17 ene. 2020

La vecina de la tiendita

Hay una persona en particular que nombré tiempo atrás en un par de relatos que escribí. Aunque la mencioné poco, la verdad debo decir que es de las personas con quienes más seguido hablaba, y por qué no decirlo, que llegué a tenerle un cierto nivel de afecto.

Les hablo de la señora dueña de la tiendita a la vuelta de donde está la casa donde crecí. Recuerdo que empecé a ir cuando abrió la tienda, que fue cuando yo tenía como 9 o 10 años de edad. Pronto fue ya conocida de todos los vecinos, incluyendo por supuesto a mis padres, y ya era común y conveniente ir ahí, por su cercanía. Así me evitaba también mis corajes por el redondeo.

A medida que fui creciendo y atravesé la adolescencia, la señora de la tiendita estuvo ahí. He de decir que sí tomábamos muchos a broma el evidente gusto por el chisme que tenía. En ocasiones se enteraba de cosas mías y de otros tan rápido que decíamos que parecía la mismísima internet. Me preguntaba o de plano opinaba ya de forma directa cuando se enteraba de que andaba yo con tal o cual chica de la colonia, o que mínimo había salido con ella. No me lo tomaba a mal; a otros les puede sonar invasivo y grosero, pero ya a ese tiempo llevábamos construída una confianza mutua en que podiamos decirnos y aconsejarnos cosas: ella sobre mi vida social, y yo a ella sobre sus cuidados relativos a su salud, y de pronto algún debate sobre algún tema discutido sobre el mundo en ese momento.

En mi escrito sobre C (chica que me gustaba), menciono a la señora y de cómo jugó un papel en ese asunto, y de paso de cómo acostumbraba llamarme un "corazón de hotel", jaja. Eso siempre me hizo gracia, era de sus frases recurrentes conmigo. También aparece, justo al inicio, cuando escribí sobre el afán de culpar a otros. Su hija, que también es nombrada en el mismo, falleció de pronto y la señora quedó sola en casa (era viuda). A pesar de que esa hija, como conté en esa publicación, era de un carácter muy volátil y discutía mucho con ella, era a su vez de esos casos donde a pesar de que hay elementos tóxicos en la relación, ya se había formado una simbiosis funcional de la cual ambas dependían. No es raro ver eso y dichos casos se ven en distintas modalidades en la sociedad.

Ya cuando se quedó sin la hija y a pesar de los cuidados de su hija mayor, quien vive por su cuenta, vi en la señora un cambio tras esa aparente fuerza y aguante que quiso mostrar siguiendo aún con su tiendita siempre abierta, se notó en sus ojos cuando se rindió. La señora murió en tiempo reciente, luego de estar hospitalizada tras complicaciones de salud. No seguía las medidas para cuidarse ya. Yo solía decirle "Mire, usted y yo somos camaradas, ¿a poco no? En ese plan y confianza le digo, haga caso a lo que le recetan y le indican". Me decía que sí, se sonreía, y demás. Pero es claro que su decisión estaba tomada ya cuando se dejó ir. Quién sabe qué tantas cosas habrá reflexionado para llegar a tal punto.

Cuando muere alguien con quien interactúas de forma constante y que ha estado ahí en eventos de tu vida, es un pequeño pedazo de ti que se va también, es lo que siempre he sentido. Y no siempre es un familiar o un amigo cercano, a veces son esos personajes que son los actores de reparto en el largometraje de tu existencia. Me llevé bien con ella, reíamos y bromeábamos cuando iba a su tienda a comprar algo, y creo que le escuché y le aconsejé hasta donde pude. No fui a su sepelio; tengo ideas particulares sobre los funerales y gente que va a ellos, pero sobre todo, creo que es nocivo contemplar a la persona exhibida inmóvil como una figura de cera, y me parece mejor recordarles como eran aún vivos. Y claro, recordar los momentos agradables con ellos.
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5 ene. 2020

No era así antes


Hace apenas un par de días estaba en la tienda, en el pasillo de vinos. Un súbito impulso mamón, pero en realidad estaba considerando si me llevaba un vino tinto para variar un poco lo que acostumbro tomar mientras me encuentro como es usual, solo en casa, y pensando en cuándo acabará todo. Suele ser whisky y Coca-Cola, pero esta vez por alguna razón, como dije, ahí estaba pensando si elegir algo.

Me vino de pronto una sensación de que alguien me miraba. Creo que muchos conocen esa sensación, a veces se siente como un escalofrío, y otras es una sensación un poco más tolerable, tal vez incluso agradable. Esta vez no. Me recordó los tiempos de la escuela siendo niño donde podía sentir esa incomodidad en la espalda y al voltear, ahí estaban las niñas riéndose y viendo hacia donde estaba. En vez de voltear directo a donde sentí que venía (hacia donde estaban los congelados, si tuviera que ser preciso, aunque ahora que lo pienso no se si sea necesario), lo que hice fue quedarme mirando al mismo sitio que antes mientras que de reojo intentaba detectar si había alguien viéndome o si era, tal vez, solo mi imaginación.

No sé por qué quise manejarlo así, pero lo atribuyo a lo cansado que andaba ya a esas horas. Fastidiado luego de haber estado trabajando a lo largo de ese día. Vi a una mujer. Apuntaba su celular desde el final de ese pasillo hacia donde yo estaba, y lo guardó de pronto a pesar de que no volteé. Al final si lo hice, tenía que verla después de todo, ya cuando de reojo noté que se había movido y empezaba a caminar. Venía con un sujeto, y se acercó a este empezando a empujar el carrito que traían también.

No iba a quedarme con la duda, y caminé por un pasillo distinto para alcanzarlos y verlos desde atrás. Cuando la vi no me tomó mucho acordarme de quién se trataba: una antigua amiga, amante, o como sea que deba decirle. En tiempos en que anduve con la novia con la que más duré, que fueron varios años, ella era una de sus amigas. Una cosa llevó a la otra y tuvimos algo por un tiempo, para luego cuando se terminó sabiendo lo que ocurría entre nosotros, verla armar una serie de exageraciones y victimización donde poco faltó para que dijera que la embrujé o la manipulé o algo así, y por eso pasó. El mismo tipo de absurdo para culpar al hombre que se ve en el presente aún más que en el pasado. Por quedar bien ella, es por eso que lo hizo. Nunca le traté mal, todo lo contrario. Pero sí, sé que muchos dirían que el final era acorde a andar de infiel. Las historias de infidelidad tienen por común mucha pasión, placer, y diversión al principio, y finales malos.

Cuando la vi al principio apenas guardando su celular para luego empezar a caminar, alcancé a notar que se sonreía. Ya cuando iba caminando tras de ellos a prudente distancia y reconocí quién era, pensé que de seguro me tomaba foto o video para compartirla con quién sabe quién. No sería el que la acompañaba, que será su esposo o novio, pues el tipo parecía en su propio mundo. Pero lo que sí estuve casi seguro es que a quien sea que le compartiera mi imagen, sería para burlarse un rato. O hasta para un meme, aunque creo ya sería demasiado, pero es la idea. Ver qué mal se ve el blanco de su observación, qué tan viejo o feo está, qué ruina es en comparación a N años atrás.

Y es que esos N años, respondería yo si le hablase, no son cualquier cosa. Tú misma no eres tampoco quien eras antes. Pero en aquel tiempo no eran fotos y burla lo que hacías respecto a mí. Te tuve desnuda y te gocé de distintas maneras. Metí mis dedos, lengua, y pene por tus orificios. Y dado que jamás fui alguien de dinero, atractivo, o poder, infiero que estabas ahí porque te gustaba lo que estaba ocurriendo. ¿El placer ahora es contemplarme así? Incluye por favor, entonces, la aclaración de que a esa cosa que compartes para reírte de cómo se ve es a la que te entregaste, y con la que sudaste y gemiste. Y no fue solo una vez. Ya luego inventa lo que quieras, quizá que ese monstruo te tenía ahí obligándote y hasta en traje de esclava sexy te tenía y encadenada, hasta que llegaron a salvarte. Pero tú y yo sabemos que la realidad fue otra.
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27 dic. 2019

En lo que nos hacen creer

Cuando ocurre alguna festividad, creo en ser pragmático al respecto y sacarle el mayor provecho posible. Renegar sobre algo tan extendido o establecido puede tener una justificación, no digo que no, pero es mejor que escojas tus batallas.

Lo que sí es que a pesar de saber imitar a un camaleón en ese tipo de fechas y reuniones, debo admitir que es un alivio cuando éstas pasan. Y una de las mayores razones es para ya no ver gente creyendo en cosas que dentro de sí saben que no son reales, pero no solo eso, sino también verles inoculando esas creencias huecas a otros, particularmente los niños.

"Oh, son sus hijos, tú que sabes", pues sí, lector ficticio quejoso salido del éter. Serán sus hijos, pero es un solo mundo para todos. Vi un meme donde decía que no debes decir nada de que se le enseñe a los niños creer en Santa Claus y en el "Niño Dios", si de adultos ellos mismos creen en homeopatía y Flores de Bach y cosas absurdas así. No se les ocurre pensar que esos niños a quienes se les metieron esas creencias son los mismos que de grandes se convierten en los seguidores de esas otras tonterías que están criticando. En resumen, quien creó ese meme se disparó en el pie, como tantos lo hacen.

Por cierto, qué curioso que a su propio dios que adoran lo conviertan en un repartidor de regalos para niños, ¿no creen? Los gringos por lo menos señalan a Santa Claus como alguien delegado por el Gran Jefe para esa labor. Acá en México y creo otros lugares de latinoamérica no, acá es el mismísimo ícono religioso al que le atribuyen todo el poder quien se vuelve niño cada año y termina reducido al nivel de un repartidor de servicio de mensajería. Excelente enseñanza y de coherencia perfecta para los niños, eh. Ah, y ni hablemos del complejo a siempre tener algo de menor calidad que aquello que tienen los de Estados Unidos. Tan solo piensen esto: para los niños que pierden sus primeros dientes, allá es El Hada de los Dientes o Tooth Fairy, pero en latinoamérica es un ratón. Un maldito ratón. Allá una mujer que casi siempre la representan joven y hermosa, acá una plaga roedora que solemos perseguir y matar cuando se mete en nuestras casas.

Por lo pronto, luego de que las fiestas se terminan, sabemos que todo vuelve a lo que consideramos la "normalidad". Ya saben, esa donde la gente cree en cosas como el amor, el altruísmo, que los activistas por causas ambientales y por grupos vulnerables lo hacen de forma sincera y para nada tienen un motivo oculto, etcétera. Ya saben, esas cosas que sí son muy, muy reales. Claro que sí.
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13 dic. 2019

El paquete perdido

El otro día le envié un paquete a mi hermano a la ciudad donde vive. Me pasó la dirección exacta y le dije cuándo se lo iba a mandar. Hice luego lo que muchos acostumbran hacer: buscar el lugar más cercano para hacerlo, lo cual es un grave error, debo decir. Y vaya que terminé arrepintiéndome.

La oficina de la compañía de mensajería a la que llegué es pequeña, de esas que uno diría: "ésta es una mini-franquicia o algo así". Está en un edificio de locales y bodegas en un espacio pequeño, y suele haber no más de 3 empleados ahí, muchas veces está atendiendo una sola persona. Ya la había visto antes y una vez hice un envío ahí que llegó sin problema, de una cosa que no valía mucho, eso sí. Esta vez lo que iba a mandar sí era de valor y por flojo (diciendo que era por ser práctico, pero en realidad por flojo) pensé que el mismo lugar estaba bien.

Llegué y quien me atendió fue una empleada que en esos momentos estaba sola. La describiré advirtiendo a los muy sensibles que es necesario para la historia para que entiendan por qué terminé sintiendo mala espina. Es de esas gorditas cachetonas que su expresión normal es la de bastante encabronada. Que ya hasta que les hablas notas que tal vez no está tan enojada como parece. La raza mamona a veces le llama a eso "cara de bulldog", jaja. Esas personas tienen la peculiaridad, tal vez lo hayan notado, de que solo dos expresiones faciales se les distinguen bastante y hasta resaltan: la de encabronamiento que ya mencioné, y la otra es la de burla o la de "te estoy jodiendo".

Cuando llegué y la saludé, le mostré lo que iba a mandar. Empezó a hablarme en tono de cajera de tienda que quiere apurar la fila, aunque aquí no había nadie mas que yo. Acababa de irse una chica que estaba antes de mí, y después ya quedamos solo la empleada y yo. Continué siendo cortés hasta el final. Le di los datos, me preguntó si quería que fuera envío normal o express. Vine escogiendo el normal, me advirtió que se tardaba más días, le dije que estaba bien, y terminando la transacción me fui. Y justo cuando estábamos en los últimos pasos es cuando noté el cambio de expresión facial que les decía hace un momento: esa sonrisa cínica disimulada y los ojos entrecerrados. Me revisé de forma discreta en un espejo a ver si traía un moco colgando o algo en la cara o el pelo, pero no. Me vi en el espejo y dije: pues feo como siempre, pero nada fuera de lo común.

La tipa me sigue atendiendo ahora sí sin quitar esa expresión de burla para nada. Me acordé de tiempos de cuando estaba chavillo que un par de veces a gente que estaba viéndome así les menté la madre y les hice pleito incluso. No iba a ser aquí el caso, claro, pero si me preguntaba si preguntarle si había un problema o algo. Al final no lo hice, y al salir todavía su "gracias, que tengas buen día" lo dijo con la misma jeta.

Cuál va siendo mi sorpresa de que el paquete resultó perdido. Y digo perdido porque según señalan los de la mensajería y en cierta forma tienen razón, de manera oficial eso es. Pero yo sé bien lo que pasó, y es lo mismo que quien esté leyendo esto va a pensar: fue robado. Esa vieja se lo robó. Desde el momento en que mi hermano me comentó que no llegó como se esperaba. Y es casi seguro que la expresión en su rostro que tanto he mencionado ya es porque no podía ocultar el gusto de lo que iba a hacer, la muy desgraciada.

Claro que lo siguiente es que fui y reclamé, sin acusarla. No me voy a la respuesta emocional directo, como mucha gente hace. Sobre todo sin tener pruebas y solo conjeturas, por mas certeras que estas sean. Seguí el proceso larguísimo incluyendo darles la oportunidad de "investigar" a los del departamento del número 800 al que tuve que llamar. Al individuo que me dijeron que sería mi ajustador sí le comenté mis sospechas y toda la situación, le pasé fotos que tomé de la tipa y el nombre de ella, y describí el caso lo mejor que pude. Todo esto además de lo que tuve que describir y llenar sobre el paquete perdido en sí.

Al paso de tiempo de su dichosa investigación me enviaron ya lo del formulario de reclamo para el seguro, y no les miento, me sentí como si estuviera haciendo el trámite de Pasaporte o el de Visa Americana. Tal documento es necesario, ahora tal cosa también, y así en un proceso que como muchos sabemos es el que siguen muchas compañías y hasta instancias gubernamentales a veces: fastidiar con burocracia para que la persona termine diciendo que todo se vaya a la mierda y deje el trámite pendiente. Buena estrategia, pero en mi caso, yo no quito el dedo del renglón. Y se lo dije al sujeto que me está atendiendo el reclamo: que si no se me reembolsa como debe ser, lo voy a escalar y ahora sí hacer el asunto más grande. Al momento de escribir esto, terminé ya la última papelería y en espera de que se cumplan los días de margen que piden.

De vuelta con lo de la tipa de la sucursal, mi paranoia aunada a mi completa decepción de la especie humana (y razón por la que ya me rendí y abandoné muchas cosas que involucren tratar a otra gente, pero esa es otra historia) me llevó a empezar a sospechar sus motivos. Sabemos que la explicación más simple suele ser la correcta, pero a la vez, no en el 100% de los casos, y cuando se ha tratado de mí de repente me he topado con algunas cosas fuera de lo que uno se esperaba. Así que con esa sospecha en mente, quise sacar lo posible de la tipa en cuestión.

Fui a la sucursal de cuenta a platicarles de cómo iba mi reclamo fingiendo que para nada pensaba yo mal de los empleados de ahí mismo, y aparte de las fotos y video que tomé de la mujer, logré conseguir su nombre y otros pedazos de información. Quienes me conocen saben que en otro tiempo trabajé en giros donde tan solo digamos que te enseñas a revisar los antecedentes de la gente y encontrar lo que no está a la vista. Eso hice, pensando que tal vez sería tan estúpida como para mostrar en redes sociales lo que se robó, como hacen otros ratas. No encontré todas sus redes, y no hallé evidencia visible tampoco. ¿Por qué la actitud de burla? ¿Por qué esa sonrisa clavándome la mirada sin preocuparse de disimularle tantito?

De inmediato pasé al siguiente pensamiento: no fue por el valor de lo del paquete. Sería tal vez que la empleada es amiga de una persona del pasado que me tiene algún resentimiento o de plano odio. Y ahí es donde me topo con algo más difícil de resolver, porque cuando de gente que me odia o le caigo mal se trata, no está muy fácil. Desde aquellos con quienes el pleito está más allá de todo arreglo, de quienes hay más de uno. hasta quienes hasta la fecha les tengo extendida la mano ofreciendo paz. También pasó de mi mente si se trataría de alguien de algún lugar de donde salí enmedio de conflictos y con otros de por medio cayendo. O quién sabe.

Pueden muchos decir, y lo comprendo si así es, que es muy elaborado todo esto. Lo que me llevó a plantear la hipótesis de que fuera una conocida de otra persona relacionada conmigo surgió por experiencias pasadas donde así resultó ser, y lo raro que me parecía, repito, que tuviera esa actitud de no disimular ni un poco, como queriendo que supiera que lo que vendría en el futuro sí habría sido ella quien lo cometió. Aún así, sé que sigue viéndose improbable para la mayoría. Yo mismo lo señalé al decir unos párrafos atrás que sé que la explicación más simple suele ser la correcta. Pero aún así, qué les puedo decir, el obsesivo en mí se pregunta si hay algo más ahí y se trata de alguien que de pronto me reconoció de algo y dijo "aquí me lo chingo", o tan solo fue alguien que no supo disimular el gusto de hacerle el mal a un desconocido y sacar provecho.
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23 nov. 2019

Los posts y recuerdos que se perdieron


Todos tienen una historia de algún mensaje que enviaron o algo dicho de lo que luego se arrepintieron, pero también puede ser a la inversa: haber borrado o destruído algo sin dejar rastro alguno para recuperarlo, que ya que lo piensas al pasar el tiempo, no era para haberlo hecho. Y qué decir de aquellas cosas que borraste o tiraste a la basura por accidente, y que no puedes recobrar tampoco.

Y de eso me acordaba ahora, al respecto de mis posts en mi blog. Como espacio personal que es, había montón de cosas en él desde que tenía menos años y estaba aún en la escuela (con todos los dramas que eso implicaba). Y por el motivo tanto de borrados impulsivos como de accidentales, tengo menos escritos aqui a pesar de tener el suficiente tiempo de existir para que fueran muchos más.

Los que por disgusto borré fueron los hechos por otra gente y publicados aquí. Como ya otras veces he explicado, sobre todo al reseñar cuando el blog cumplía un año más, al principio éramos dos hombres y una mujer como autores publicando, una forma de emular a quienes me inspiraron a abrir el blog, el equipo de El Phineas. Cuando no terminó bien la relación con los otros dos autores, también se fueron sus escritos, sin conservar un respaldo. Algunos eran buenos, tal vez deberían haberse quedado ahí.

También están los que borré tal vez no tanto por enojo o impulsivo sino por un frío cálculo de cómo se veían al paso del tiempo: los relativos a una exnovia en particular, con quien estuve ya cuando estaba por finalizar la carrera en la universidad. La mitad de esos posts eran sobre cuánto la adoraba, y los otros del dolor que sentía de que me hubiera dejado. Como ya dije, al paso del tiempo, consideré el cómo hacían que se viera el espacio (y cómo me hacían ver a mí, por qué no decirlo), y una noche decidí borrarlos. De esos sí no creo que debería haberse quedado ninguno. Creo que de esa relación, como en cualquiera, lo que merece recordarse está en la mente de los dos que estuvieron en ella. Y bueno, tal vez de quienes los estiman y estuvieron cerca durante ese tiempo. Y nada más.

Luego están los que pensé que o daban la impresión equivocada o, por qué no decirlo tal cual, asustarían a algunos sin tener por qué. Esos sí creo que no debí borrar, ya que después de todo seguían o asustándose o malinterpretando algo dicho o hecho por mi. Entre esos posts perdidos estaban el de "Guía sobre cómo suicidarte con éxito", "Cómo puedes matar a alguien y salirte con la tuya", "La Blasfemia no es para un día, es para todos" (incluía el lanzar dos condones míos usados a un Cristo en la pared), entre otros. Hay unos de ese estilo pero más absurdos que sí están por ahí, con contenido o contexto ofensivo para algunos, e incluso los escuetos en cuanto a mensaje, y no obstante, esos sí se salvaron. Ni modo.

Lo último, lo del borrado por accidente, fue por una estupidez y nadamás. De pronto al estar haciendo una de esas limpiezas, dejé marcado o palomeado por error varias que solo me había metido a ver pero no era mi intención borrar. Al dar clic a Eliminar con las 3 o 4 que sí había escogido en verdad, se fueron junto con ellas otras (muchas) más que no debían. Y ni modo, no las pude rescatar. Si acaso había un modo para recuperarlas, no lo pude averiguar en ese entonces.

El recordar todo eso me hizo a su vez acordarme de las veces que tiré cosas, objetos y recuerdos físicos, que tenían que ver con una ex, o con antiguas amistades o simples conocidos. Y sobre cuáles si valía la pena haberlo hecho y cuáles tal vez no.

¿Y tú, lector? ¿Qué objetos o recuerdos dejaste ir por cualquiera que fuera la razón? ¿Sí debían irse, o piensas ahora que no?
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3 nov. 2019

El Poser convertido en Cristiano Renacido


Hay un individuo que varios años atrás aprecié como a un hermano. Por lo general me limito a recordar a esas amistades rotas y defectuosas del pasado en bromas, o cuando algún relato que les involucra sale de pronto en algún lado. Y así pasó que me vine dando cuenta de en qué pasos anda en el presente ese sujeto que, ¿por qué no decirlo?, en otro tiempo fue buena onda y chido, y la pasaba uno bien conviviendo con él.

Cuando conocí al poser en cuestión, era porque me gustaba su hermana. Éramos vecinos. Luego de algunos intentos, quedó claro que la chica no quería ni que la acompañara a la esquina. En fin, ya que empecé a platicar más con él, hasta nos daba risa la forma en que su hermana me había dicho de manera fría y cortante: "Es que no eres mi tipo". Tiempo después hasta la arremedábamos, y bueno, de ahí para adelante es cuando nos empezamos a juntar.

El cuate tuvo la suerte de salir carita y con un pegue similar al que tenía su hermana entre los hombres. Además, aunque no es muy culto o de gusto por la cultura, sí sabía de música y tenía sentido del humor. Era de esos escandalosos con necesidad de atención a un nivel histriónico en sus esfuerzos por tener el reflector de la atención dirigido solo hacia su persona, pero ese no era el problema. El asunto era lo poser que era, posiblemente el más poser que me he topado en mi vida.

Y no crean que exagero; durante el tiempo que le conocí pude darme cuenta que el cabrón es alguien vacío sin una identidad sólida o fija. Inestable a más no poder. No soy desconsiderado o culero como para poner aquí antecedentes de su vida personal o algo más íntimo, porque ante todo tengo más valores y respeto que él y toda la gente con la que se junta, y de todos modos no haría falta. Basta con contarles solo algunas de esas actividades o aficiones que para él eran identidades asumidas con las que se obsesionaba: guitarrista, vigoréxico de gimnasio, peleador de artes marciales mixtas (MMA), ciclista "pro", y lo más reciente: el cristiano renacido, o born again christian. Y lo que le ganó el adjetivo es que incluso en cada una de esas aficiones, "mutaba" sin previo aviso. De algún tiempo cuando estaba chavo y decía dizque estar haciéndose metalerillo, de pronto no, resulta que era más "alterno". Luego ahí traía su carro con bocinas violatímpanos con reggaeton (cuando empezó con eso y me tocó subirme no lo podía creer, y el wey solo atinó a dar una explicación toda genérica haciéndose el gracioso). Y eso por nombrar ejemplos al azar; en TODAS sus obsesiones tuvo sus sub-identidades poser, por decirle de alguna manera.

Cada una de esas aficiones en las que se metía venía acompañada de estar hablando de eso al punto del hartazgo. Casi hacía que le sangraran los oídos a uno de estar duro y dale con lo mismo. Cuando era el gym, llegaba y era oír sin parar: "Hoy levanté tantos kilos, nombre wey ya estoy bien inflado, uta no viste hoy fulano levantó tanto pero yo puedo levantar ya al mundo como Atlas". Lo mismo con las otras, y ni qué decir de sus redes sociales, tapizadas de fotos sobre la obsesión en turno. En otro tiempo le consecuentaba (y no solo yo, también uno que otro wey con quien se llegó a juntar) porque fuera de esos detalles, lo pasábamos bien echándonos unas cheves, yendo a conciertos, y lo que fuera.

Pero todo defecto tiene una particularidad: el tiempo lo intensifica. Y vaya que aquí no fue la excepción. Ya en un punto donde era más insufrible que nunca, coincidió que llegó a mi casa a buscarlo de forma encabronada y acalorada cierta persona que jamás dejaba de andarlo buscando de forma asfixiante, dicha persona ya en otro tiempo hasta llamaba a mi casa buscándolo cuando ahi ni estaba, y otras cosas que hacian que me fuera repelente en extremo. Y esa vez le dije al wey este mientras que ella le gritaba afuera: "Que ni se le ocurra meterse, porque en buen plan te digo, le llamo a la policía y que ellos traten con ella, ya estoy hasta la madre". Eso bastó para que el señor Don Camaleón de Gustos e Identidad se hiciera el ofendido y se enojara conmigo (en vez de con la persona asfixiante yendo a molestar a casa de su amigo, ¿cómo ven?), y ahí quedó. Y si no era él quien admitía ser quien se había equivocado, no iba a andarle buscando yo. Me tenía ya cansado por las otras cosas, de por sí.

Me voy topando hace poco con la novedad de que ahora es, como comenté antes, un cristiano renacido. O según, porque como ya les dije, para este wey los gustos y causas son como los calzones. Y me topé unos videos suyos donde dije "no mames", y me reí por un rato ante la falsedad y el absurdo extremo, como suelen ser los cristianos protestantes de casi todas las denominaciones. De hecho vi que está afiliado a una comunidad cristiana muy particular de aquí que es notoria por, como suelen ser, su doble moral y el doble discurso acompañado de una avaricia y manipulación tan obvias que solo un débil con el cerebro lavado no lo notaría. Y bueno, ahí está este cuate con otro tipo igual, hable y hable de que si Jesús esto, Jesús lo otro. Estallé en carcajadas en un momento en particular se avienta el wey la ocurrencia de decir que están batallando con el tráfico al ir en el carro mientras graban, que hay cierto congestionamiento, pero que "nada que Cristo no pueda remediar", jajajajaja. No mamen, ya a Jesús lo redujeron a agente de tránsito, al parecer. ¿Qué tal mejor usar lo que tengas de inteligencia para planear mejor tus rutas y tiempos, oh tremendísimo, soberano, imperdonable... ah carajo, es que en serio que no logro encontrar un adjetivo lo bastante intenso.

Peor aún, y es lo que me hizo decidirme a hablar de esto: no faltan los que entran en contacto con ellos y se la creen. Qué huevos de cabrón el andar jugándole de repente al creyente iluminado, y de pronto dando tantito el salto hacia el papel de "joven predicador". Porque justo esa pose es la que agarra, el wey. Y carajo, era como para recordarle vida y milagros de Don Poser, atestiguadas y/o comprobadas por el que ahora escribe esto. Hipocresía de un ciego diciéndole a otros ciegos que él sí puede ver. El fanatismo cristiano, y en particular el de los born again christians es como el herpes: se transmite de forma fácil aunque en apariencia a veces no sea notorio, y es algo que hay que aislar e impedir que se extienda, y de ser posible, prevenir desde un inicio. Ah, como esos que suelen traer entre sus filas contando su historia triste. Al parecer ya a los drogadictos y malandros hay que decirles "pre-cristianos", porque entre esa gente que hasta se llega a aproximar a ti queriéndote convertir de repente sale el wey queriéndote manipular con su historia de que él antes era malandro y escuchaba metal y bla bla, y a continuación te quiere decir qué cosas de las que te gustan debes dejar, e irte de borrego allá con ellos. Me acuerdo de uno que mandé a la mierda cuando era adolescente, que me salió con eso. Le dije: "Sabes qué compadre, con todo respeto, si tú la cagaste y andabas haciendo mierda y media, no es que yo ande cagándola igual solo por la música que escucho o qué películas y libros me gustan, y ya no me hables, no somos amigos ni nada". Lo gracioso es que fue en una reunión-comida de un excompañero de secundaria, el único cristiano con quien me he juntado y que ha sido mi camarada. Después se enojó el wey de que hubiera mandado a la mierda así a su chango amaestrado de exhibición que traían ahí los de su iglesia, pero pues ni modo.

Volviendo al poser luego de ese breve desvío, incluso puedo anticipar que terminará leyendo esto. Y de ser así, lo que puedo decir sin miramientos es que esto no es algo escrito de forma hostil, sino con tristeza. Tal vez solo un poco por él, pero más por aquellos a quienes ya haya contaminado con esa falsedad. Es una época en que tanto lo conservador como lo así llamado liberal se comprobó ya que es la misma podredumbre, y estas iglesias y comunidades de corte cristiano protestante buscan sostenerse en este huracán ideológico de nuestros días y lograr incluso fortalecerse cuando llegue a su fin. No será así. Y bueno, en cuanto al poser, no me sorprenderá al rato toparme con la noticia de que ahora cambió a ser un budista vegano, o que luego resulta ser un hippie wicca, y así hasta el infinito. Si estás leyendo esto: qué reprobable es que, sabiendo desde hace mucho lo que esas iglesias y grupos explotadores hacen con la gente al inculcarles solo amor a la ignorancia, al sometimiento, y a la culpabilidad para sacarles dinero, ahora andes ahí no solo de miembro sino queriendo ser un aliado activo en sus estafas. No es a Jesús ni otra divinidad lo que necesitas, mi buen. Tampoco un uniforme o trofeos, o insignias de "pertenezco a tal club". Lo que necesitas, y de forma urgente, es tomar terapia, y de paso, ver si desarrollas valores y madurez verdaderos y por cuenta propia, no por fantasías elaboradas o por grupos de gente diciendo sí a todo sin pensar.
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