Cuando se habla de magos, hay que hacer una diferenciación entre aquellos que forman parte de cultos o grupos que realizan prácticas involucrando creencias místicas, y los otros, que son profesionales del entretenimiento, prestidigitadores, expertos en trucos e ilusiones, o como se les desee llamar. Y de esos últimos es de quienes quiero hablar esta vez.
Cuando era un niño muy pequeño, una de las primeras veces en que me interesé en el tema de la magia por entretenimiento fue viendo a David Copperfield. De lo que más me impresionó fue cuando hizo su ilusión de hacer desaparecer la Estatua de la Libertad en la ciudad de Nueva York, truco que vi en una repetición tiempo después, imaginándome cómo habría sido cuando estaban transmitiéndolo en vivo.
Tiempo después, en las fiestas de cumpleaños de otros niños y las mías, odiaba que no fuera costumbre aquí la de tener un mago, y en vez de eso tener a un payaso genérico con sus botargas y su muñeco de ventrílocuo. Me habría sentido feliz de que me hubiera tocado un mago alguna vez. Uno bueno, no solo alguien que improvisara trucos fáciles de adivinar, como supe que le llegó a tocar a otros ver en fiestas ajenas. Quería algo espectacular, algo que me dejara pensando, algo que me hiciera cuestionarme incluso si lo que vi es real, aunque dentro de mí la lógica me dijera que debía haber una forma de explicarlo.
Me gustaba lo que hacía Mandrake el Mago al verlo en la serie Los Defensores en la tele, una de tantas series de los noventa que vi. Lo veía también en "los monitos", o tiras cómicas, que salían en el periódico los domingos. Por alguna razón no me decidí nunca a aprender trucos de magia, algo con lo que siempre me quedé con ganas de hacer. Ya otros gustos y aficiones ocuparon mi tiempo, pero nunca dejó de gustarme el tema. En la serie de televisión House M.D. hay un episodio donde atienden como paciente a un mago que hace trucos tan buenos que mi el mismo Dr. House logra explicar cómo los hace, y se dedica hasta el final a intentar sacarle la verdad al paciente sobre sus habilidades. También están las películas de Now You See Me, las cuales me encantaron al verlas. Y bueno, el tema sigue gustándome tanto como antes. Como dije, no aprendí nunca a hacer ni el más simple truco, así que me limito a ver a otros hacerlo, y a aceptar que mi único truco de magia es hacer rendir mi quincena hasta el siguiente pago.
Gracias por leer, hasta la próxima.











