Estoy aquí, desvelándome como es mi costumbre, y de pronto tiene que llegar el antojo como si fuera mujer embarazada. Un insomnio marcado desde hace años, y encima agregando trastornos alimenticios. Es cagante cuando sucede eso. Me pone a pensar si debo vestirme para salir y comprar unos tacos aquí cerca, o si debo aguantarme y reconocer que es solo un capricho, no que en verdad tenga hambre. Por desgracia el antojo es el que normalmente gana las batallas.
Pero no hoy, al carajo. Quiza no haga ejercicio todos los días y no tenga una dieta bien balanceada todo el tiempo (como cualquier otro mexicano), pero no me vencerás, antojo de mierda. Sé lo que vas a hacer: evocar esa deliciosa sensación de estar devorando unos tacos de carne asada o de trompo, el sabor tan delicioso y único de la carne en la garganta. Y una bebida fría para acompañar.
Así que me decido a estar jugando en línea, ¿qué más? Pero, oh sorpresa, mi personaje en el juego tiene que COMER. Así es. Hay opción de panes, carne, vino, y otras cosas que parece un festín de la antigua Grecia. Sacudo la cabeza esperando que se vayan esas ideas, y me distraigo con una de esas mariposas fastidiosas (o palomillas, como algunos les dicen) que se metió al cuarto y está chingue y chingue azotándose con el foco. Insecto estúpido, ¿qué es lo que quiere haciendo eso? Como luego vino y me voló directo a la cara, tuve que sentenciarla a muerte y ser el verdugo.
Ya que aplasté al insecto, voy a la cocina por agua. Ya que me sirvo en un vaso grande, de esos que normalmente uso para el whisky, voy al refrigerador. No sé por qué casi todos tenemos esa pinche costumbre de, aunque ni se necesite, abrir el refrigerador y asomarnos a ver qué hay. No sé qué esperamos ver; ¿a algún pinche esquimal, como el comercial ese estúpido de Nescafé? Chingado, ni para qué me acordé de ese comercial. Me CAGA. Y cuando algo me hace enojar, más hambre me da.
Es que un comercial tonto en la televisión es como un gran chinga tu madre al teleauditorio. Es como esos anuncios que te topas en internet para los incautos, donde te ponen imágenes de viejas buenas o el anuncio de que ganaste alguna cantidad de dinero que jamás verás en tu pinche vida. Y esa desfachatez que tienen de decir "éstos son tan pendejos que podemos aventarles ésta cagada, y la van a masticar y hasta a darnos las gracias" me molesta.
Es más, déjenme busco el comercial que les digo, a ver si está en Youtube.
(5 minutos después) No hay nada. Me salen solo comerciales viejos. Hasta intenté agregando la palabra esquimal a la búsqueda, y lo que me sale es una canción de La Arrolladora Banda El Limón. También ellos me cagan, por cierto.
Haré la prueba de ir directamente a la página de Nescafe.
(1 minuto después) Ahí están los pinches anuncios de mierda, como eran de esperarse. Una parejita de pendejos que tienen a su propio esquimal en el refrigerador y le piden que les prepare café helado, en vez de hacérselo ellos mismos, los huevones. Y luego salen muy sonrientes y relajados, el pendejo y la vieja. Ah, y la musiquita que le ponen al comercial... no no no, espero que a todos los que tuvieron que ver con la realización de esos anuncios de televisión se ahoguen en un remolino de caca y bilis, y que tengan que hacer gárgaras. A ver si quieren tragar de ése "café".
Pasado el trance provocado por el recuerdo de semejante coágulo de mierda que es esa compañía y su mercadotecnia, sigo viendo lo que hay. Y no, nada ha cambiado desde la última vez que abrí tanto la puerta de abajo como también el congelador. ¿Pues qué mas iba a encontrar? Hielo. Solo hielo. Ni que fuera un pinche portal como el armario ese que el vatito rubio mamón usó en la última película de Harry Potter.
Apártate de mí, oh tentación de comer como puerco de engorda. De lo que doy gracias es de que no haya Carl's Jr abiertos las 24 horas, o ahorita ya estaría tan gordo que hasta en la regadera estaría tragando hamburguesas y papas fritas.
"Tienes 15 kilos arriba de tu peso ideal. No es mucho, aprovecha eso. Necesito que los bajes, para que no te pongas mal otra vez". Mi doctor. Hay que apreciar al hombre... No es mucha la gente que soporta convivir con Alexander Strauffon, ni aún pagándoles. Ya cuando estoy en ésta línea de pensamiento, abandoné ya la cocina y estoy sentado pensativo en mi cuarto, dejando que esas ideas revoloteen alrededor, como moscas.
En la tele: Mariah Carey exhibiendo, como siempre, un cuerpo super cogible, y una voz con pillido que deja pendejo hasta a un murciélago. Qué flojera cambiar de canal.
Me acuerdo de pronto de las personas que me escribieron con buenos comentarios acerca del post Guía de Strauffon sobre cómo encarar y sobrevivir a un BULLY. Incluso madres que me dijeron que les aportó buenas ideas y que pensaban hablar ya ampliamente con sus hijos y aconsejarlos. Fue un gusto recibir esos mensajes; que sea algo que de una u otra forma les sirva, al menos que les proporcione una referencia o idea.
También a quienes me han dicho que toco demasiado el tema del crimen... yo concuerdo. Es un tema al que dejaré ya descansar por un corto tiempo. De todos modos, tiene más que suficiente cobertura.
Hace rato que se fue Nerost de aquí de la casa. Lo vencía ya el sueño. Conmigo es hasta el amanecer cuando pasa eso. Quisiera llamar a ésta hora a mi Consejera y hermana Ely para platicar, pero no voy a hacer semejante imprudencia. Mientras, sonrío al sostener en mis manos al remedio para no ceder a comer porquerías a ésta hora. Cigarros, benditos cigarros. A fumar, cada vez más. Hey, no me critiquen mis vicios. Seguramente es más elegante que, cual nena, comenzar a meterme el dedo (en la garganta, para vomitar, mentes sucias). Es todo. Por el momento, y faltando 20 minutos para las 7:00 am, me voy.
P.S. Le mandé un correo a los de Nescafe diciéndoles que chinguen a su madre.



















