Oh, vaya que no faltará el que me llame "derechairo" y cuanta cosa por escribir esto. Pero no lo soy. Aunque ya saben, es común que en conflictos entre dos partes radicales, te acusen de ser sirviente del contrario si es que no estás de acuerdo en lo que diga o haga alguno de los lados (o ambos) al 100%, y esto aplica a conflictos de toda índole.
Ante cualquier noticia relativa a inseguridad, injusticia social, fraude electoral, y descontento por las reglas o costumbres no solo de orden político sino hasta de convivencia social, al parecer para muchos está de moda el decir por medio de memes, mensajes reenviados por redes sociales, y en cuanto sitio tenga un sistema de comentarios, lo mismo: "¡Revolución!", "Necesitamos pelear", "Hay que tomar las armas y que todo esto se venga abajo". En mi opinión, causa tristeza e incluso alarma, aunque dichas frases vengan de adolescentes en su mayoría.
Una revolución no es cosa de juego, como muchos creen. Me viene a la mente un tipo que conocí en mi adolescencia. Se desvivía en alabanzas a Fidel Castro y críticas a Estados Unidos, vestia playeras con la imagen del Che, mezclaba el entonces imperante estilo grunge para vestir con tal o cual prenda indígena, se ponía en ocasiones una boina, y presumía tener un par de armas de fuego, y que "en el momento en que su Comandante estuviese en peligro de invasión, iría a ayudarlo a él y a los suyos".
Todo esto lo decía ese curioso personaje, cuyos jeans y otra ropa que tenía se los proporcionaban sus padres y eran de marcas reconocidas, como Levis. La computadora en la cual redactaba sus "manifiestos" luego de salir de sus clases en el ITESM era una Power PC, la que en ese año (eran los años noventa) era de las más recientes computadoras de Apple. La línea de teléfono a través de la cual se conectaba a internet era del gigante corporativo Telmex, la despensa de la cual comía era comprada en la tienda Wal-Mart, y dudo que hubiera podido asear su cuarto u ordenar su ropa y cosas él mismo, ya que al parecer dependía de la señora del estado de San Luis Potosí, que se habia mudado a donde él estaba, y a la cual habian contratado de empleada doméstica a cambio de una modesta paga.
Cualquiera es bueno para hablar, cuando no está experimentando el punto de crisis realmente. Qué fácil es convocar a la violencia como primer punto de acción en la agenda a seguir. Le parece incluso simple a los que creen que un movimiento armado va a ser como en las películas.
El tipo que acabo de describir es buen ejemplo de eso. Y en cuanto a las armas, cualquiera en la actualidad puede conseguirlas. Basta con ir a cualquier negocio de giro negro, hacer amistad con algunos de ahí, y ten por seguro que luego de un tiempo acabará conectandote con quien puede venderte lo que buscas. O no falta el "amigo del amigo" que conoce a algun policia corrupto. Mostrando el dinero, hasta un lanzamisiles puedes conseguir. ¿Eso te hace "revolucionario"? ¿Armarte, querer que en tu propia tierra haya aún más disparos y sangre, para que te des gusto y te sientas que eres la reencarnación de Villa o de Zapata?
Una verdadera revolución inicia en el mundo de las ideas, en la educación, en la sana convivencia con otros. Se efectúa haciéndole ver al enemigo que tú y los tuyos son más inteligentes, más apegados al respeto mutuo y al progreso que ellos, y que verdaderamente el pueblo no les necesita. Y solo al final, cuando han logrado crecer como personas y en organización, y atendido a las necesidades elementales del prójimo, entonces mostrarle las armas al rival y advertirle que sabes cómo usarlas, incluso mejor que él. Y por si fuera poco: que cuentas con más recursos que él, también. Si luego de todo eso surge el conflicto armado, ahí sí es necesario, y ni modo. A luchar.
Me vinieron a la mente marchas con adolescentes lanzando piedras y botellas, realizadas el 2 de octubre por el Movimiento del 68 y la Matanza de Tlatelolco, segun. Recuerdo más de una vez haber visto que los reporteros detenian a varios de ellos y les preguntaban el porqué de esa fecha como razón de protesta, y ni siquiera lo sabían. Eso y otro tipo de marchas similares no son genuinas manifestaciones de deseo de cambio, son ganas de hacer desmadre. Punto.
Muchos de los jóvenes que van a marchas y empiezan actos de violencia, sin olvidar a los miles que son "guerreros de redes sociales", no tienen ni una pizca de visión madura de lo que una revolución significa. Tienen la noción romántica (ingenua) del concepto de revolución y lucha contra el tirano. O sea: que todo mágicamente se acomodará solo y será bonito una vez depuesto el régimen abusivo. Y para nada es así en la vida real.
Hay deudas que se heredan aún cuando un gobierno cae y es reemplazado por otro, está el bastante serio asunto de las relaciones con otros paises (acuerdos económicos y demás) y la necesidad de asegurarlos aún luego de la caída del régimen anterior, y no hay que olvidar grupos internos en el pais que al haber sido decapitada la bestia mayor, querrán todos ese puesto y se lanzarán unos contra otros, muchas veces saboteando cosas que habrían sido buenas para el pueblo en general, todo bajo el pensamiento "si no es mi grupo/causa/partido, entonces que nos jodamos todos por igual". El conocido fenómeno del que no come ni deja comer.
Están las necesidades de sector salud y de seguridad pública, y ambos son severamente afectados siempre que hay algún conflicto armado. Todo lo que acabo de mencionar y aún más convenientemente lo dejan fuera de su pensamiento y consideración, porque ya lo dije: se trata de gente que lo que quiere es hacer desmadre, y muy pero muy pocos de ellos tienen ideales maduros y fuertes de verdadero revolucionario.
Pero no me crean a mí. ¿Quién soy yo a fin de cuentas para que lo hagan? Lean El Arte de la Guerra, de Sun Tzu. Cotejen eso con la historia de diversos pueblos y cómo lograron su independencia y convertirse en una nación independiente, lean además como se orquestró la deposición de tal o cual gobernante tirano e investiguen todo lo que surgió en cuanto a problemas luego que ya dicho gobernante cayó. Y si después de leerlo requieren de más argumentos, sé que no tendrán problema en encontrar más autores que consultar.
Repito lo que dije: antes de que algún extremadamente indignado salga con que soy un extrema derecha, o algo así, primero le digo que se joda con todo y su opinión sin fundamentos, y segundo: aclaro que no lo soy. Estoy en contra de los partidos de derecha que han dañado tanto a México, en contra de la intervención de la Iglesia en los asuntos del Estado, en contra de las malas prácticas fruto del pluripartidismo. Pero eso no tiene por qué significar que apoye a otro extremo radical que quiere derrumbar y ver en llamas todo sin primero estructurar planes e ideas ya aterrizadas, para asegurar que lo que va a quedar es mejor que lo que ya había. ¿Me explico? México tiene ya bastante entre manos como el tener que lidiar con la delincuencia como para aguantar más basura y gente viciada. Ojalá reflexionen sobre ésto los jóvenes y no tan jóvenes por igual.























