2 jun. 2020

Los ejemplos de la bendita genética


Fíjense, mis queridos 4 lectores, que mientras hacía algunas tareas domésticas, hubo un pequeño incidente por ahí y sangré un poco. Y al contemplar eso, me vino a la mente lo siguiente de lo que quería hablar aquí después de haber relatado el porqué no me esforcé en convertirme en alguien guapo. La razón por la que me vino a la mente es porque es algo muy relacionado con aquello que corre dentro de nosotros y que de hecho mencioné en la ocasión anterior: los genes.

Ah, bendita genética. Maravillosos cromosomas. Rara vez nos detenemos a pensar en ello, y es algo tan, pero tan importante, que no me alcanzan las palabras para describir la magnitud de ello. Para quien haya prestado atención hasta en la educación básica en clase de biología y que sí entienda que la ciencia es exacta y no sujeta a creencias (cosa que muchos, como los postmodernos y creyentes de la ideología de género no entienden o no quieren admitir), sabrán que son los cimientos de lo que somos e incluso los planos preliminares en base a los cuales fuimos construídos. Determinan a qué somos resistentes y a qué somos débiles, nuestra apariencia, el ser de género masculino o femenino, y muchísimas cosas más. Entre ellas, ah sí, qué tan bien nos vemos y qué tan funcional y bueno es nuestro cuerpo en general.

Y debemos ser agradecidos con aquello que nos tocó de bueno en la repartición, lo poco o mucho que haya sido. Porque aunque siempre hay cosas para criticar, hay que recordar que hay un sinfín de cosas que pudiéramos haber traído mal desde el primer segundo en que estuvimos en este peculiar mundo, cosas tan difíciles que habrían causado que para ahorita ya no estuviéramos aquí. En ese sentido, hay que ser agradecidos; y les aseguro que yo lo estoy. De esos casos desafortunados que estaba hablándoles les doy tan solo un ejemplo de muchos a quienes sí les tocó una mala y muy desafortunada suerte, pero les advierto, solo si tienen el aguante para ello: busquen en Google y se van a Imágenes: Niño Ictiosis Arlequín.

Dejando en claro que no es que uno se esté pintando como el desafortunado o a quien no se le hizo justicia hablando de los genes, sí podemos decir que hay unos que son el otro lado del espectro: los suertudos que parecen haber sido tocados por los dioses mismos y andan dejándonos a nosotros con nuestros Dos Pares o Tercia que nos tocó en el Poker Genético, mientras que ellos despliegan su Poker de Ases e incluso algunos su Flor Imperial en todo su esplendor, con rasgos y capacidades que te cagas. Así, tal cual, te cagas. Y dices: carajo, cómo quisiera que me hubiera tocado eso. Y hay unos cuantos que me topé en mi vida, de los que quiero hablarles a continuación:

Empecemos con alguien a quien llamaremos L. Él fue un compañero de trabajo que ah diablos, cómo envidiaba, lo admito. Pero no es de las envidias en mal plan; todo lo contrario, el cuate era buena onda y desde siempre me cayó bien y le desee lo mejor ya cuando no nos volvimos a ver y nos fuimos a trabajos distintos. Pero válgame, hasta le dije a él directo, como me gusta decir las cosas, que con los genes que le tocaron a él, qué no haría. L siempre se reía y medio intentaba minimizarlo, diciendo que no era para tanto. Pero juzguen ustedes: de entrada, L tenía lo que en México llamamos el ser un "Traga-años". O sea, verse mucho más joven de lo que era. No les exagero, se veía de 15 años menos o quizá más. En ese tiempo tenía que cargar su identificación y con todo y eso, como se veía bastante chavillo de facciones y complexión, lo ponían en duda. Tener novias más jovenes jamás fue (ni es, estoy seguro) un problema para él.

Además, la piel se la envidiaban incluso las chicas del trabajo, y se lo decían tal cual. Nunca tenía problemas de acné o imperfecciones mas que las muy mínimas. Les juro que me lo imaginaba como a Patrick Bateman en American Psycho con los mil productos de cuidado de la piel que sale poniéndose en su rutina, pero él aseguraba que no hacía nada de eso. Incluso recuerdo una vez que nos invitó a su casa, y hasta donde pude ver, no se veían en el baño ni en otro lado mas que las cosas más comunes. Nada de "crema anti-edad" u otra cosa semejante. Y además de lo anterior, la cereza sobre el pastel: no engordaba. Siempre esbelto. Y tragaba comida por kilos, sin medirse. Tacos, pizzas, hamburguesas. Lo engordador no le hacía subir de peso. Ahí de nuevo fui un metiche y tratando de no ser descarado descarté que se tratara de hipertiroidismo o algún otro padecimiento. Para nada, era L mismo con un metabolismo y otras facetas (además era muy saludable) donde ya de plano poco faltaba para que lo creyera un mutante.

Imagino que con lo que he comentado les vendrá a la mente alguna celebridad o tal vez un conocido propio, de los que parecen no envejecer y no desgastarse. Un caso parecido fue cuando conocí esta vez a una chica, en sus veintes de edad en ese entonces, a quien llamaré Z. Conocí a Z también en un lugar de trabajo; alguien atractiva, de tez blanca, y ese tipo de labios gruesos en particular que le despiertan el gusto y hasta el morbo a muchos. Los que a veces llegan a llamar algunos: "labios sexosos", jaja. En fin, ella tenía todas las características que les comenté tenía L, con el agregado de que además tenía una energía y estado de ánimo inmutables. Mientras que con otra gente sucedía lo muy común que es el verles fluctuar en su estado de ánimo debido a diversas circunstancias, ella se mantenía constante. Las compañeras con las que se llevaba de ahí le solían decir que era una mujer de gran fuerza y cuanta cosa. Tiempo después, y viendo otras cosas que Z hacía y decía, mas otras que llegaron a oídos míos por terceros, vi que la cosa iba por otro lado. No hubiera podido probarlo nunca, por supuesto, pero estoy casi seguro que ella, así de bonita y de bien dotada en cuanto a genes se refiere, le había tocado junto con eso otro rasgo muy particular: ser una auténtica psicópata. Pero bueno, eso es una historia aparte, y para otra ocasión.
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23 may. 2020

Cuando me preguntaron por qué no me volví guapo


El que alguien resulte atractivo depende de varios factores. Si éstos juegan a su favor, atrae. Así de simple. Y esos factores pueden ser relacionados a su físico, a sus habilidades sociales, sus valores como persona, sus logros comprobables en la vida a ojos de los demás, su cultura y nivel académico, y otras cosas. El que sabe malabarear de forma inteligente lo que le tocó desde un inicio y lo que ha sabido adquirir, llega a atraer a otras personas.

Y vaya que todos conocemos ejemplos de eso, donde incluso alguien sin demasiado atractivo físico lo compensa con otras cosas y su vida amorosa es un éxito. Otros que salieron con la bendición de un atractivo físico extremo, y con los demás atributos mencionados desarrollados a medias o apenas a nivel aceptable, y por último (y ahí sí es algo que no todos han llegado a ver), alguien con un atractivo físico increíble que además tiene todas o la mayoría de esas otras cualidades, y es prácticamente como toparte al Ave Fénix, a la Zarza Ardiente del Antiguo Testamento, el legendario Unicornio, el Duende del Arcoiris con todo y la olla llena de oro; la aparición más inesperada e increíble que en la vida te esperarías.

En mi caso en particular, lo diré tal cual: soy feo. Ni modo, así nací, y al menos estoy consciente de ello. Porque ya ven que algunos feos por ahí al parecer no les llegó el memo o la notificación avisándoles, y por alguna razón, los cumplidos de su mamita o no sé, se creen guapos o guapas. Como decía, me tocó ser feo, pero a la vez no al punto de horrendo. Entre distintos sondeos de opiniones de terceras personas a la par de verme a mí mismo en el espejo, incluso logré hallar la media estadística de qué calificación me solían dar en la famosa escala de 10. Al parecer mi rango en la adolescencia y justo terminándola fue 6.5 a 7, y ya tiempo después y considerando que por mi propia culpa me descuidé, en la actualidad y con peso de más, un 5 (quizá 4.5) de 10. Así que si lo trasladáramos a términos de comida, yo habría sido un platillo de esos que suelen decir "no me agrada, y no se me antoja, mejor paso". No lo que querría, pero tampoco era un "guácala, esto me hace vomitar". Y no me quejo con la suerte que me ha tocado en ese plano en la vida; antes bien, agradezco tanto las experiencias que me han tocado en la vida y las mujeres que han estado involucradas en ellas, y que eligieron mi compañía y brindarme la suya.

Claro que lo anterior no significa que durante la vida no me haya imaginado, como le pasa a muchos alguna vez, cómo sería ser guapo. Y no me refiero solo a alguien muy bien parecido, sino ser de plano un tipo con la bendición de Eros mismo, una copia clonada de Adonis, una fábrica de gemidos y entrepiernas mojadas con tan solo mi presencia. Y no he sido el´único, pues un par de personas (tal vez unas más que se me estén olvidando) me llegaron a plantear lo mismo. Llegaba algún consejo aquí y allá preguntando: oye, si hicieras esto te verías mejor", y cosas por el estilo. Pero fue cuando llegó una chica exuberante a plantearme cosas más claras y directas sobre el asunto.

La chica de la que hablo es alguien que de amiga pasó a lo opuesto y hasta a hater, que de hecho fue mencionada antes en mi blog, y hasta se ganó lugar en mi sección de Hatemail. Sin haber tenido nada íntimo que ver, vaya que llegamos a tener historia, la cual comenzó como compañeros de trabajo y luego amigos. En ese entonces, el lugar donde trabajaba solía de pronto tener a algunos empleados y empleadas que sus papás de dinero les habían forzado a entrar a trabajar ahí, para que mínimo se pusieran a hacer algo y supieran lo que era trabajar. Ella era una de esos, los hijos e hijas de ricachones. Entramos al mismo tiempo a trabajar y a la misma área, y congeniamos luego de darnos cuenta que ambos veníamos de familia de médicos, en el caso de ella era su mamá la doctora y un sinfín de tíos y primos suyos. Gracias a eso, se sentía cómoda platicándome temas médicos, y en particular sobre dos cosas que tenían su interés: la bariatría, y la cirugía plástica en general.

Para entonces ella solo se había hecho una cirugía: la rinoplastía. Y no es que tuviera necesidad de nada más, porque como dije, era muy atractiva y exuberante. Ese es el término que usé antes al inicio de este relato, pero déjenme lo aclaro para que no se preste a dudas a qué me refiero con exuberante: tremendas y lllamativas tetas, nalgas, y bonitas piernas. Llamaba la atención de muchos. Pero aún así, era de esas que siempre estaba hablando de qué cirugías le gustaría hacerse, y aún estando muy joven en ese entonces, quería ya tener planeado qué corregirse a medida que fuera cumpliendo década tras década de edad.

La vez que esta chica se decidió a hablarme de mi físico, ya había suficiente confianza. De esas veces que en un trabajo tienes un grupo de compañeros que aunque no son tal vez amigos entrañables tuyos, son al menos camaradas con quienes sales alguna vez y te llevas bien. En una de esas veces que salimos los de ese grupito del que hablo, ella me habló aparte y surgió entre la plática el tema de la gente atractiva, y me dijo que a como me veía, que ella consideraba que de solo hacerme una rinoplastía, y el otro procedimiento, la bichectomía, donde entran por el interior de la boca y extraen las bolsas de grasa de las mejillas para hacerte la cara "afilada", y que con eso para ella yo sería, en calificación, un 8 y muy posiblemente un 8.5, en la ya mencionada escala de 10. Y se le hacía raro que no me hubiera decidido a hacerlo, se preguntaba cómo es que no.

Aquí mucha gente se ofendería; aunque suelen ser más sensibles a comentarios así las mujeres que los hombres, pero de todos modos les cala. Conmigo no fue así, porque ya la conocía a ella y su forma de expresarse lo suficiente para saber cuándo quería ser hiriente o grosera y cuándo no. Era su forma de hablar y decir las cosas. Y ya sé, antes de que alguien lo diga: sí es en cierta medida superficial el andar calificando a la gente con números sobre su atractivo. La razón por la que lo he señalado en este relato es porque, aunque sea una mala costumbre, hay que aceptar que ha sido algo muy visto y más en otros tiempos de varios años atrás. Calificamos todo, lo admitamos o no. En fin, tenía ya ahí a tremenda chica super sexy diciéndome que a sus ojos (y por ende, de otras) podría dar un considerable salto a gustar más con un par de cosas corregidas, cosa que no ocurre con otra gente que le tocó una suerte distinta y sí necesitarían, si quisieran hacerse correcciones, mucho más que solo dos cirugías.

Esto ya pasó hace tiempo. Le contesté alguna respuesta sacada de la manga, y dije sobre su consejo que lo pensaría, y sí lo hice. Nunca me hice procedimientos estéticos. Cuando necesité operarme la nariz, fue por razones de validez médica, y no quise que incluyera la corrección exterior a la hora de corregir el tabique, o sea la rinoplastía en vez de solo la septoplastía. Costaba más, y pudiera haber asumido el gasto, lo sé. Pero no lo hice, y bueno, el cambio que ha ocurrido con los años ha sido para mal, el que le ocurre a muchos: el peso. Así que como cada cierto tiempo, me acuerdo de esta chica y aquella sugerencia que me hizo, y sí me doy el tiempo de preguntarme: ¿por qué, eh? ¿cómo es que no me animé en el pasado y aún ahora no solo a buscar tener un cuerpo esbelto y bien trabajado, y una que otra cosilla de cara tal vez? Vaya que habría facilitado mucho las cosas, y entre más pronto haberlo hecho en la vida mejor. No solo para ligues y eso; sabemos que, digan lo que digan otros, a la gente atractiva la contratan en buenos puestos de trabajo más fácil, son más permisivos con ellos en trámites de todo tipo, y el trato en general. Sí, sí, sé lo que van a decir algunos: ellos también tienen otro tipo de problemas. No dije que no los tuvieran, pero ya eso es otro tema.

Así que ahí me tienen con esa duda desde entonces, y en tiempos actuales de vez en cuanto. La misma pregunta que la chica me hizo, que se reduce en: "¿Por qué no te decides a volverte guapo?". La primera respuesta es que no lo hice por apatía. Yo digo las cosas como son, no ando adornándolas o buscando pretextos o culpables en situaciones donde en realidad el único culpable es uno. Me faltó decisión y me fui al pensamiento flojo de que mientras las cosas me funcionaban sin eso, ¿para qué hacerlo? Ahora sé que otros caminos se habrían abierto, y no solo entonces, aún ahora. Y con todo y que lo sé, ahí está todavía la conducta del no-cuidado. Aún sin que se tomaran en cuenta los otros "arreglitos", bien pudiera buscarse el cuerpo tonificado y fuerte, pero no. Vuelve a ganar la apatía y el pensamiento autosaboteador, a pesar de que en el pasado sí hacía actividades físicas mediante defensa personal, y me mantenía delgado. Esperando algún día luchar con eso y vencerlo, quiero de todos modos compartirlo a otros para que si tienen mayor voluntad que yo, y más aún, si están en una de las etapas tempranas de la vida, no duden en corregir esas cosas si pueden hacerlo. No esperen a después.

Confieso que sí me he imaginado cómo sería si fuera alguien galán, carita, un ejemplo de lo que un espécimen masculino quiere y debería alcanzar a ser. De esos que entran a un lugar y a fuerza les van a voltear a ver. De esos que causan que las mujeres se ponen a coquetear, descaradas (que por cierto, qué poca, eh. Pero bueno, es cosa que hacen hombres y mujeres por igual, lo sabemos). Me he imaginado cómo sería la reacción de algunas de mis ex al verme transformado, incluso de cómo reaccionarían o qué dirían miembros de familia, excompañeras de trabajo, etcétera. El asombro luego de verme llegar cual monarca espartano. ¡Oh, Rey Strauffónidas! Y yo sonreír y flexionar, y con algún pretexto quitarme la camisa, por supuesto.

Con lo anterior tampoco estoy defendiendo a quienes desarrollan adicción quirúrgica para meterse cuchillo a cada mínimo detalle o tampoco los vigoréxicos adictos al gimnasio que terminan usando métodos extremos por un cuerpo fuerte y marcado, lo cual es un mal que le afecta a ciertas personas donde no van a dejar de verse cosas malas y no dejarán de subirle a la intensidad hasta volverse un auténtico freak show. A lo que me refiero es a que, ¡hey! ¿tienes algo que corregir de tu nariz para respirar mejor, y esa nariz además tiene una forma no favorable? Date la oportunidad de corregir las dos cosas, lo interno y lo externo. ¿Tienes dientes feos, dañados? Invierte lo que sea con todo tu esfuerzo. Aparte de poder masticar bien y quitarte las molestias, el ver una buena dentadura y sonrisa al verte al espejo cada día te será benéfico. Y por supuesto: el ejercicio. Pesar lo que debes pesar ante todo por salud y prevención, y como agradable y bienvenido efecto adicional, el verte bien.

Hay gente que podrá decir que eso es estar dándole demasiada importancia a lo que opinen otros de ti, pero no: es dar importancia a todo, primero el cómo te ves, cómo te hace sentir verte, y al final, qué cosas buenas desencadena el sentirte bien y el que tú y otros por igual consideren que te ves bien. Esto suena a basura motivadora o de infomercial, pero ustedes, mis queridos lectores, saben que no es el caso. Si todavía hay tiempo, hay que darnos la oportunidad de tales cosas. Por flojos con mil excusas es que no lo hemos hecho, y vaya, si podemos ligar las cosas para verse atractivo con aquellas que nos harán más saludables y fuertes, no deberíamos decirle a éstas un no. Y si hay quienes estén bajo nuestra tutela o enseñanza, enseñarles a que hagan lo correcto, que tengan el ánimo de hacerlo y no dejar que se extinga esa flama. Porque esa flama es algo que en mucho se puede aprovechar.
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10 may. 2020

Top 10: Las Peores Madres en películas y series

Malos padres los hay de ambos sexos; y hay incontables pruebas de ello: tan solo vean a los que toman como una gracia la injustificada y psicológicamente dañina conducta de besar en la boca a los hijos, pero esta vez vamos con el tema de las madres. Las mamás pueden darte valiosas lecciones, orientarte, y ser un pilar en tu vida. Pero también pueden hacer todo lo contrario. Y como muchas cosas en que se traza una línea común entre la realidad y la ficción, en ésta última podemos hallar ejemplos de lo que es una mala madre en verdad. Luego de haber escrito en el pasado respecto a los peores padres en películas y series, por supuesto que no podía dejar de abordar este otro lado del tema.

De películas y series, sin excluir las animadas, les dejo mi selección particular de las que se lucieron quedando mal en su papel de madres y que le habrían hecho un enorme favor a su hijo o hijos de haber salido de sus vidas lo más pronto posible en vez de quedarse a hacer el daño que hicieron (y por supuesto que puedes comentar tus propia selección, lector):

Molly Weasley (Harry Potter)


Este personaje es el ejemplo de algo que por fortuna no me tocó vivir en carne propia, pero sí tuve que verlo sufrir a otros y es aberrante: la mamá odiosa que trata como basura a su propio hijo pero al amigo de éste, o a algún hijo de conocidos o tal vez un sobrino o lo que sea, lo trata como si quisiera de plano ligárselo y llevárselo a la cama. Mientras que a su propio hijo Ron lo trataba como basura, alzándole la voz frente a sus amigos y regañandolo por cosas que no eran del todo su culpa, bastaba con que llegara Harry Potter para que Molly Weasley estuviera a un paso de extender su lengua en el piso y pedirle a Harry que caminara sobre ella. Cero respeto o aliento a su hijo, quien en verdad no era malo, y a quien le hubiera servido apoyo maternal para forjar un carácter más decidido y fuerte. Pero con una madre así, y el plus de un papá que era mas bien de adorno y que al parecer le había cedido las pelotas a la esposa desde que se casaron, qué se podía esperar. Las mamás que son así como este personaje (muchos conocimos a alguna en un punto de nuestras vidas) son un asco.

Judy Geller (Friends)


Mamá de Ross y de Monica en la serie Friends. Un ejemplo de esas señoras que desarrollan una rivalidad patológica con la hija al punto de sabotearla. Gracias a ella, su hija Monica tuvo que soportar sufrir de obesidad en los mejores años de su vida, y tiempo después desarrollar un serio caso de trastorno obsesivo compulsivo, sobre el cual hasta al final se negó a reconocerlo o a buscar tratamiento. Una madre que arruinó a su hija entre comentarios pasivo-agresivos y sonrisas falsas condescendientes.

Lois Wilkerson (Malcolm in the Middle)


Siempre me ha dado risa ver que el personaje de Lois tiene fans hasta la fecha que la defienden diciendo que es el tipo de buena madre que hay que ser. Me imagino son de la misma gente que le aplaude a sus madres que les hayan dado salvajes golpizas y bofetadas incluso cuando no tenían la culpa o cuando no ameritaba algo tan extremo. Y no me crean un tibio de esos que dice que hay que prohibir por completo el castigo, para nada. Es una herramienta valiosísima en la formación de los hijos, y es estúpido retirarlo. Pero Lois es un caso muy feo. Hay unas que son madres mediocres que se autojustifican, y aunque fastidiosas o estorbosas, no son malintencionadas (un ejemplo de eso es Frankie, la mamá de la serie The Middle). Pero Lois al final de la serie deja muy en claro que ve a los demás, y en particular a su hijo Malcolm, como peones de un juego donde solo ella merece decidir. Queda claro eso al echarle a perder su oportunidad de un trabajo con excelente sueldo y prosperidad, y en vez de eso forzarlo a que siga estudiando y a que intente ser presidente del país. Una buena madre habría querido éxito económico e independencia junto con un camino libre y próspero en otros rubros para su hijo. Ella no. Lo que importó, como siempre, fue el cumplir sus caprichos y fantasías como mujer dominante y loca que siempre fue.

Agnes Skinner (Los Simpson)


Madre castrante, chantajista, y de doble moral. En varios capítulos de los Simpsons se le ve maltratando de alguna manera a su hijo Seymour mientras se ostenta como buena madre ante muchos; pero no ha tenido problema en arruinar y bloquear todo aquello que fuera bueno o placentero para su hijo, mientras que ella misma no se prohibió de nada cada vez que le dio la gana.

Sheila Broflovski (South Park)


En un pueblo donde lo raro sería hallar a una buena madre (y es igual de difícil hallar a algun buen padre, dicho sea de paso), Sheila se lleva el premio por su hipocresía y afán de exagerar las cosas y buscar culpar siempre a otros en vez de reconocer que hubo errores de su parte, y haber causado gracias a eso hasta una guerra de Estados Unidos contra Canada.

Mamá Elena (Como Agua para Chocolate)


Cruel y castigadora sin necesidad, ella sabía que la represión y el maltrato estaban mal, y era una mujer suficientemente inteligente para darse cuenta de que la excusa de "es la tradición, así lo hicieron nuestros padres antes" era una falacia. Pero aún sabiéndolo, no le importó, y se dedicó a hacer cosas que le valieron el merecido odio de su hija Tita.

La Llorona (Folclor popular, películas varias)


Como ya todos sabemos, ahogó a sus hijos. Y luego lo lamenta. Ya no recuerdo qué le hacen en la película El Santo contra La Llorona, pero ojalá le haya hecho una Quebradora y un Martinete. Se lo tenía bien ganado.

Margaret White (Carrie)


Horrible fanática religiosa obstaculizando el desarrollo físico y emocional de su hija, a la par de querer destruir toda aquella esperanza de interacción social sana de la pobre Carrie. Un monstruo como las hay tantas en la vida real, excusándose con su Dios y sus creencias para cometer sus atrocidades contra muchos, incluyendo aquellos a quienes se supone debían proteger. Margaret se gana este lugar en este que es mi top personal en vez de incluir a Norma Bates, la mamá en la película Psicosis, por una razón: Margaret llegó al extremo de intentar matar a su pobre hija, mientras que Norma no llegó a ese extremo en su vida.

Mary Jones (Precious)


Un salto a lo abominable: una hipócrita y apática de las que las fuerzas del orden, organizaciones de ayuda, trabajadoras sociales, y personal médico se topan a cada rato: alguien inútil y autodestructiva que permite que a su propia sangre la dañe y deje marcada en más de una manera alguien más, sin hacer nada por evitarlo. Y no solo eso, sino encubriendo al asqueroso agresor. La mujer permite que su propia hija sea abusada sexualmente, y tiene la desfachatez de nombrarse a si misma como víctima.

Zinnia Wormwood (Matilda)


Una rata de poca monta, al igual que su esposo. Negligente y abandonadora, que jamás dio una pizca de afecto a su hija, y mucho menos le importó lo que a ésta le ocurriera en la escuela. En vez de alentarla por sus talentos, estuvo feliz de deshacerse de ella cediéndole la custodia a alguien a quien apenas conocían que, por fortuna, resultó ser una buena persona, pero es algo que ellos no sabían y por supuesto no les importó averiguar.
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18 abr. 2020

El anhelo de ganar la lotería


Si a uno le preguntan cuál es uno de los más comunes deseos mundanos de la gente, una respuesta prevalece: el dinero en gran cantidad. Y no puede culpárseles; es un mundo en donde el concepto del mundo capitalista existe en todas partes (hasta entre quienes dicen no ser parte de éste). El pensamiento básico de que entre más tengas y más veas fluyendo hacia ti, mayor tranquilidad tienes, y no solo eso, sino que resaltas más y te aceptan más.

En mi vida he estado de acuerdo con eso solo de manera parcial. Sentir que vales más como persona por tener más es un error de atribución que le ocurre a muchos. De hecho no me agradan quienes basan en eso la percepción de cuánto valen, y ha hecho que deseche de mi vida a los que andan presumiendo la marca de ropa que usan y del auto que manejan, y queriéndole hacer menos a uno valiéndose de eso. Pero en lo que sí coincido por completo es en que en definitiva brinda tranquilidad. Una tranquilidad que muchos anhelamos, y perseguimos de distintas maneras en nuestra existencia.

"La lotería es la única esperanza en mi insoportable vida", dice Homero Simpson en uno de los episodios de su serie. Y por mucho tiempo me ha dado risa y a la vez me he identificado con su sentir. Y es que en un mundo como ya mencioné, dominado por el concepto capitalista, es natural que uno se desespere con lo lento e incierto que es el obtener el éxito económico mediante arduo trabajo, ahorro e inversión, y arriesgar en proyectos aquí y allá hasta lograr encontrar el que sí funcione. No es un pecado de pronto pensar "¿Saben qué? Quisiera la salida fácil, carajo". Y ese es el encanto de la lotería. Pueden mostrarte modelos matemáticos (que yo mismo he leído y sé de su completa validez) mostrándote cómo es más probable que te caiga un rayo, y aún así en gran parte de la población sigue existiendo esa pequeña parte de su ser que dice "Siempre resulta ser alguien al azar, alguna vez podría ser yo".

Comencé a comprar tanto Melate como también cachitos de la Lotería Nacional cuando me faltaba 1 año para ser mayor de edad. Uno de los amigos con quienes me juntaba también participaba en la misma afición; puedo reconocer de hecho que teníamos en ese punto la más alta ansia por lo que de forma memorable dijo Bender, de Futurama: Juegos de azar y mujerzuelas. Lo sé, se notan las continuas referencias a series de Matt Groening, pero nadie puede negar lo mucho que sirven para ilustrar lo que uno dice.

Siempre estaban ahí esos sueños, desde ese tiempo, esos que tantos tienen: lo fácil que resultaría la vida al ya no tener la preocupación del dinero, decidir qué estudiar y cómo equilibrarlo con los muchos viajes que querría hacer. También qué tipo de casa y auto comprar, saber ser cuidadoso y no cometer el error de muchos de ser ostentoso. Qué cosas comprar, pero sobre todo qué cosas hacer.

Luego de ese tiempo, varios años después, una novia que tuve compartió el mismo gusto conmigo. Aquí aclaro que nunca fue un despilfarro excesivo, pero sí comprábamos regularmente nuestros "cachitos" y combinaciones, por si acaso alguna vez nos sonreía la suerte. Al paso del tiempo y de obtener solo reintegros, coincidió también que un par de veces, conocidos de mi familia llegaron a ganarse premios grandes, ni por mucho el premio mayor, pero sí suficiente. Me dio gusto que se les cumpliera, pero a la vez, mentiría si dijera que nunca pensé "Carajo, ¿por qué solo a ellos?".

En la actualidad, es con muy poca frecuencia que compro lotería o boletos para sorteos en general. Cuando lo hago, claro que estoy atento de revisar los resultados, pero no estoy ya con aquella ansia de muchos años antes y fantaseando con alguien a mi lado sobre qué haríamos con algo que todavía ni ganábamos. Era divertido, eso sí. Ahora, de cuando en cuando juego, y a veces me acuerdo de otra pareja que tuve (no la misma novia con quien compraba lotería que ya mencioné) y que se reía a veces cuando veía que iba a comprarme algún boleto. Me decía que de anciano sería yo de seguro como los señores de la tercera edad que van y hasta conocen ya y se quedan ya platicando con el que les vende sus números y sorteos varios cada vez. Quien sabe si así será, pero al menos sé que no soy de quienes pone todas sus esperanzas en algo tan improbable. Solo compro cada cierto tiempo porque, hey, así como otras cosas buenas que caen de forma inesperada en la vida, uno nunca sabe.


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27 mar. 2020

Los celebrity crushes de tiempos pasados

Un crush, como se dice en inglés de forma común, es una infatuación o increíble atracción que pudiera hasta asemejarse al enamoramiento, y tiene distintos niveles de fascinación en quien lo siente. Esa es una de las maneras más amplias de definirlo. Es conocido también como amor platónico, fantasía amorosa, etcétera.

Ahora bien, esto es algo que en mi blog ya es tema viejo. Fue aludido de forma velada al hablar del amor maduro e inmaduro, también se habló ya de los amores imposibles con gente que sí conoces, y hasta en mi propio Elseworld donde me apropio del poder de Dios y escojo a qué mujeres celebridades serían mis compañeras.

Pero aunque se haya hablado de esto antes, siempre queda algo más por decir. Sobre todo porque nunca abordé precisamente eso que acabo de mencionar, el amor imposible o crush más común: el que es con una celebridad. Les puedo decir que mi celebrity crush #1, Lauren Mayberry, es la más adorable y bella del planeta y no dudaría en sacrificarlos a todos ustedes por tenerla. Hey, vamos, no se enojen. Aquí en este espacio siempre ha habido un compromiso de ser por completo sinceros y decir la verdad, le favorezca a uno o no. Pero bueno, no es sobre ella que hablaré, sino de una subcategoría dentro de los celebrity crushes mismos.

Me explico: lo usual es que tu celebrity crush sea alguien o de tu época o cercano a ella. Puede ser más grande o más joven que tú, pero por lo general hay una cierta línea. Pero luego hay otras veces que al ver una película de antaño o música de otro tiempo y ves a una persona en particular que te causa tal efecto, y es alguien que o ya no vive, o con quien sí se hizo mucho más grande la diferencia de edad que estándares normales (cuando te das cuenta que fue contemporánea de tus abuelos, por decir un ejemplo). Pero aún así, te quedas con el gusto de verle y pensar en qué suertuda fue la persona que haya sido su pareja. Y es así como son los celebrity crushes de tiempos pasados. En mi caso todas ellas llamaron mi atención estando aún pequeño y al verlas por primera vez, y aquí les comparto de quiénes se trata.

Jaclyn Smith


Transcurriendo mi infancia, ya tenía algún tiempo de que la serie de Charlie's Angels (1976-1981) había llegado a su fin, así que tuvieron que pasar años antes de que me topara con una repetición de ésta, en un canal que ni recuerdo. Lo que sí recuerdo es que cuando supe que la mayoría prefería a Farrah Fawcett, pensé que no había comparación, y por mucho me gustaba más Jaclyn.

Judy Garland


De niñó al ver El Mago de Oz (1939) quedé maravillado con Judy, y esa impresión así siguió.

Ingrid Bergman


Una belleza que podía reconfigurar a voluntad para verse tierna, o mala. Y eso sí, siempre cautivadora. Ingrid era genial.

Grace Kelly


A Grace Kelly (o Grace de Monaco, como también se le conoció) la vi por vez primera una vez que estaba viendo películas varias de Alfred Hitchcock por primera vez, y vi La Ventana Indiscreta (1954). Quedé fascinado con ella; de hecho recuerdo aún que durante la película le gritaba al tipo "¿Cómo te haces de rogar? ¡Era para que le dijeras que sí te casas con ella!". Bella, simpática, y con una elegancia y clase distintivas.

Teresa Ann Savoy


Teresa me hizo decir "Wow" cuando la vi en pantalla la primera vez. Pero tenía ella mucho de estarlo antes de que la descubriera. Y bueno, la razón porque estaba asombrado además de por ella misma, es que era niño y había hallado la manera (no me pregunten cómo) de conseguir Calígula (1979) y verla. Ya luego la vi en otros de sus trabajos anteriores, como Disobedience (1981), ¿y qué puedo decirles? Por algo tiene el lugar que tiene en esta lista que les he compartido. Hermosa, sexy y de un bello rostro que podía denostar ternura o seductora malicia. Me encantó desde un inicio y por siempre.

...

Y esos son mis crushes con celebridades de otros tiempos. ¿Y tú, lector? ¿Tienes los tuyos?

Hasta la próxima.
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19 mar. 2020

Top 10 - Playlist personal para estar en cuarentena


Circulan por ahí repetidas por cientos esas listas o playlists, ah y en todas no les falta Down with the Sickness de Disturbed. No faltan los memes de muchos en Facebook, y Twitter, y todos lados bien originales según ellos, ¿no? Uta no mamen, en serio. Ajá.

Déjenme les digo: las selecciones de ellos me las paso por las pelotas. Las mías son mejores. Y aunque me lea muy "Único y Diferente", yo ya tengo mis playlists para todo tipo de situaciones a soportar, y desde mucho tiempo antes. Recuerdo cuando hubo gente que me tiró mierda en comentarios públicos, y de mis listas de contactos algunos me borraron ofendidos, aquella vez que publiqué que dedicaba Rock you like a hurricane de Scorpions a la raza, cuando lo de uno de los huracanes que pasó por México y Estados Unidos. Y si vieran que ya ni me acuerdo de cuál. Y hey, puedes ofenderte cuando alguien hace un comentario así si quieres, como si fuera esa persona la que causó el incidente con los poderes de su sarcasmo, o patanería, o lo que quieras etiquetarle. O puedes, digo, una sugerencia si me permites: evitar ser un llorón politicamente correcto ofendidito por todo de los que ya existen demasiados por desgracia, y entender que el humor o las simples opiniones verbalizadas son solo eso, y existe algo que se llama intención, y contexto.

Ah, y sobre las canciones en la lista: ¿te parezco muy "comercial", muy "poser"? Me importa tres kilos, y esos te los llevas de regalo, ¿cómo ves? Es MI lista, ya lo dije. Habiendo dicho esto, en presente o futura cuarentena donde algo allá afuera te exija que te resguardes, ten a la mano tu arsenal para el fin del mundo, raciona tus recursos, y aunque los noticieros te bombardeen de estrés y los cuerpos se apilen allá afuera, y a lo lejos crees escuchar la trompeta del Ángel del Apocalipsis, trata de relajarte a momentos escuchando algo de música para amenizar el estar en cuarentena (y lo dejé en 10 porque sé que poniendo más ni les hacen caso, los conozco. Niéguenmelo):

1) Slayer - "Epidemic"



2) Pantera - "I'm Broken"



3) Mudvayne - "Death Blooms"



4) Rob Zombie - "Living Dead Girl"



5) Nine Inch Nails - "Every day is exactly the same"



6) Metallica - "All Nightmare Long"



7) Mudhoney - "Touch me I'm sick"



8) Judas Priest - "Fever"



9) Cannibal Corpse - "Staring through the eyes of the dead"



10) Marilyn Manson - "The Last Day on Earth"


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