Como muchos, he tenido a varios maestros a lo largo de mi vida. Y tuve la idea de recordarlos, reconocer su labor a quienes en verdad se ganaron que se les llamara así, ya sea que continúen entre nosotros actualmente o no:
Recuerdo a Ms Gamez , de mi colegio, maestra de cuarto grado. Fue el tiempo en que empezaba a dejar de ser siempre el niño bueno, y me comportaba grosero e imprudente. Sin embargo, su paciencia no tuvo límite, e insistió en enseñarme que uno debía tener clase y modales no importando en qué situacion estuviese.
Ms. Carmen, de la primaria también, la primera ocasión en que me enamoraba de una maestra. Y no era para menos: fue siempre linda y considerada conmigo.
Por otro lado, el maestro Gerardo me enseñó defensa personal, karate. Hizo que el miedo a ser lastimado que me dominaba se convirtiera en certeza de que aún si sufría dolor y daño, éstos se irían, y que uno podia defenderse y poner en su lugar al abusivo, con fuerza y decisión, y a la vez con madurez e integridad.
El director Alfredo, y las maestras Gloria y Maricela, quienes fueron más allá de su rol de maestros, preocupándose por mí ante situaciones familiares difíciles que se presentaron en mi vida aquellos años. Los tres personas cultas, respetables, y amables dentro y fuera del recinto escolar. Su buen ejemplo fue decisivo para evitar muchas tentaciones que habrían sido un problema más en mi turbulenta existencia.
Un buen maestro se vuelve memorable no solo por la materia que imparte, sino la forma en que lo hace, y el ejemplo que da a su alumno. Los mencionados son un ejemplo de ello, y a continuación menciono a mis conocidos del presente que también tienen tales cualidades, y merecen una sincera felicitación:
Amethyst Bleu, Mita Solorzano Andrade, Estela, La Conflictiva, y Spawny (sí, Spawny es maestro, aunque no lo crean)
Un reconocimiento por realizar la noble labor de enseñar.



