? Hay gente extrema que dice que por nada lo haría y que si fueron pareja no creen posible el tener una amistad, otros que son el extremo contrario y hasta tienen el desfile de exes entre su círculo de amigos o mínimo de conocidos a quienes aún les hablan, y por supuesto el centro o justo medio: el que señala que depende de qué pasó en la relación, y de cómo es su ex como persona.

Me considero entre los de esa última categoría. Hay quienes le siguen hablando a sus exes incluso si les fueron infieles, y aunque respeto su decisión y libertad de tomarla, no es algo que sea para mi ni que le encuentre tampoco mucha lógica. Si ya traicionó tu confianza en su papel de pareja, ¿cómo asignarle el papel de amistad y lo que ésta conlleva? Ah, porque quiero aclarar también: estoy hablando de verdaderamente admitir a tu ex entre tus amigos, no de esa gente que le llama "amigo" a cualquiera que es solo un conocido con el que habla cada año bisiesto. No, yo me refiero a que esté entre tu gente cercana, a quien le confíes tus cosas, y todo eso. Y bueno, alguien que te haya traicionado siéndote infiel, o defraudándote dinero, u otra cosa que signifique abuso de confianza, en mi humilde opinión es de mandarle al carajo y nada de "quedemos como amigos" en absoluto.

En mi experiencia en particular y del número de exes que tengo, con ninguna quedé jamás de amigo al terminar. Como ya otras veces he escrito: no quiero sonar creído ni nada, puesto que ni guapo estoy, pero tuve enorme fortuna en un largo tiempo y tuve un número aceptable de novias y de amigovias o "frees". Mi Golden Age (Época Dorada), la llamo yo. Pues bien, recuerdo que con las tres o cuatro primeras, aunque no fue el cortón por nada serio, no hubo interés de ningún lado en que quedáramos como amigos. Aún así, la que fue la primera ("C", su inicial) volvió a hablar conmigo, y ya ahora que son años de que fue ese noviazgo preparatoriano, nos saludamos y platicamos bien. Aunque no creo que ella me considere un amigo; en todo caso, conocidos con trato cordial, diría yo. Y está muy bien. Ya no habiendo ningún otro sentimiento y ni rencores tampoco, "C" y yo nos llevamos bien cada vez que llegamos a hablar.

Más adelante, las novias que tuve o me hicieron cosas nada buenas, o a veces no me porté yo tampoco bien que digamos. Jamás en mi vida lastimé de forma física a alguna mujer que anduviera conmigo, lo aclaro; pero pues llega a haber situaciones donde hay que reconocer que uno se portó mierda también, y no solo cuando es la otra persona quien hizo mal. Y una pena, porque en algunos de esos casos donde fui yo quien se portó como no debía, la novia era alguien que habría valido la pena conservar como amiga para el futuro. E incluso quizás jamás haber andado de novios, sino en directo como amigos en vez de algo que terminaría siendo fugaz.

Hay unas 3, quizá 5 exes mías que quedan en esta categoría. Quien se pregunte si hice el intento de rescatar la relación como amistad: lo hice, pero no funcionó. Y me ocurre a veces que en situaciones que me toca vivir en la actualidad, tanto buenas como malas, de pronto ahi estoy imaginándome qué es lo que habría dicho o cómo habría reaccionado Fulana o Sutana si aún tuviéramos contacto. También en situaciones que sé que les han ocurrido y las que me han ocurrido a mi, donde creo casi con entera seguridad de que habría sido muy útil el habernos tenido aún cerca de forma mutua para apoyarnos. Pero bueno, por la negativa suya o mía no se dio. 

Quién sabe, ha de ser algo bastante peculiar todo eso. Solo quien sí lo hace y tiene entre sus amistades a sus exparejas lo sabe con seguridad. Como antes dije, a lo más que me acerco es a una ex en trato cordial y amable entre los dos, pero no nos frecuentamos ni salimos, ni nos confiamos cosas al nivel de lo que se esperaría que un amigo (verdadero amigo, como ya dije, los compañeros de borracheras o conocidos que no ves en años y que solo te contactan cuando andan vendiendo algo no cuentan, no nos engañemos). ¿Y tú, lector? ¿Qué experiencias tienes sobre eso? ¿Tienes en tu círculo a esas exparejas de tus otros tiempos? Saludos.

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20 nov. 2020

Top 10: Mis Celebrity Crushes

Tiempo antes, les conté de mis crushes con celebridades del pasado, o las actrices de tiempos pasados que más me gustaron desde niño al ver repeticiones de sus películas u otros trabajos. Pero como especifiqué ahí, existen los crushes actuales (y esto no es de explicarse demasiado, eh. Mucha gente tiene su lista) encabezado por La Definitiva. Aquella por la que uno se casaría aunque no le gusten el matrimonio ni las bodas, aquella que si uno no quiere hijos pero ella si quiere, con tal de estar con ella uno diría que si. Es más, aquella por la que uno le daría las nalgas al Diablo, así de intenso.

Esta vez les comparto mi top 10 de mis amores platónicos entre las celebridades; mi top de celebrity crushes, un asomo a lo profundo de su servidor, queridos lectores. Como ya desde aquella otra entrada revelé quién es la principal, no hay caso de hacerle al misterio, así que empiezo con ella misma: la #1. Y de ahí les hago saber de las demás, esperando claro sus comentarios si es que quieren compartir cuál es su lista, y si quieren explicar el porqué de cada quién. Porque es natural entre nosotros el desear e incluso amar lo que jamás vamos a poder tener.

1) Lauren Mayberry

 
Ella es la Número Uno de quien hablaba. Mi adoración. La vocalista de CHVRCHES, de origen escocés. Por cierto, su música vale la pena. Aunque no suelo escuchar mucho pop, su material es muy bueno, y lo digo independientemente del hecho de que me gusta. Les recomiendo darse el tiempo de escucharla. Mi sugerencia es que comiencen con Leave a Trace, Bury It, y Lies.

2) Hayley Williams

La pelirroja vocalista de Paramore, nacida en Mississippi, Estados Unidos. Entre sus canciones que más me gustan están Ignorance, Ain't it Fun, y Misery Business.

3) Kate Beckinsale


La guapa actriz británica que muchos conocen por la saga de Underworld, en donde interpreta a Selene, la mujer vampiro. Otros sin duda la conocen por su actuación en Click, el remake de Total Recall, o Van Helsing

4) Sadie Sink

La joven actriz que se dio a conocer por la serie Stranger Things. Nacida en abril del 2002. Sí, obvio que todos dicen "oh, malditos hombres rabo-verdes, toda actriz jovencita llegando a los 18 y son unos asquerosos chacales, pervertidos, bla bla". Miren, yo les diré algo, unas cuantas verdades: a todo hombre le gustan las mujeres más jóvenes (el que diga que no, o es tremendo mentiroso para no ser juzgado o lo que sea, o por alguna cosa tiene baja la libido, disculpen). Y mientras sea ella alguien ya mayor de edad, ¿qué les importa a esa bola de chismosos criticones? Pero bueno, como ya he escrito otras veces, gran mayoría de esos habladores apuntando el dedo terminan siendo envidiosos que en el fondo querrían tener lo mismo.

Pero bueno, aquí en ella les muestro a una más de las razones por las que me detesto a mi mismo de no ser un tipo multimillonario que de plano defeque dinero, y así poderla conocer y por supuesto, buscar que se diera algo más. Es más, si después de pedirle matrimonio a la #1 me decía que no, le pedía matrimonio a ella. Billete mata carita, señores. Y billete y poder, mata todo.

5) Lucy Hale


La guapa y sexy Lucy. Pueden verla en Truth or Dare, de horror palomero y entretenido. O mi favorita de ella: Dude

6) Scarlett Johansson

No tengo que explicarlo, ¿o sí?

7) Gal Gadot


Me atrevo a decir que tampoco tengo que explicarlo. Por algo fue la atinada decisión para ser Wonder Woman en el universo cinematográfico de DC. No solo por lo atractiva, sino por su simpática personalidad y naturalidad. Ahí sí fue una excelente elección para una superheroína, no como las malas decisiones que Marvel cometió contratando a otras...

8) Lea Seydoux

Ha estado tanto en las películas de James Bond, como también en la saga de Misión Imposible. Ya sea que la conozcas por alguna de esas, o por otros de sus trabajos en el cine francés, sabrás lo bella y memorable que es.

9) Emma Stone

Alguien que además de ser muy atractiva, es simpática y con gran sentido del humor. Me gusta su sonrisa y el verla reír, por cierto. No me apena decirlo, en Superbad le lanzaba besos a la pantalla al verla, cuando la vi por primera vez, jaja.

10) Aubrey Plaza

Otro ejemplo de lo que es una chica guapa y con humor. De hecho un humor bastante raro, y ello se debe a ciertos antecedentes que Aubrey tiene en su vida; cosas que tuvo que enfrentar en el tema de salud al cual algunos le atribuyen esa personalidad tan rara y a la vez graciosa que tiene. Sea como sea, es alguien que ha superado cosas muy difíciles, y ha logrado éxito como actriz y comediante. Unos la conocen por Parks and Recreation, Dirty Grandpa, y Scott Pilgrim.

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10 nov. 2020

Sobre los adornos de Navidad mucho antes de la fecha


 Esta es una que todos conocen: la disputa entre quienes creen que está bien poner los adornos de Navidad desde antes, que suelen hacerlo en noviembre y algunos incluso en octubre; y los que dicen que no, que hasta que llegue el primer día de diciembre es cuando se debe hacer. 

¿Saben qué digo sobre eso? Que es tremenda mamada y la prueba de que al ser humano le encanta discutir por lo que sea. Bueno, aquí va mi humilde opinión: sí es medio absurdo que si alguien vive en un lugar donde a tu alrededor celebrar Halloween, Día de Muertos, etcétera, llegue a desentonar con su Santa Claus inflable o con su Niño Dios y todo el Nacimiento tamaño No-Mames en su jardín. Ok, sí, te vemos, "creyente alfa". Te vemos. Ya quedó claro en qué crees. Pero bueno, a fin de cuentas, tiene uno la libertad que nos dan las garantías individuales. Suponiendo que vivas en un país donde las haya, aunque sean a medias. 

Algunos que me conocen de manera superficial pero me han oído renegar lo suficiente de varias cosas me preguntan siempre cómo es que sí me gusta unirme a las fiestas decembrinas, y que cómo es posible si para ellos soy anticristiano o ateo y bla bla. En primera, no soy ateo: soy agnóstico orientado a creer. Sí creo que hay un Dios. Y segunda, aunque sí soy antireligioso eso no me convierte en alguien enemigo de la doctrina o fiestas necesariamente. Más aún, considerando que la Navidad tiene su elemento pagano en ella, por mucho que los más cerrados se nieguen a aceptar. 

Así pues, desde mucho tiempo atrás siempre decía yo a la par: Feliz Navidad, Newtonmas, y Saturnalia. Dediqué una vez tiempo a escribir un poco sobre la historia de la fiesta navideña como tal, compartí desde mi lado geek las frases sobre Navidad de personajes de cómics. Compartí también mis sinceros consejos sobre cómo hacer un regalo a alguien, y otras cosas más. Mi oposición a las instituciones que lucran con la fe e ingenuidad no son algo que me prive de disfrutar de la fiesta. A fin de cuentas, si hay entretenimiento, tragadera, y bebida, bienvenidas sean. Y el que crea que no debería ser así y quienes piensan como yo no lo merecen, pues pobrecitos, les diré. Ya saben a dónde pueden irse en fila. 

Como esos que lee uno en redes sociales diciendo que los no-creyentes no deberían recibir vacaciones en fiestas religiosas, que no se dan cuenta que si a ellos se les quitara el poder usar todo lo que ha sido descubierto o inventado por ateos o agnósticos, o también de religiones distintas a las abrahámicas, no les gustaría tampoco. Pero en fin, me ando desviando del tema. Como decía, ahora aún siendo noviembre, tengo ya ahí fuera los adornos navideños. 


Quiero aclarar: aún no estoy adornando árbol navideño, ni nada. Solo los saqué para tenerlos ahí separados de una vez. Pero ya que están fuera las cosas, les comento que suelo buscar incluir en él algo diferente. Por ejemplo, tengo adornos en forma de manzana, y muchos. Me gusta incluirlos para así recordar el simbolismo del fruto prohibido en el Jardín del Edén y la injusta condena a la humanidad según el mito judeocristiano. Y de una vez cubre también la leyenda de la manzana y Newton. Tengo pendiente un proyecto hace años al que tendría que dedicarle una gran inversión, pero me gustaría hacer: un Nacimiento enorme con todos los personajes bíblicos tradicionales interactuando con personajes de la cultura pop. Podría tener al T-800 de Terminator y un Ángel pero de los de Neon Genesis Evangelion custodiando el pesebre, y una sección del Infierno con Malebolgia ahí, y Spawn peleando con ellos para evitar que se salgan. Eso entre un mar de ideas que tengo por ahí; si llego a hacerlo, les aseguro que les avisaré.

Y tú, lector: ¿Qué sueles hacer en época pre-navideña o ya llegado el día? Cuéntame si quieres en los comentarios, y aunque suene a cliché: recuerda cuidarte en época de frío

 

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23 oct. 2020

Insomnio

 

El insomnio es el compañero más leal y apegado que he tenido. Ha estado conmigo desde la adolescencia, y ninguna terapia, técnica, o remedio lo ha podido alejar por completo. Ahí está, siempre conmigo, dejándome a veces por muy cortos periodos de tiempo, pero siempre volviendo a mi.

Es útil cuando el desvelo es necesario, ya sea por trabajo o diversión. Al ser noctámbulo, no hubo nunca riesgo de ser el último en quedarme dormido en alguna fiesta a la que fuera, y que terminaran haciéndome algo de lo que se le acostumbra hacer a quien se duerme. Por eso en el pasado hasta llegué a aprovechar ese tiempo despierto para escribir cualquier cosa, o si había salido a algún bar, hacer un post ebrio, seguido de otro más. Hasta estando ya muy borracho, el conciliar el sueño no es fácil.

Y así suelo estar, aunque tenga que trabajar a la mañana siguiente: resignado a no poder dormir. Escuchando mis playlist de música, viendo películas, fumando un cigarrillo, viendo más películas, de vuelta a jugar más juegos, dar un vistazo a redes sociales y pensar por enésima vez que ya no hay nada novedoso ni en realidad estimulante ahí. De ahí viene de manera invariable el pensamiento de que debo ya llevar a cabo mi mudanza de algunas de las redes populares a otras que son no populares pero a la vez no censuradas o invadidas por la mojigatería y prohibición. De ahí viene el momento en que tanto estar de ocioso y pensando cosas me da hambre. 

Me lanzo a la cocina y me preparo algo. Alguna botana que me sea posible improvisar. Y si no, allá voy, en plena madrugada, a buscar algún puesto de tacos o por lo menos a la tienda a comprar algo. Por algo es que uno se vuelve gordo; no ejercitar y ni siquiera dormir bien y llenar esos huecos con comida, ¿qué más puede uno esperar? Y bien, de ahí a tal vez leer algo, o a seguir viendo cosas en línea pero con un momento de silencio, hasta que empiezan a llegar más pensamientos atropellándose unos a otros: dilemas existenciales sobre el más allá, o preguntándome qué hacer si se acaba el mundo, la nostalgia de tiempos pasados y mejores, las cosas que resolverían todo pendiente de inmediato, etcétera.

 Y de nuevo, a comenzar desde el principio, ese ciclo de ocio de cada noche. Hasta que al final, y solo cuando ya comienza a verse la luz del sol, empieza a llegar el ánimo o la disposición de dormir. Pero eso tendrá que esperar; hay obligaciones que atender durante el día, después de todo. Así que, a llenarse de caféina, como el adulto clase media-baja trabajador promedio, y a seguir. Porque como dicen muchos: "no hay de otra". Y sí, al parecer no la hay...

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7 oct. 2020

Adiós a mi terapeuta

No es la primera vez que hablo de la partida de este mundo de alguien cercano a mi de alguna manera. Ya antes hablé de la señora de la tiendita y de mi camarada de la adolescencia. En esta ocasión, la persona de quien hablaré es de quien comenzó siendo mi psicoterapeuta y yo su paciente, pero al paso de los años, aún manteniendo el respeto de ese original arreglo, también podíamos platicar con la confianza y soltura hasta el punto de considerarle un confidente, consejero, ¿y por qué no decirlo?, como un amigo.

Lo llamaré tan solo El Doctor. Y lo hago porque en efecto, era médico especializado en psiquiatría. Para un caso como el mío vaya que ameritaba un psiquiatra, y gracias a alguien que era un amigo mío en el pasado me enteré del Doctor, y poco antes de que el amigo que me refirió y yo termináramos en pleito y nos dejáramos de hablar, alcanzó a darme los datos del consultorio e incluso a hablarle al Doctor sobre mí. Después resultó por coincidencia que él y mis padres se conocían de sus tiempos de estudiantes, así que desde ahí tuvimos más cosas de las cuales hablar.

Los años que fui su paciente no solo fue el atender lo peor de mi trastorno y desequilibrios en sesión y aparte en ocasiones recetar algo para ello, sino que al paso del tiempo y resolviendo en cierto porcentaje las cosas mas serias, pasamos a tener debates sobre muchas cosas, tanto de mi vida como de dilemas filosóficos y existenciales que desde siempre me han atormentado y sobre los cuales él gustoso salía incluso del papel de terapeuta para hablarlo conmigo en el nivel de un hombre de más edad y más experiencia hablándole a alguien menor que él con una historia distinta. Coincidíamos en unas cosas, otras no, y en ciertos puntos llegábamos a un punto infranqueable, por así decirlo. Otras veces podíamos hablar de cultura pop, de historia, de la realidad sociopolítica del país y del mundo, y lo que fuera que surgiera en esa sesión.

Tengo el consuelo al menos de que las últimas veces que lo vi, más de una vez le dije de forma directa que le estaba muy agradecido por lo que llegó a hacer por mí. Aquí imagino que algunas personas, sobre todo de quienes me han conocido en mi vida, dirían alguna cosa como: "¿Te ayudó, dices? Si estás bien loco y bien traumado y etc". Bueno, a eso diría que aunque tiene algo de razón esa afirmación, sé con certeza de que sin la intervención del doctor, estaría diez veces peor. Mas aun, aunque no todos los problemas se extinguieron y algunos permanecen, se disminuyeron en cierto porcentaje, como dije antes. Y eso los vuelve manejables. Permite que uno viva, y no solo sobreviva. Y ese era el deseo del Doctor para mi, que me llegó a decir: que quería que viviera. Que aún con el descontento mío hacia cómo es la vida y la realidad y en sí el universo mismo y sus leyes que le gobiernan, y la imposibilidad de cambiarlas como desearía, pudiera de todos modos acercarme lo más posible a la plenitud. Tal era su deseo para mi, algo que también le agradezco, pues se trataba de algo con más estima y de corazón de lo que un paciente esperaría de un profesionista médico que le trata. Más aún, porque muchos saben la importancia de, a la vez que se mantenga el rapport, evitar la transferencia.

Al ocurrir mi despido injusto del peor lugar de trabajo de mi vida, el Doctor tuvo no solo su manera de tratar mi sentir, sino hasta recomendaciones prácticas sobre cómo salir adelante. Al suceder el problema de aquel amor donde la chica no se portó muy amable que digamos, de nuevo ahí estuvo apoyándome yendo mas allá en sus observaciones, consejos, y métodos prácticos para sobrellevar el duelo y sobre todo para aprender. Quién sabe cuántas veces, y seguro fue más de una, debo haberle parecido al Doctor de plano un (Alerta: Referencia Geek de Anime, si usted es intolerante a ello, pues aguántese, está avisado ya) Shinji Ikari, de Neon Genesis Evangelion. Y es que aunque en conducta y desenvolvimiento social soy lo opuesto a él, admitiré que esos dilemas y quejas que atormentan su mente de forma continua son casi réplica de los míos. Basta ver los episodios 24 y 25 de la serie original, y casi es como una copia mía. Pero ese no es el tema a abordar a más detalle ahora; como decía, lo anterior debe haber sido una cosa mas que fastidiosa para el Doctor. Y aún así, ahí estaba, dando mucho más allá de lo que un psiquiatra está supuesto a dar por alguien a quien trata.

Cuando me avisaron de su deceso, fue algo sorpresivo. Es curioso; muchas veces ocurre que gente próxima a mi que se va, le ocurre el mismo día que un artista que me cae bien. Como cuando mi querida abuela, con quien viví, murió justo el mismo día que Bob Ross, el pintor de los cuadros felices. En esta ocasión, mi psicoterapeuta y confidente se fue de este mundo en la misma fecha que murió Eddie Van Halen

Llamé al hijo del Doctor, le di mis sinceras condolencias a nombre de mis padres y por supuesto el mío. Y aproveché para comentarle cuánto hizo su padre por mi y lo mucho que eso significa. Lo que me queda por decir es que el Doctor era una gran persona, y en serio espero que esa otra realidad, otro plano, u otra existencia o universo o como sea que se le quiera llamar, sí exista. Y allá donde esté tras ese umbral luego de haber cruzado eso, que se le haya dado lo mejor que fuera posible darle, luego de su paso por esta vida. Y bueno, ¿qué se puede decir de ésta? Nos sigue dejando sin respuestas a las más importantes preguntas, mientras que seguimos diciendo adiós a tantos, una y otra vez, en un ciclo sin nunca acabar.

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29 sep. 2020

Mi playlist triste


Algo común en mucha gente, y no soy la excepción, es que muchas veces elegimos qué tipo de música escuchamos en base a como nos sentimos ese día. Dado que el estado de ánimo varía, la música que terminamos escuchando es de un amplio espectro que puede pasar desde lo más alegre y estimulante hasta lo más depresivo y fúnebre.

En mi caso, con la tendencia a la depresión y desesperanza ya convertida en algo común debido a dilemas existenciales que hombres sabios en la historia no han resuelto y por supuesto yo menos podría, la lista de canciones o playlist triste personal que tengo es una que, podrán imaginar, suelo escuchar con frecuencia. 

Se notará para cualquiera que vea mi playlist que se apega en su mayoría a ciertos géneros y épocas. Eso no significa el no valorar o el no conocer siquiera a otros. Por supuesto que conozco Tears in Heaven, de Eric Clapton. Claro que he escuchado Hallelujah, de Leonard Cohen. Pero hay un motivo para que mi lista sea así.

El contenido es, como dije, a elección muy personal. Una ni siquiera es canción, sino un track con un mensaje muy peculiar. Me extendería mucho si explicara de cada una de las canciones qué recuerdo del pasado (sea evento o persona) tengo asociado a ella. Basta decirles de manera general que todas tienen el recordarme algo o a alguien donde hubo una atmósfera de felicidad primero y luego las cosas cambiaron para volverse lo opuesto. Tristes incidentes familiares, amores perdidos, amigos alejados, gente que ya no está en este mundo con nosotros, y sobre todo: épocas añoradas más felices ya solo accesibles por medio del pensamiento y memoria. Y también está, además de lo anterior descrito, la letra y música misma, por supuesto. Lo que nos dicen y hacen sentir, que a veces su efecto se siente a viva piel.

Radiohead - Fitter Happier

 


Radiohead - Street Spirit (Fade Out)


Deftones - Prayers/Triangles


Nirvana - Something in the way


Tool - Sober


Pearl Jam - Dead Man


Wolf Alice - Silk

 


Bush - Glycerine

 


Marilyn Manson - The Speed of Pain

 


Marilyn Manson - In the Shadow of the Valley of Death


  • Nine Inch Nails - Hurt

 


Placebo - A Million Little Pieces


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