5 nov. 2006

La vida del Marqués de Sade (por el Dr. Paul J. Gillette)


Donatien Alphonse Francois de Sade nació el 2 de junio de 1740, en el soleado sureste de la provincia francesa de Provenza. Entre sus antepasados se contaban Pierre de Sade, primer gobernador de Marsella, Jean Baptiste de Sade, obispo de Cavaillon, y Joseph de Sade, señor de Eiguieres y famoso general francés. Su padre, el conde Jean Baptiste Joseph Francois de Sade, era coronel de la caballería ligera del Papa Inocencio XII, y se cree que su abuela paterna, Laura de Sade, fue la madonna Laura del más famoso soneto de Francesco Petrarca.

Cuando tenía diez años, el joven Donatien de Sade fue enviado al College Louis-le-Grand, pensionado de jesuitas en París. Al cabo de cuatro años al parecer los funcionarios del colegio consideraron que ya lo habían soportado bastante; fue expulsado en la primavera de 1754 -el mismo año en que ingresaba a la escuela Maximilien de Robespierre- y devuelto al hogar de su padre. Pero diríase que el conde de Sade tenía menos paciencia que los jesuitas: solo llevaba en casa unas cuantas semanas el joven marqués cuando volvieron a enviarlo fuera, pero esta vez al ejército. Más adelante habría de quejarse su padre con su hermano, un obispo, de que Donatien "no tenía un solo rasgo bueno"; y en otra carta describía a su esposa como "una mujer terrible" y agregaba "su hijo ha salido a ella".

En 1755, a los quince años de edad, Sade fue ascendido al grado de subteniente (o sea cadete) del regimiento del rey; en 1757 fue nombrado teniente de carabineros, en 1759 ascendió a capitán del Regimiento de Caballería de Borgoña, con el que tomó parte en la guerra en Alemania (la Guerra de los Siete Años) y, en marzo de 1763, pocos meses antes de cumplir veintitrés años, renunció a su comisión y regresó a París, donde se casó dos meses después con Renée-Pélagie Cordier de Launay de Montreuil. La boda había sido convenida por los padres de los novios. Sade, por su parte, no se sentía satisfecho con la unión y llegó hasta a solicitar, después de haberse entrevistado por vez primera con la familia de Montreuil, que se le permitiera casarse con la hermana menor de su fiancée. La petición fue denegada, y el 17 de mayo de 1763, en la iglesia de San Roque, Sade se comprometió ante el obispo de París a aceptar por esposa a Renée-Pélagie hasta que la muerte los separara. Da la impresión de que Sade tenía los dedos cruzados al pronunciar el "sí"; cuatro meses después de la boda, Sade fue detenido por la policía parisina debido a "excesos cometidos en una casa de lenocinio". Compareció a juicio el 29 de octubre de 1763, y fue declarado culpable, encarcelado en el Chateau de Vincennes y liberado quince días después bajo la custodia de su familia política.

Los cinco años siguientes a la liberación de Sade se caracterizaron por ejercicios de libertinaje del tipo que iba a preconizar más adelante en sus escritos. Alquiló departamentos y petites maisons por todo París, y en poblaciones tan distantes como Versalles y Arcueil. También siguió frecuentando los burdeles de Vendome y Pigalle, y portándose en ellos con un vigor tal que cierto inspector de gendarmes, llamado Marais, se sintió obligado a escribir una carta, fechada el 30 de noviembre de 1764, advirtiendo a una madame de burdel o alcahueta de apellido Brissault que "dejara de proporcionarle muchachas al Marqués de Sade".

En la mañana de Pascuas, el 3 de abril de 1768, Sade se dirigía a su petite maison de Ascueil cuando se encontró con una viuda pobre llamada Rose Keller, que pedía limosna por la calle. Le ofreció un empleo de ama de llaves en Arcueil, el ofrecimiento fue aceptado con gratitud, y Sade hizo subir a la mujer con él al carruaje y ordenó al cochero que los llevara directamente a la maison. Cuando llegaron allá, según lo relata Janin (Revue de París, 1834), la mujer se asombró al ver que las ventanas estaban cubiertas por póstigos dobles y las paredes acolchadas (matellasés) para que no pudiera escapar ningún sonido. Ella preguntó la razón del acolchado, pero Sade solamente sonrió, y después de enseñarle todas las habitaciones del primer y segundo piso la condujo por una trampa a la buhardilla.

Hay varias narraciones respecto a lo que sucedió en el ático después de que Sade cerró la trampa. La más creíble, según opina Maurice Heine, uno de los eruditos dedicados a Sade, es la que escribió cierta Madame Du Deffand en una carta fechada el 13 de abril de 1768 al novelista inglés Horace Walpole, y que dice así: "Le ordenó que se desnudara del todo. Ella se arrojó a sus pies suplicándole que la respetara porque era mujer honrada. Él la amenazó con una pistola que sacó del bolsillo y en esta forma la obligó a obedecerle. Entonces la ató de pies y manos y la azotó con salvajismo. Cuando estuvo totalmente bañada en sangre aplicó un ungüento a sus heridas y la dejó acostada. No sé si le dio de comer y de beber. En todo caso, volvió a verla a la mañana siguiente, examinó sus heridas y vio que el ungüento había sido eficaz. Entonces tomó un cuchillo y le hizo cortaduras en todo el cuerpo, volviendo a aplicar ungüento a todas sus heridas antes de marcharse. La víctima consiguió deshacerse de sus ataduras, y liberarse saliendo a la calle por una ventana. Se dice que la razón de esa horrible conducta era comprobar si el ungüento servía."

Sade fue encarcelado por algún tiempo en Saumur, después trasladado a la Conciergerie du Palais, la famosa penitenciaría de París. Allí confesó, el 10 de junio de 1768, que había cometido aquel delito para satisfacer una "curiosidad erótica". Después de aceptar pagar a su víctima 100 libras por daños, lo liberaron. La influencia de sus parientes políticos con el rey Luis XV, el cual era él mismo dévot des caprices de l'imagination, fue sin duda una de las razones por las cuales no se le aplicó un castigo más severo.

Los cuatro años que siguieron al asunto de Arcueil los pasó Sade en una quietud relativa: durante ellos vivió en la propiedad que su padre tenía en Provenza. Allí fue donde engendró a su segundo hijo (el primero nació en París) y a su hija. También allí sedujo a su cuñada, Anne-Prospere de Launay de Montreuil, a quien había pedido en matrimonio en lugar de su esposa unos cuantos años antes, y que había ido de vacaciones a Provenza después de salir del convento de carmelitas donde estuvo de novicia.

Pero ni siquiera las seducciones incestuosas eran suficientes para salvar a Sade del aburrimiento que ocasiona la vida tranquila de un caballero campirano. El 27 de junio de 1772 decidió que ya no podía aguantar más; viajó a Marsella con su sirviente, Latour, y organizó una orgía que pronto se hizo famosa en toda Francia bajo el nombre de "La Orgía del Bombón Cantarídico". Este es un relato de la fiesta hecho por Marcel Bachaumont, un periodista de entonces: "Me han dicho que el Marqués de Sade, que causó escándalo en 1768 por los crímenes que cometió contra una mujer con quien deseaba poner a prueba un nuevo tratamiento, acaba de representar en Marsella un espectáculo divertido al principio, pero horrible después por sus consecuencias. Dio un baile al que invitó a muchas personas y, de postre, les ofreció pastillas de chocolate muy bonitas. Estaban mezcladas con polvo de cantárida. Ya se sabe cómo actúa esta sustancia. Todos los que las comieron fueron presa de un ardor y una lujuria sin fin, y se entregaron a los más desmedidos excesos amorosos. El festival se convirtió en una orgía como las de los antiguos romanos. Ni las mujeres más recatadas pudieron refrenarse. Muchas personas fallecieron a consecuencia de los excesos, y otras muchas todavía padecen dolencias periódicas" (Este relato está enmendado por otras fuentes que insistieron en que no se produjo fallecimiento alguno)

Llevado a juicio ante el parlamento de Aix, en Provenza, el 11 de septiembre de 1772, Sade fue sentenciado a muerte bajo la acusación de sodomía y envenenamiento in contumaciam, pero se escapó al día siguiente de la cárcel y huyó a italia con su cuñada, Anne-Prospere, a Piamonte, a donde llegaron el 8 de diciembre de 1772. Sade fue arrestado por soldados del rey de Cerdeña, aliado de Francia, y encarcelado en Fort Miolans.

No resulta muy claro el por qué Sade no fue devuelto inmediatamente a Francia para ser ejecutado. Sea como fuere, permaneció en Miolans hasta el 1o de mayo de 1773. La noche de aquél día él y otro detenido, el infame barón de l'Allee de Songy, huyeron a Génova. Desde allá, Sade siguió solo hacia Provenza, donde tenía arreglado reunirse con su esposa. Ella, que al parecer le había perdonado todo, permaneció con él hasta que volvió a Italia a principios de 1776.

En noviembre de 1776, Sade regresó a su lugar natal en Provenza, y volvió a reunirse con su esposa. También se las arregló con cierto padre Durand, abad de un monasterio de Montpellier, para que enviara muchachas al castillo de Sade para sus orgías. El 17 de enero de 1777, el padre de una de las muchachas, llamada Catherine Trillet, invadió el castillo con la policía, Sade fue transferido a París, y encerrado en la torre mayor de la fortaleza de Vincennes, esperando que se ejecutara la sentencia de muerte pronunciada en 1772. La sentencia no se había ejecutado aún cuando el 30 de junio de 1778 el abogado de Sade, Joseph-Jerome Siméon, convenció al Tribunal Superior de Provenza de que anulara la sentencia por falta de evidencias.

Sade, liberado ya de la acusación de asesinato, seguía como prisionero del rey, y por lo tanto se ordenó que fuera devuelto a Vincennes. En el camino escapó en la aldea de Lambesc, y volvió nuevamente a su castillo. Capturado otra vez el 7 de septiembre de 1778, lo llevaron de nuevo a Vincennes donde permaneció hasta 1784.

A las 9 de la noche del 9 de febrero de 1784, según lo indica el Répertoire ou Journalier du chateau de la Bastille, Sade fue trasladado por ordenanza real desde Vincennes hasta la inexpugnable Bastilla, y confinado en "la segunda Libertad", una torre de seis celdas. (No se alegó razón alguna para el traslado.)

En la Bastilla fue donde Sade escribió -sobre ambos lados de un rollo de papel de cuatro pulgadas y media de ancho por trece de largo, lo cual es harto pertinente- su obra Les 20 Journées de Sodome. Allí fue también donde redactó su breve polémica: Dialogue entre un pretre et un moribond.

Después, el 8 de julio 1787, completó el primer esbozo de Les Infortunes de la Vertu, novela que había pensado incluir en una antología de novelas cortas: Contes et fabliaux du XVIIIe siecle. Después de trabajar en la obra durante un año entero, decidió convertirla en una novela completa. Finalmente se convirtió en la primera obra de él que se publicó, y que es ahora la más famosa de todas: Justina.

El 2 de julio de 1789, Sade se las arregló para acercarse a una tronera de la Bastilla. Desde ahí, haciendo uso de un magnavoz, empezó a arengar a los transeúntes de la calle Saint-Antoine. Una vez que hubo conseguido reunir una pequeña multitud, les espetó un discurso lleno de invectivas contra el rey, la reina (a quien describió como la premiere putain de France), el gobernador de la Bastilla, y la mayoría de las principales personalidades del ancien régime. El resultado del incidente fue que lo llevaran al asilo de Charenton, y en esa forma se perdiera de tomar parte personal en el principio oficial de la revolución: la toma de la Bastilla el día 14 de julio.

El 13 de marzo de 1790, la Asamblea Nacional Constituyente emitió un decreto para rescindir ciertas lettres de cachet, del tipo de las que servían para tener prisionero a Sade, entre otros. Así pues, el 2 de abril, el marqués fue liberado de Charenton. Como no tenía un centavo, solicitó de un abogado amigo suyo que le permitiera dormir en un sótano hasta que pudiera poner en orden sus asuntos. Después produjo a toda prisa una obra de un acto en verso, Le Suborneur, que vendió al Théatre Italien, así como una obra en cinco actos: Le Misanthrope par Amour ou Sophie et Desfrancs, que le compró la Comédie-Francaise. Si el marqués de cincuenta años se permitió algunos caprichos sexuales durante aquel periodo, supo llevarlos a cabo con discreción; ni tomamos en cuenta su producción literaria de entonces, hay que reconocer que no tuvo mucho tiempo libre.

El año siguiente fue dedicado igualmente al trabajo antes que nada. Sade revisó Les infortunes de la vertu, que había escrito en la Bastilla, y lo publicó bajo el título de Justine ou les malheurs de la vertu. También escribió su única obra de teatro que había de ser publicada: "Le comte Oxtiern ou les effets du libertinage, que se estrenó el 22 de octubre en el Théatre Moliere.

Después llega lo que puede caracterizarse como el periodo político de Sade. Se volvió muy activo en 1792 en la Section des Piques, llamada también la Section de Robespierre. Reconocido como "aristócrata reformado", pronto lo nombraron secretario del Club Jacobino de Robespierre. Allí los miembros se dirigían todavía a él con su título del ancien régime, lo cual ha incitado al historiador Jacques Cabanés a caracterizarlo como "el único marqués vivo bajo el gobierno de Robespierre y Fougier". También fue amigo íntimo de Jean Paul Marat, y pronunció la oración fúnebre cuando este revolucionario fue asesinado por Carlota Corday en 1793.

Por supuesto, el año 1793 señala también el comienzo del Reinado del Terror impuesto por Robespierre. Luis XVI y María Antonieta fueron ejecutados, el nuevo régimen declaró simultáneamente la guerra a Inglaterra, España, y Holanda, y la Convención Nacional Francesa cambió el calendario y estableció el "culto de la razón". Durante ese mismo año, Sade terminó con Robespierre, porque consideraba -qué ironía- que las ejecuciones del Reinado del Terror eran "horribles e inhumanas". Este cambio de parecer se produjo poco después de que fuera nombrado presidente de la Section des Piques , que tenía a su cargo los juicios de condenados en potencia. El 2 de agosto, sin dar explicación alguna, se negó a pronunciar la sentencia de un grupo de prisioneros, entregó su mazo al vicepresidente, y se lanzó fuera de la sala de reuniones gritando a voz en cuello: "¡Por nada del mundo! ¡Oh, dioses, he terminado con todo esto!". Después de la caída de los Girondinos, el elemento moderado de la asamblea revolucionaria de 1791-93, fue juzgado por su "moderación", y el 6 de diciembre, por orden del Comité de la Sureté Générale, encarcelado sucesivamente en Madelonnettes, Carmes, Saint-Lazare y Picpus. Un año más tarde, el 15 de octubre de 1794, doce semanas después de la ejecución de Robespierre, fue puesto en libertad.

La siguiente obra de Sade fue La philosophie dans le budoir, que se publicó durante el verano de 1795. Contiene el famoso discurso político: "Un esfuerzo más, franceses, antes de que podáis llamaros republicanos", que se publicó por separado, y que fue ampliamente repartido durante la revolución de 1848. También publicó una novela en cuatro tomos, Aline et Valcour, compuesta en gran parte por historias vagamente relacionadas entre sí, redactadas en los días de Vincennes y la Bastilla.

Julieta apareció en 1797. Era la obra más extensa de Sade (siete tomos) y fue seguida por una nueva y amplia edición revisada de Justina, titulada La nouvelle Justine. Esta incluye cierto número de escenas de tortura que no había en la primera, y también encierra un cambio entre un final "moral" con el triunfo de la virtud, y uno "inmoral", con el vicio triunfante. A pesar del éxito financiero de estas publicaciones -se vendieron por cientos de miles en toda Europa- Sade parecía haber sacado muy poco beneficio de ellas. Los editores, uno tras otro, denegaron el pago de derechos, y el envejecido marqués exconvicto con pocos amigos y capital insuficiente para entablar acción jurídica, no tuvo más remedio que aguantar esas pérdidas. En 1798 se vio obligado a dejar sus apartamentos de París y trasladarse a Beauce, donde alquiló una casita a uno de sus granjeros.

Entre 1798 y 1801, Sade se mantuvo redactando novelas e historias que eran poco más que imitaciones de sus obras anteriores. Una antología de esas obras, titulada Les crimes de l'Amour, fue publicada en 1800. También actuó en una nueva representación de su Oxtiern en Versalles, y se le acusó de haber escrito un panfleto satírico: Zoloé y sus dos acólitos, representando a Josefina de Beauharnais, al barón de Orsec, al vizconde de Sabar y al senador Fessinot -luminarias, todos ellos, del partido que estaba entonces en el poder- como juerguistas de una petite maison. Finalmente, Gilbert Lely demostró en 1957 que Sade no había escrito dicho panfleto.

Pero como resultado de esto, Sade fue aprehendido el 5 de marzo de 1801, y encerrado sin juicio -práctica corriente durante el gobierno de Napoleón- en Sainte-Pélagie. Allí fue pronto acusado de seducir a prisioneros más jóvenes, y lo transfirieron a la inexpugnable penitenciaría de Bicetre. Se convirtió allí en un sujeto tan insoportable -lástima no disponer de los detalles de su mala conducta- que lo transfirieron el 26 de abril de 1803 al asilo de Charenton, donde falleció el 2 de diciembre de 1814 a las 10 de la noche, de una obstrucción pulmonar, después de haber padecido una "fiebre gangrenosa que lo tuvo postrado".

Esa fue la vida del marqués de Sade. Que una persona haya podido reunir tales extremos de sentimentalismos -y también de acción- es tal vez una de las maravillas de la condición humana. Que se haya tomado el tiempo de articular esos sentimientos y de describir esas acciones solo para que las obras fueran tachadas de obscenas, y mantenidas por más de un siglo y medio fuera del alcance de todos, menos de aquellos que estuvieran dispuestos a quebrantar la ley, es tal vez una "maravilla" más grande aún, porque aunque lo haya hecho involuntariamente, Sade proporcionó en sus extraordinarias obras una serie de instrumentos psicológicos, sociológicos, y filosóficos sin igual hasta entonces, y que todavía hoy siguen sin parangón.

- Paul J. Gillette

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