La gente en verdad me sorprende. No importa que tan reprobable sea una acción, siempre habrá una ingeniosa manera de adornarla y justificarla, queriendo aminorar la consecuencia que debieran tener los actos reprobables. Si una mujer es violada, culpar a su coquetería y a su llamativa forma de vestir, que "tentó" a los hombres. Si un idiota toma un arma y mata gente, la culpa es de los rockeros y la televisión. Y así sin parar, en una línea continua de culpas.
En esa misma línea cae el concepto del graffiti, y quienes en el presente lo realizan. El excusarse bajo el pretexto de quererse expresar contra una sociedad que está mal es algo ya muy gastado. Sin duda fue una vía de expresar el deseo de cambio e igualdad en épocas clave de la historia, mas ahora bajo esa misma bandera, la perrada satisface su deseo de dañar la propiedad ajena.
Odio a la gente que hace eso. No saben cuanto. Desde los animales que rayonean baños públicos y camiones, hasta los que hacen rayadero a gran escala en casas y edificios. Desearía que se les diera un castigo terrible. Arte urbano mis pelotas; de ninguna manera merece perdón esa gente que encima de hacer el daño, la mayoría de las veces ni siquiera escriben las palabras correctamente. Ya sea que pongan palabras en su propio lenguaje salvaje o imagencitas de la Virgen del Perpetuo Nosequemames. O peor aún, cuando en verdad se sienten poetas o artistas, siendo que lo que hacen o dicen está a años luz de ser trascendente u original.
Nada me daría más felicidad que tener el control sobre los castigos a impartir sobre los delincuentes como éstos. Adoraría tomar al azar un grupo de ellos y tenerlos bajo la amenaza de amputarles ambas manos la próxima vez que adornaran algún espacio público con su "arte". El simple hecho de saber que tendrían que volverse contorsionistas para poderse limpiar la cola después de cagar, les haría pensarlo dos veces antes de salir a hacer sus rayones con letras pedorras y monigotes ridículos. Espero en el futuro se endurezca la ley en contra de estos actos, no solo en papel, sino en verdad a la hora de dictar sentencia. He dicho.







