Louis Wain nació en Clerkenwell, Londres, en 1860. Tuvo cinco hermanas, una de ellas declarada demente y confinada en un asilo a la edad de treinta años. Estudió en la Escuela de Arte de Londres y fue maestro ahí por un corto tiempo, renunciando después para ser artista independiente.
Dibujo varios paisajes para distintas publicaciones en aquellos años, y al llegar a los 23 se casó con Emily Richardson, quien murió luego víctima de cancer.
Fue durante el convalecimiento de su esposa cuando Louis comenzó con su obsesión por los gatos. Comenzó a dibujar al gato de su esposa, de nombre Peter, quien confortaba a su dueña en su enfermedad.
Publicó sus primeros gatos antropomorfos en la edición navideña de The Illustrated London News. Al paso de los años, los gatos comenzaron a tener expresiones humanas, a usar ropa, y aparecer en situaciones en las que las personas están comunmente envueltas. Hizo ilustraciones para periódicos, revistas, y postales.
A pesar de ser popular, Wain era un pésimo hombre de negocios. No conservaba los derechos de sus obras como debía ser. Eso, y el ser el único responsable de su madre y sus hermanas, le condujeron a los problemas económicos.
Para los años posteriores a 1900, la popularidad de Wain decaía junto con su salud mental. Manifestó los problemas propios de la esquizofrenia, siendo admitido en el Springfield Mental Hospital, para luego ser trasladado al Bethlem Royal Hospital, luego que su situación se hizo pública.
Por los siguientes quince años pintó gatos, aunque se volvió progresivamente abstracto, hasta llegar al punto en que no se distinguía en absoluto la imagen.
En el siguiente ejemplo pueden verse trazadas líneas de energía emanando de los gatos. Una forma de proyectar una sensación de persecución, según algunas opiniones:
Al progresar la enfermedad, se concentró más en los gatos, dibujándolos sobre fondos elaboradamente decorados:
Colores brillantes y líneas con efecto de "energía" presentes:
Y al final, la imagen del gato casi imperceptible:
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Alguien con talento, a quien desafortunadamente le tocó vivir con un padecimiento muy difícil a cuestas.








